Ser o no ser…de izquierda, esa es la cuestión

Nacional
Imagen: Forbes/Presidencia

Escrito por: Juan Fernando Milne

En los últimos días el presidente argentino, Alberto Fernández, segundo al mando en el país del sur, nos dejó una joya de declaración. En una videoconferencia con el ex presidiario y ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, Fernández tuvo una intervención que parecía sacada de una película de mafia.  – “No te quiero mentir querido Lula, yo no lo tengo Néstor (Kirchner) no lo tengo al Pepe Mujica, no lo tengo a Tabaré (Vázquez), no lo tengo a Lugo, no lo tengo a Evo (Morales), no la tengo a Michelle (Bachelet), no lo tengo a Lagos, no lo tengo a Correa, no lo tengo a Chávez…” exclamó. Vaya nombramiento de apellidos, parece más un cártel que una banda de ex presidentes. Entre los nombres que mencionó sumamos 2 juicios políticos, varios procesos de investigación por corrupción y lavado de dinero, presunto narcotráfico, millones de dólares en fraude y desfalco, y hasta un acusado de violación. Bien dicen por ahí, dime con quién andas y te diré quién eres.

De hecho, todas las personalidades antes mencionadas si estaban organizadas en una especie de cártel, el cártel de la izquierda latinoamericana: El Foro de Sao Paulo. Se fundó el primero de julio de 1990, después de la caída del principal financiador de la izquierda en el continente, la Unión Soviética. Asustada y sin dinero, la izquierda se organizó para seguir de pie sin su principal padrino. Afortunadamente y al igual que sus miembros, el Foro de Sao Paulo fue perdiendo terreno y a la fecha su relevancia es casi nula. En gran parte, por lo que dice Alberto Fernández, está completamente solo y hoy por hoy, la izquierda no es el principal movimiento ideológico de la región.

Pero sigamos, porque aunque no lo crean, la cereza del pastel en la charla Fernández-Lula vino después. Ustedes dirán ¿Qué puede ser más relevante que el discurso nostálgico de Alberto extrañando a Chávez? Así es, tenía que aparecer en escena el presidente de México. “A duras penas somos dos los queremos cambiar el mundo, uno está en México se llama Andrés Manuel López Obrador y el otro soy yo” afirmó Fernández. Una vez más, este par, de sur a norte, se envió caricias, guiños y abrazos.

Son varias las declaraciones del mandatario argentino que expresan una insaciable búsqueda por coludirse con AMLO. ¿Cómo? ¿Por qué? y ¿Para qué? Como dice el dicho: – A rey muerto, rey puesto. – Fernández ha dejado clara su intención de crear una nueva marea roja en el continente y ante el deterioro del Foro de Sao Paulo, el 12 de julio del 2019 se creó el Grupo de Puebla.

El Grupo de Puebla, según su propia acta fundacional, es un foro político y académico integrado por representantes políticos del mundo. ​Fundado en la ciudad mexicana de Puebla. De acuerdo a sus fundadores, el objetivo principal es articular ideas, modelos productivos, programas de desarrollo y políticas de Estado de carácter progresista. Suena todo muy lindo y bonito hasta que vemos quiénes están en la cúpula que dicta las órdenes de esta organización. El mismo Fernández, Lula Da Silva, el sospechoso de violación Fernando Lugo, la comunista Irene Montero, que junto a su esposo Pablo Iglesias predica una izquierda en España desde un chalet valuado en más de 600 mil euros, el acusado por corrupción en el caso Odebrecht Rafael Correa, y claro, no podía faltar Evo Morales. En fin, un Foro de Sao Paulo 2.0, Grupo de Puebla, así lo llamaron.

Alberto Fernández sueña con sumar en estas filas al presidente de México. No obstante, Andrés Manuel, a pesar de su esfuerzo en parecerlo, no es idiota y sabe que esto lo metería en graves problemas con su jefe -Mr. Donald J Trump-. Sin embargo, AMLO tiene muy vigilado al Grupo de Puebla, y para esto tienen 3 agentes principales que reportan lo sucedido al mandatario mexicano. La dirigente de Morena Yeidckol Polevnsky, el diputado, también de Morena, Mario Delgado Carillo y el Director General del IMSS, Zoé Robledo Aburto. Todos son miembros fundadores del Grupo de Puebla y son los que dicen presente por parte del Movimiento Regeneración Nacional en la organización.

Al parecer, la maña y calaña son requisitos indispensables para pertenecer al Grupo. Recordemos que la señora Polevnsky es investigada por su mismo partido en el caso de los 800 millones de pesos. Por otro lado, Zoé Robledo fue destapado en las últimas semanas por contratos millonarios entre el IMSS y empresas familiares. Nepotismo y amiguismo en toda la extensión de la palabra.

Andrés Manuel López Obrador, entiende muy bien que debe mantenerse al margen de este Grupo para evitar conflictos con su vecino del norte. Pero, al mismo tiempo, debe cumplir con la bancada izquierdista que tanto apoyo le demostró (moral y económicamente) durante su larga campaña a la presidencia ¿O por qué creen que México movió cielo, mar y tierra en el rescate de Evo Morales? Es muy claro que, AMLO utiliza el discurso y la bandera de la izquierda para temas electorales, pero en el fondo es más conservador de lo que parece. Simplemente debemos analizar sus políticas y sus declaraciones para darnos cuenta de esto.

Por el momento, mientras la izquierda pura y dura de la región sigue intentando aliar con el mandatario mexicano, este se reunirá con Donald Trump en los próximos días.

¿Se acuerdan cuándo en campaña Andrés Manuel afirmaba que él sí enfrentaría a Trump? Cómo cambian las cosas ¿no?

Lo que es seguro, es que el AMLO del pasado no dudaría un segundo en pertenecer al Grupo de Puebla. Pero, el AMLO del presente lo piensa dos veces. Mientras tanto, los vigila de cerca, quién sabe cuándo los pueda volver a necesitar.

Nada de medias tintas. Que cada quien se ubique en el lugar que corresponde. No es tiempo de simulaciones. O somos conservadores o somos liberales.” Esto lo dijo hace casi un mes Andrés Manuel López Obrador. Al parecer, el que debe definirse en la geopolítica internacional es él.

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