Una novela de nunca acabar

Nacional
Imagen: Infobae/Cuartoscuro

Columnista: Juan Fernando Milne

Quiero esperar a que termine el proceso electoral. Nosotros padecimos mucho de las cargadas cuando nos robaron una de las veces la presidencia y todavía no se terminaba de contar los votos y ya algunos gobiernos extranjeros estaban reconociendo a los que se declararon ganadores. Eso fue lo que paso en el 2006”.

Con esta declaración Andrés Manuel López Obrador decidió no felicitar al virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, alimentando de esta manera la hipótesis presentada, y hasta el momento no probada, del presidente Trump de que su bancada es víctima de un fraude, y que son ellos los verdaderos ganadores de la contienda electoral.

Claramente fue una elección singular. Se batieron todos los récords de participación existentes con más de 155 millones de votos. Sin embargo, al mismo tiempo quedo dibujado, en un mapa rojo y azul, que en Estados Unidos los niveles de polarización son extremos y lamentablemente lo seguirán siendo por un par de años más. Si bien a Biden lo respaldaron casi 75 millones de personas, otros 70 millones le dieron la espalda. Por otro lado, Donald Trump y su política divisora logro sumar más adeptos de los conseguidos en las elecciones pasadas.

Es decir que Joe Biden tiene la difícil tarea de reconciliar al país, ¿lo logrará? Solo el tiempo lo dirá. Fue un candidato gris y que, sin el respaldo de los Clinton y los Obama, su victoria era imposible. En opinión personal, como presidente las expectativas tampoco son altas. Estados Unidos está en un momento difícil, fragmentado y con una bomba de tiempo social en cuenta regresiva. El país necesita un héroe y Joe Biden no es más que un funcionario en proceso de jubilación. O tal vez, el país necesita una heroína y el partido demócrata esta simplemente preparando el terreno para su llegada. En fin, veremos cómo termina esta película de acción gringa.

Luego de este desvío del tema, fundamental para entender este contexto y no caer en el simplismo de decir que Joe Biden tendrá relaciones tensas con México por la falta de una felicitación. Absurdo pensar eso. Como ya se mencionó, un presidente cuya primordial labor sería la de reunificar al país no empezaría su mandato con complicadas relaciones bilaterales con su principal aliado económico y social. Para Biden, todo terminará con un fuerte abrazo en la primera visita de Estado y, siendo así, las declaraciones de Andrés Manuel no son realmente importantes para analizar la política exterior, sino más bien son esenciales para profundizar en su política interna.

La forma es fondo… El cómo dice mucho del qué. Con las declaraciones dadas por el mandatario mexicano, más que analizar el futuro de las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos, pienso en las próximas elecciones del 2021. Andrés Manuel sigue con la retórica del fraude y probablemente lo siga usando para los próximos comicios. Se sigue vendiendo esta idea en el (sub)consiente de su base electoral de que si se pierde hay trampa. De seguro, como ya lo ha hecho y ya le ha funcionado, veremos más del “complot” el próximo año. Esta novela mexicana aún no ha acabado.

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