López Gatell: De héroe a villano

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Imagen: Forbes México/Notimex

A mediados del 2014, el jugador Oribe Peralta llegaba al Club América. Aún recuerdo cuando todo el estadio azteca coreaba su nombre al unísono el día de su debut “Ooooribe Peralta”. Sin haber ganado un solo título, sin haber hecho el primer gol y sin haber tocado una pelota, Peralta ya tenía al mítico coloso de Santa Úrsula rendido a sus pies. Esto yo no lo entendía, en mi cabeza no cabía que, sin mérito alguno, el jugador fuera tan rápidamente tratado como un ídolo.  ¿Cómo termino la novela de Oribe Peralta? Simplemente fue uno más en la lista de grandes delanteros que han pasado por la institución. Y lo que es peor, termino yéndose por la puerta trasera, motivado por lo económico, a la Chivas… el gran rival.

Con Hugo López-Gatell es exactamente igual. Cuando fue presentado por el mandatario Andrés Manuel López Obrador como la cabeza que guiaría a México durante la pandemia de la Covid-19, fue recibido como un verdadero “rockstar”. En pocas semanas, paso de ser un total desconocido a liderar los rankings de popularidad pública.  Incluso, por momentos, se lo llego a tachar como posible presidenciable. También, varias personas (mujeres y hombres) hablaban de cierto “sex appeal” del Dr. Gatell y minaba la redes sociales con publicaciones y memes. ¿Y ahora? Pues ahora es señalado como uno de los principales responsables de la mala gestión que ha tenido México durante esta crisis. Se le acusa, entre otras cosas, de mentir con las cifras oficiales y de secundar al presidente Obrador en cuestiones básicas como el uso de cubrebocas. De hecho, varios gobernadores, importante mencionar que de oposición, han exigido públicamente la renuncia del subsecretario alegando también una manipulación del semáforo nacional (método de control para la pandemia).

La imagen del Hugo López-Gatell, cuyo estilo y elocuencia tuvieron la confianza de la mayoría de los mexicanos en un principio, está frente a un deterioro que se acentúa tanto como la mismísima pandemia. La gestión de López-Gatell ha sido duramente criticada por su inconsistencia. Al parecer es más político que doctor, ya que ha basado su discurso en promesas y charlatanería.  Rechazó realizar pruebas masivas a la población y prefiere atender “otros parámetros”, no importa el color que tenga el semáforo, rojo o naranja, es exactamente lo mismo. Las predicciones de final de la pandemia se han ido prorrogando cada vez que se acerca la fecha estipulada (el famoso “ya domamos la pandemia” que se ha repetido en varias ocasiones).

Cuando dijo cubrebocas no, ahora dice cubrebocas sí.  Pero, sin duda alguna, la inconsistencia más importante en toda la gestión de Gatell han sido sus innecesarias predicciones de fatalidades. El 5 de mayo declaró que se estaba cerca del punto medio de la curva epidémica, y que se tendrían alrededor de 2.000 o 3.000 muertes, máximo unas 6.000. Apenas 20 días después, cambió los cálculos afirmando que el virus acabaría con la vida de unas 25.000 o 30.000 personas. Al día de hoy, se superan los 48.000 decesos, claro, todo en caso de ser ciertas las cifras oficiales. El desgaste de Hugo López-Gatell es debido a los mensajes erróneos que han ido generando hartazgo en la población. El doctor, que en un principio igualaba en los rankings de popularidad al mismísimo presidente del gobierno, ahora se tambalea sobre un hilo.

No crean que esto es improvisado. En primer lugar, en varios países fueron los presidentes los que asumieron total responsabilidad y comandaron la lucha contra el Covid-19, ya sea con resultados positivos o negativos. En México esto no fue así, desde un inicio AMLO prefiero dar un paso al costado y ceder el protagonismo a otro. Claramente, todo esto con la finalidad de que si las cosas salían mal, como ahora, haya un filtro antes de llegar a él. Por otro lado, este filtro no podía ser alguien cercano al mandatario, no podía ser un miembro importante de la 4T en caso de ser necesario apartarlo. En pocas palabras, se necesitaba un fusible, fácil de cambiar al momento de un apagón. Es por esta razón que se infló a un completo “outsider” de la política mexicana, que por el momento ha sido fiel a Andrés Manuel López Obrador, pero que cada vez estorba más y más.

¿Cómo terminará la novela de Hugo López-Gatell? Al igual que el jugador Peralta, después de ser la sensación, terminará yéndose por la puerta trasera de la cuarta transformación. 

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