Una promesa en “cachitos”

Nacional
Foto: Expansión Política

POLÍTICAMENTE INCORRECTA

Columnista: Karla Lucía León Segoviano

Durante su campaña, y a partir de que asumió la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador prometió deshacerse del que, a su parecer, representa un monumento a la corrupción y al desfalco en nuestro país: el avión presidencial. Desde entonces, y con un ir y venir entre hangares, la aeronave – «adquirida» en el periodo de Felipe Calderón por un monto de 218 millones de dólares – se transformó en el símbolo de una rifa con la que buscan solventar las notorias deficiencias del sector salud.

El Gran Sorteo Especial No.235, equivalente al avión presidencial, comenzó el pasado 10 de marzo como parte de un «compromiso con el pueblo de México». ¿La promesa? Cien premios de 20 millones de pesos y equipamiento para hospitales con un valor de 2,500 millones de pesos; siempre y cuando, los 6 millones de «cachitos», con un precio al público de 500 pesos cada uno, sean vendidos antes del grito virtual de López Obrador.

Las dudas respecto a la rifa son múltiples, no solo porque hasta hace unos días, la Lotería Nacional informó la venta de 3.8 millones de «cachitos», lo que representa un ingreso de mil 907 millones de pesos y el 63.58% del total de boletos disponibles, sino porque López Obrador destinó 500 millones de pesos para comprar un millón de billetes, en lugar de distribuir estos recursos en los casi mil hospitales que atienden casos por COVID-19.

En conferencia de prensa, López Obrador detalló que estos recursos provenían de los decomisos de la Fiscalía General de la República (FGR) al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), organismo que, a su vez se encargará de entregar los boletos de la rifa al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), dependencia que distribuirá alrededor de mil «cachitos» a los hospitales que, «con suerte», podrán ganar un premio de 20 millones.

«Si son afortunados […] los trabajadores de ese hospital van a decidir en qué van a utilizar esos 20 millones, ya sea para equipo, para mejorar la situación del hospital, para uniformes, para protección del personal, para una ambulancia. Todo va a ser para reforzar al Sector Salud, para que no falten los equipos y la gente que sea bien atendida, y no falten los medicamentos, como es derecho que tiene el pueblo a la atención médica y a los medicamentos», mencionó López Obrador.

¿Por qué el INDEP está entregando recursos a la Lotería Nacional para la compra de billetes? ¿De dónde surgen los 500 millones de pesos? ¿Por qué seguir malgastando recursos en un sorteo? Más aún, ¿por qué el «pueblo bueno» debe de solventar una rifa que no servirá para liquidar la deuda del Gobierno Federal por la aeronave, y mucho menos para salvar al Sector Salud?

La crisis de la rifa no es un secreto. A pocos días del sorteo, el director de Juegos y Sorteos, Luis Calvo Reyes, presentó el martes pasado su renuncia al cargo por motivos personales. De acuerdo con información de la Secretaría de Gobierno, el funcionario se despedirá de la dependencia el próximo 16 de septiembre y será sustituido por Alma Itzel De Lira, quien dejará la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales en la Unidad de Administración y Finanzas, de la Secretaría de Gobernación.

Será este 15 de septiembre, en el edificio «El Moro» de la Lotería Nacional, que podremos presenciar el sorteo equivalente al «José María Morelos y Pavón», ceremonia que, aseguran, presidirán autoridades e invitados especiales, para ser testigos de la presencia de fortuna, en la rifa de una promesa hecha «cachitos».

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