Sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial

Ciencia y Tecnología

Escrito por: Carlos Migoni

En pocas palabras, la Inteligencia Artificial (IA) es la capacidad que algunos sistemas modernos poseen para obtener información de experiencias previas, y de esta forma poder tomar decisiones óptimas en las funciones que deban realizar o cumplir. Un ejemplo de ello son los teléfonos inteligentes que cuentan con un software desarrollado a partir de algoritmos basados en IA para conocer la actividad del usuario y sus hábitos, y con ello optimizar su funcionamiento.

La IA permite realizar actividades y tareas de elevada complejidad de forma automatizada y sin esfuerzos innecesarios. Todo esto, como ya fue mencionado, es posible a partir del “entrenamiento” del sistema de alguna máquina, el cual analiza datos en grandes cantidades (Big Data) y con modelos de redes neuronales, vuelve más preciso el resultado de una acción o función específica.

¿Qué son las redes neuronales?, ¿Las máquinas tienen neuronas?
La realidad es que este término está relacionado con cuestiones estadísticas y matemáticas, y no tanto con la biología. Las redes neuronales son modelos predictivos que emulan la forma en la que el cerebro humano procesa información. Las redes neuronales van obteniendo datos y almacenándolos, en los registros de información, que examinan para optimizar sus tareas, y generan una predicción para cada registro. Cuando la predicción es incorrecta la red realiza ajustes a sus criterios de decisión, convirtiendo en más acertadas sus próximas predicciones. Este ciclo se repite innumerables veces hasta que se logra obtener un escenario óptimo para la tarea específica dada.

Algunos de los avances más sorprendentes de la IA son aquellos que procesan patrones y elementos biométricos, tales como el reconocimiento facial y de voz. Son impresionantes los usos que las compañías le dan a estas tecnologías, desde desbloquear con el rostro un teléfono inteligente, hasta poder realizar pagos y transferencias de dinero con reconocimiento facial y de voz. Estas aplicaciones facilitan la vida de muchos usuarios de las tecnologías, pero también representan diferentes riesgos, los más importantes tienen que ver con la privacidad de los datos personales e identidad.

Los constantes hackeos y robos de información privada que grupos criminales efectúan, día con día, han ido incrementándose conforme los desarrollos tecnológicos lo permiten. El almacenamiento de grandes volúmenes de información privada, datos personales y biométricos de usuarios y consumidores, hacen que la exposición a crímenes cibernéticos y robos de las identidades de las personas sea más grande.

Otro de los riesgos es el constante monitoreo que diversas instituciones tienen sobre las actividades de las personas; adicional a poseer información privada, otorgada de forma voluntaria para acceder a algún servicio o compra de producto. Las compañías también poseen información sobre nuestras actividades y rutinas cotidianas. Un ejemplo de ello se presenta cuando se registra una visita a algún restaurante o bar en alguna red social, o cuando se viaja en alguna de las plataformas de movilidad como Uber o Didi, en donde dichas compañías conocen las ubicaciones de los lugares que se frecuentan y las zonas geográficas en las que se tiene mayor movimiento. Esto puede ser un riesgo para la privacidad de los usuarios, aunque también resulta de gran utilidad para algunas compañías y negocios, principalmente porque de esta forma pueden elaborar estrategias que permitan incentivar el consumo de forma más precisa y dirigida, a través de los gustos y tendencias que los consumidores y usuarios poseen.

Uno de los riesgos más importantes que la IA representa para el mercado laboral es el desarrollo de robots y máquinas que suplan las actividades manuales realizadas por el humano, de hecho, son los robots quienes de forma más precisa pueden realizar este tipo de actividades. La consecuencia de este avance tecnológico es que los empleados menos capacitados podrían ser sustituidos, considerando que el mercado laboral presenta mucha competencia, ahora los trabajadores deberán preocuparse por el uso de robots en las actividades productivas de las organizaciones.

Algunos gobiernos ya han comenzado a utilizar la IA para “rastrear” información de usuarios de tecnologías y redes sociales, con el fin de manipular o invadir la privacidad de forma premeditada y controlar el comportamiento de los ciudadanos. China es un ejemplo de esto, utiliza la información biométrica para reconocer patrones de comportamiento en sus ciudadanos y además poder controlar estas conductas.

La IA facilita mucho las actividades cotidianas. Los avances graduales que ha tenido el desarrollo de estas tecnologías es impresionante y equiparable a los inventos más grandes en la historia de la humanidad, sin embargo, como toda herramienta tecnológica, presenta diversos riesgos que se deben observar de forma detenida y analizar las consecuencias que traen consigo. Se deben implementar acciones preventivas contra los riesgos y pensar en la regulación de las aplicaciones de esta tecnología.

En su momento el reconocido físico teórico, Stephen Hawking advirtió de los peligros de esta tecnología, mencionando que “podría traducirse en el fin de la raza humana”. Los gobiernos y las instituciones deben alinearse en la elaboración de marcos preventivos para evitar los efectos perjudiciales que trae consigo el mal uso de la Inteligencia Artificial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *