Transgénicos: ¿Qué tan peligrosos son?

Ciencia y Tecnología

Escrito por: Ximena García

Alrededor del tema de los alimentos transgénicos, la desinformación y las opiniones polarizadas por parte de algunos consumidores, han llegado a ser muy comunes desde los primeros cultivos, sin embargo, posiblemente sin saberlo, a diario se consumen alimentos modificados genéticamente por la ciencia agraria y su evolución, con el objetivo de darles características que antes no poseían. Dentro de los alimentos más comunes que se encuentran modificados están: la soya, el maíz, la leche, los tomates y las papas.

La modificación a la que son expuestos ciertos tipos de alimentos, se da mediante el uso de ingeniería genética; que toma de otra planta o animal aquellos genes que son deseados,  para posteriormente depositarlos en el alimento. Los genes pueden proceder de la misma especie, de especies similares o de otros organismos, cuyas modificaciones ayudan a los cultivos a soportar plagas, sobrevivir a sequías, crecer en diferentes tipos de ambientes, e incluso a resistir los efectos de diversos herbicidas. Los anteriores beneficios ayudan a una mejor y mayor producción, pero, ¿qué hay de las consecuencias para el ser humano?

Quizás contrario a lo que muchas personas puedan pensar, los defensores de los alimentos transgénicos afirman que éstos pueden traer ciertos beneficios a la salud, ya que al ser modificados, incrementan sus propiedades nutritivas y visualmente se vuelven alimentos mucho más apetitosos, lo que incentiva el consumo de frutas y verduras entre la población. Además, sostienen que la salud de los agricultores se ve beneficiada al disminuir las probabilidades de intoxicación, porque al ser alimentos y plantas más resistentes a las plagas, el uso de insecticidas se reduce en gran cantidad.

En ciertos aspectos, otro sector beneficiado por los alimentos transgénicos es el medio ambiente. Debido a que los cultivos modificados son más autosuficientes, requieren de menos recursos ambientales, como el agua y los fertilizantes naturales, creando una cosecha más eficiente y amigable. De la misma manera, en cuanto al desperdicio de alimentos, se ha logrado disminuir en grandes cantidades gracias a que éstos cuentan con una mayor vida útil.

En cambio, algunos grupos de personas se han expresado en contra de esta nueva tecnología en los alimentos, asegurando que pueden causar daños a corto y largo plazo a la salud, como reacciones alérgicas o intoxicaciones del organismo o surgimiento de nuevas enfermedades, sin embargo, ninguno de estos efectos adversos se han comprobado aún, incluso la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administrration, FDA, por sus siglas en inglés) evalúa todos los alimentos transgénicos para asegurarse que sean seguros antes de que salgan a la venta. No obstante, las opiniones encontradas siguen haciéndose notar, los grupos que se encuentran en contra de los transgénicos, afirman en su contra parte, que la pérdida de la biodiversidad y la alteración a los ecosistemas por destinar grandes porciones de tierra para el cultivo de estos alimentos, y por la contaminación del suelo, será inminente. Además, aseguran que los riesgos sanitarios a largo plazo no se evalúan correctamente.

Siguiendo con los problemas que los transgénicos pueden traer, los defensores de los pequeños productores afirman que la implementación de esta tecnología sería muy perjudicial para su desarrollo, puesto que las grandes producciones industrializadas son las únicas que cuentan con este recurso, concentrando el control de la agricultura y la alimentación en pocas manos, restándole oportunidades a los agricultores independientes.

Tal ha sido la controversia que, en 2015, once países de la Unión Europea buscaron prohibir el cultivo de transgénicos, pues no confiaban en las evaluaciones de riesgo y buscaron proteger el sector agricultor, generando aún más debates en torno a los alimentos modificados en la sociedad.

El nivel de discusión que existe respecto a los alimentos transgénicos es grande. Muchas son las organizaciones y grupos de personas que los rechazan, pero también existen aquellos que los apoyan. Sin duda, puede haber ventajas y desventajas al momento de su producción y consumo, pero es responsabilidad de los productores mantener informado al consumidor para que así pueda determinar qué tipo de alimentos busca adquirir, sin perjudicar los ideales o la salud.

1 comentario sobre "Transgénicos: ¿Qué tan peligrosos son?"

  1. Aunque los productores se interesan en publicar el origen o composición real de sus productos. Al consumidor lo que le importa es precio y apariencia. Y si no afecta la salud de forma inmediata, pues el consumidor seguirá comprando lo bueno-barato y que lo deja satisfecho.

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