Nuevas cepas y una posible tercera ola

Ciencia y Tecnología

Escrito por: Andrea Pastrana

Muchos países ya se preparan para enfrentar una tercera ola de contagios, en la que la responsabilidad de la sociedad juega un papel muy importante.

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El pasado 14 de diciembre del 2020 se dio aviso a la comunidad internacional que en Inglaterra se había detectado una nueva variante de COVID-19, llamada SARS-CoV-2 VUI, que es el resultado de 14 mutaciones del virus original. Dicha cepa aumentó considerablemente su capacidad de contagio con un incremento de entre el 40% y 70% en su rango de transmisión.

 Días después, se identificó otra variante, pero esta proveniente de Sudáfrica, denominada 501Y.V2. Las células de SARS-CoV-2 tienen en su superficie una proteína denominada espiga, que es la que le otorga la forma de corona; esta proteína permite que el virus se adhiera a las células del cuerpo humano. La cepa sudafricana presentó una mutación en esta proteína, lo que ha derivado en aumentar su capacidad para infectar a las células del cuerpo humano con mayor eficacia  y también ha incrementado su capacidad de propagación. Es por esto que las cifras de casos de coronavirus se dispararon en los meses anteriores en Sudáfrica, ya que se identificó que la gran mayoría de estos casos fueron originados por la nueva cepa.

 Aunque en muchos países se tomaron las respectivas medidas para evitar que dicha cepa se propagara, fue muy difícil de controlar por completo y logró llegar a otros países, entre ellos uno de los más afectados, fue Inglaterra en donde se fortalecieron las medidas restrictivas, pero pese a los esfuerzos los casos se disiparon rápidamente.

Otra variante identificada fue la cepa brasileña de la que ahora se sabe que también tiene mayores capacidades de contagio y lo mas preocupante es que disminuye la inmunidad adquirida por una infección pasada, es decir que esta mutación tiene hasta un 60% de probabilidad de contagio en una persona que ya haya tenido COVID-19 previamente.

Canadá ha sido un país que se ha visto muy afectado ya que en él se encuentran por lo menos tres de las mutaciones más importantes que se han identificado: la brasileña, la sudafricana y la proveniente de Inglaterra, lo que los ha obligado a tomar medidas restrictivas y de confinamientos desde el pasado diciembre. En Italia y Francia también se retoman estas medidas porque se ha identificado que las mutaciones son mucho más contagiosas y letales, y ahora sin diferencia de edad, ya que la población joven también se ha infectado con síntomas y consecuencias muy graves, contrario a lo que se creía inicialmente.

En nuestro país, el pasado 31 de marzo se confirmó la detección de un caso de la variante británica en el estado de Hidalgo, en un ciudadano austriaco que había viajado por Europa y posteriormente hacia México. Las autoridades sanitarias no han podido identificar si el contagio ocurrió en Europa o en México, pero permanece en cuarentena antes de poder regresar a su país. Sin embargo se identificaron por lo menos a 40 personas que tuvieron contacto con él y ya se toman las medidas necesarias para tratar de frenar su dispersión en el país.

Ha surgido conmoción y preocupación también porque al realizar pruebas se determinó que las cepas, podrían evadir la protección de algunas vacunas, lo que retrasaría el enorme avance científico que hemos tenido a nivel global.

Aunque la vacuna AstraZeneca ha mostrado una notable disminución de efectividad para combatir esta cepa sudafricana (tan sólo 22% de efectividad) las vacunas Pfizer y Moderna por su trabajo base ARN tienen más posibilidades de hacer una actualización en su fórmula para adaptarse a las distintas mutaciones e incluso ya han mostrado que sí son capaces de neutralizar las cepas.

Si bien el avance científico es muy relevante, muchos países ya se preparan para enfrentar una tercera ola de contagios, en la que la responsabilidad de la sociedad juega un papel muy importante. Vivimos un escenario en donde las mutaciones surgen rápidamente y van desplazando la efectividad de las vacunas, por lo que hasta los mayores esfuerzos de los sistemas de salud para vacunar a la población, incluyendo el nuestro, son insuficientes. Aunque parezca el final de la pandemia, no es así, podríamos enfrentarnos a nueva nueva crisis del sistema de salud. Sigue estando en nuestras manos mantener las medidas de seguridad en medida de nuestras posibilidades para poder continuar cuidándonos colectivamente.