Sembrando vida en Centroamérica ¿traerá beneficios?

Nacional

La propuesta del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de llevar a Centroamérica el plan Sembrando vida puede ser insuficiente para mitigar la migración e incluso contraproducente a nivel ecológico.

Escrito por: Brandon J. Celaya Torres

Andrés Manuel López Obrador en uno de los viveros del programa Sembrando Vida en Perote, Veracruz.
Fuente: Presidencia

La propuesta del presidente

En la cumbre de líderes sobre cambio climático del 22 de abril de 2021, Andrés Manuel López Obrador propuso al gobierno estadounidense, encabezado por Joe Biden, apoyar en el financiamiento del programa Sembrando Vida en Centroamérica. El mandatario mexicano también propuso que el gobierno de Biden otorgue visas de trabajo a quien haya sembrado sus tierras durante tres años dentro del programa Sembrando Vida.

Sembrando vida, ¿realmente beneficia al ambiente?

Organizaciones y ambientalistas apuntan que el programa Sembrando vida ha resultado contraproducente a nivel ecológico, pues la mayoría de los 700 millones de plantas que han sido sembradas gracias a este programa son solo árboles frutales y maderables. Aseguran también que “los sembradores están derribando árboles propios de las zonas para reforestar con especies más rentables, lo que estaría provocando la mayor deforestación de las últimas dos décadas en la selva tropical mexicana”.

De acuerdo con el periodista Max de Haldevang el sistema de pagos en el que se basa Sembrando Vida “ha, en efecto, creado un dilema para las comunidades que han vivido en estos bosques durante siglos: talar su hábitat o no recibir ingresos que tanto necesitan”.

La paradoja del humanismo y la militarización

El discurso humanista que el presidente tiene para lidiar con la migración choca también con la militarización de la frontera sur que se está llevando a cabo en conjunto con los  gobiernos de Estados Unidos, Guatemala y Honduras.

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador se enfoca en combatir la pobreza y la deforestación a través de los pagos del programa Sembrando vida, no obstante, deja de lado factores tan importantes como la violencia que se vive en los países centroamericanos: “Hay evidencia contundente para afirmar que la inseguridad y la violencia son, cada vez más, factores principales que explican la decisión de las personas de huir de sus comunidades de origen”, afirma la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Otros factores, además de la violencia y la pobreza, que orillan a las personas a migrar, son los desastres naturales y, recientemente, los efectos de la pandemia.

Nuevas formas de entender la migración

Para el politólogo Sandro Mezzadra “el capitalismo global es la sede de una tensión respecto a la cuestión de las migraciones: por un lado, intenta su valorización mediante políticas migratorias y, por el otro, procura reducir el excedente de movilidad mediante políticas de control”.

El Dr. Ricardo Domínguez Guadarrama, investigador experto en temas de migración, ha publicado estudios en donde expresa:

Tanto la política antimigratoria como el neoliberalismo y los otros fenómenos asociados a ellas le han dado la capacidad al gobierno y a los empresarios estadounidenses de contar con una enorme masa de mano de obra joven, barata y cada vez mejor calificada. Las circunstancias iniciadas en los años noventa han dado muestras hoy de un manejo perverso por parte de Estados Unidos de la mano de obra calificada y no calificada de ALC [América Latica y el Caribe], de tal modo que el principio fundamental de este sistema es que la política antimigratoria y el reforzamiento de las leyes locales de Estados Unidos deben dirigir a los migrantes hacia las industrias cuando su trabajo es requerido y sacarlos cuando no lo es.

A la luz de un análisis crítico, llevar Sembrando vida a Centroamérica con fines de mitigar la migración, perpetúa (con un discurso humanitario) la división arbitraria entre los migrantes legales e ilegales. Más aún, ofertar visas temporales a quienes se afilien a Sembrando vida es apelar nuevamente a la visión del migrante como sujeto cuyo valor y legalidad dependen únicamente de su capacidad productiva.