Las vacunas y sus efectos adversos a la luz de la Pandemia de COVID-19

Ciencia y Tecnología

Escrito por: MC. Mariana Cáñez Hernández.

La enfermedad Covid-19, causada por el nuevo Coronavirus SARS-CoV-2, sin duda se ha convertido en una de las principales enfermedades a estudiar entre las diversas ramas de la ciencia a nivel mundial; conocer la estructura externa e interna del virus, así como su mecanismo para infectar a las células es de vital importancia al momento de crear una vacuna o un tratamiento contra la enfermedad. Diversos laboratorios en todo el mundo se han dado a la tarea de generar distintas vacunas y someterlas a pruebas específicas para verificar su eficacia y seguridad. Sin embargo, el desarrollo de una vacuna es un proceso que puede tardar años, gracias a las nuevas tecnologías se ha logrado acortar este proceso por lo que en sólo unos cuantos meses las vacunas ya se encuentran en fases experimentales (ensayos clínicos). En cada una de estas fases son distintos los factores que son valorados y el número de individuos puestos a prueba incrementa en cada una de las fases, cada fase puede tener duración de meses o incluso más tiempo, todo para verificar la eficacia de ésta, así como posibles efectos secundarios.

¿Qué es un efecto secundario? Los efectos secundarios son efectos no deseados causados por la ingesta de algún medicamento o, en este caso, una vacuna. La mayoría de éstos son leves, tales como dolores de estómago o mareos y se van después de dejar de tomar el medicamento. Otros pueden ser más graves. Otro tipo de efecto secundario de los medicamentos son las alergias, las reacciones en la piel, como urticaria y erupciones cutáneas. En el caso de las vacunas la reacción adversa más común es la presencia de fiebre, que es más frecuente en niños pequeños cuando reciben las primeras vacunas en los primeros meses de vida. No han sido demostrados efectos secundarios severos relacionados con las vacunas que se encuentran dentro del esquema de vacunación.

Sobre la vacuna de Oxford y Aztrazeneca… Aztrazeneca es una compañía biofarmacéutica que trabaja en diferentes áreas de investigación médica entre las que se incluyen las enfermedades respiratorias y la inmunología. Ante la pandemia de la Covid-19, se unió junto a la universidad de Oxford para desarrollar una potencial vacuna contra esta enfermedad. Sin embargo, hace unas semanas, mientras la vacuna se encontraba en fase 3 de experimentación una de las voluntarias sometidas al proceso, una mujer de 37 años, comenzó a mostrar síntomas como dificultad para caminar, dolor y debilidad en los brazos, dolor de cabeza y disminución de la capacidad para usar las manos. Tras ser hospitalizada se otorgó el diagnóstico de Mielitis Transversa, que es la inflamación aguda la médula espinal, cuya causa puede ser alguna otra enfermedad del sistema nervioso, infecciones o reacciones autoinmunitarias. Después de pocos días de hospitalización, la paciente mostró mejoría según los informes médicos y los otorgados por la misma compañía.

Cabe señalar que en los estudios de fase 1 y 2, que incluyó más de 1000 (mil) voluntarios que recibieron la vacuna y publicado el 20 de julio en la revista The Lancet, se reportó que las reacciones secundarias más frecuentes fueron dolor, sensación de fiebre, escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza y malestar, las que se aliviaron con el uso de paracetamol profiláctico. En el estudio, no se reportaron eventos adversos graves relacionados con la vacuna. Sin embargo, esta vacuna fue puesta a prueba ante un comité el cual deliberará si los ensayos pueden continuar o si se deberá retroceder para continuar la investigación desde otro enfoque.

Las vacunas son elementos que han ayudado a prevenir enfermedades que antes se consideraban mortales y no hay evidencia científica que demuestre que representan un daño para la salud. Como se mencionó antes, el desarrollo de vacunas es un proceso que puede llevar más de una década en realizarse. Ante la situación actual, distintos laboratorios han agilizado estos métodos, sin embargo, no están exentos de efectos secundarios, los cuales son detectados a tiempo realizando múltiples pruebas de manera constante a los participantes.

Una encuesta realizada por la cadena CNN en Estados Unidos reveló que el 40% de los habitantes estadounidenses no se pondrían la vacuna a pesar de que esta fuera gratuita y de fácil acceso.  Lo que demuestra que la importancia de difundir información verídica y de fácil acceso a la población es una prioridad ante la pandemia actual.  

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