Mujeres de maíz: lucha de las mujeres contra el extractivismo y la defensa del territorio en América Latina

Espacio Feminista

La creación de proyectos extractivistas en América Latina aumenta exponencialmente y con ello el despojo masivo de territorios particularmente a mujeres, comunidades originarias, y afrodescendientes también. La precarización es uno de los principales efectos de este discurso tecnocrático, pues trae consigo inestabilidad para lugares y de las personas que viven en las zonas de dónde se extraen los recursos.

Ilustración de: Daniela Hernández | Instagram: @mrsavocato

Escrito por: Renata Garza

Las luchas de las mujeres por la defensa del territorio en América Latina no es algo nuevo, pues en las últimas décadas organizaciones sociales obreras, indígenas, feministas y campesinas han hecho frente ante este modelo neoliberal de explotación. Algunos de los movimientos generados por mujeres han sido las mujeres Xinka contra la minería en la montaña de Xalapán Guatemala, el  Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, las mujeres indigenas de la Amazonia contra la explotación petrolera en Ecuador, las mujeres Cajamarca en Perú en contra de la industria minera, la Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra en Bolivia, t la organización feminista Fondo de Acción Urgente de América Latina y el Caribe (FAU-AL) que opera dentro de los países hispanohablantes. Estos son solo unos cuantos ejemplos de las miles organizaciones y mujeres que se enfrentan contra la violencia sistemática que viven día con día. 

¿Qué es el extractivismo en América Latina?

El extractivismo es un modelo económico y político de desarrollo basado en la explotación masiva y mercantilización de capital natural. A partir de los años noventa, este sistema ha aumentado su presencia en América Latina, debido al incremento de los precios internacionales de algunos minerales y otras materias primas y la creación de marcos jurídicos favorables para las actividades extractivistas.

Con el paso del tiempo este sistema se ha vinculado con el capitalismo, patriarcado, neoliberalismo, racismo, colonialidad y globalización, así construye dinámicas de poder de (nuevas) múltiples opresiones. La importancia que está cobrando el extractivismo junto con el capitalismo y la globalización, hacen de este un modelo una prioridad dentro de las agendas de las mujeres para salvaguardar su integridad y la de sus comunidades.

Efectos del extractivismo.

Algunos de los efectos que tiene el extractivismo es el despojo y ocupación de los territorios de comunidades originarias, afrodescendientes, y campesinas que ejercen las empresas multinacionales, esto puede llevar al aumento de la violencia de la zona debido a las tensiones entre ambas partes. Además de la creación de grupos de crimen organizado, ejército y paramilitares, para que garanticen el control sobre el territorio y protejan los proyectos.

La ocupación del territorio es una directa violación a los derechos humanos de las poblaciones afectadas, pues estas actividades (en muchos casos) privan el acceso a la tierra, el agua, entre otros bienes necesarios para las comunidades locales, impidiendo así el desarrollo de actividades productivas y el ejercicio de su autodeterminación. Además, existe una brutal represión para las defensoras y defensores del medioambiente, pues son criminalizadas, hostigadas, sus luchas demeritadas y en numeras ocasiones culminan en el feminicidio o asesinato de las y los activistas.

El modelo extractivista no solo violenta a miles de comunidades y personas en américa latina, también utiliza un discurso que:

a) posiciona el crecimiento económico como bien supremo por sobre la garantía de los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos;

b) subestima las cosmovisiones de pueblos originarios y niega la existencia de saberes ancestrales y populares en relación con la naturaleza y;

c) rechaza la posibilidad de transitar hacia alternativas al modelo actual y condena a quienes luchan por esta causa. (FAU-AL, 2016)

¿Cómo se lleva a cabo la defensa por el territorio de las mujeres en América Latina?

El extractivismo trae consigo un sinfín de repercusiones ambientales y sociales, como la precarización de las condiciones de vida para las comunidades afectadas, violación a los derechos de la salud, la propiedad, una vivienda digna, la alimentación, al trabajo, al goce de un ambiente sano, e incluso la vida.

Es importante reconocer cómo es que este modelo de saqueo y colonialidad impactan principalmente a las mujeres. “Por una parte, subyace en él la dicotomía central de la modernidad colonial: la jerarquía dicotómica entre lo humano y lo no humano impuesta sobre los colonizados al servicio del hombre occidental” (Lugones: 2010, 106). Esto quiere decir que el extractivismo está íntimamente vinculado con el racismo estructural, ya que el despojo de territorios ancestrales, la negación de prácticas culturales, la represión para aquellas que protestan, y las dinámicas de poder entre las empresas y las comunidades refuerzan las ideologías racistas y coloniales.

Dentro de los principales efectos que tiene este sistema sobre las mujeres se pueden identificar diez que sobrepasan fronteras:

  • Pérdida de autonomía económica
  • Vulneración del derecho a la alimentación
  • Violencia intrafamiliar
  • Vulneración al derecho de la tierra y la propiedad
  • Aumento de las redes de esclavitud y trata sexual
  • Masculinización dentro de la toma de decisiones
  • Criminalización
  • Militarización de los territorios
  • Violencia sexual
  • Barreras para la participación efectiva de la mujer en asuntos medioambientales

Vulneración al derecho de la tierra y la propiedad

Otro de los efectos que tiene este sistema extractivista (que interacciona con el patriarcado, el racismo, y la colonización) es que más mujeres no puedan ser propietarias de la tierra. “Actualmente se calcula que existen en el mundo 1.600 millones de mujeres campesinas (más de la cuarta parte de la población), pero sólo el 2% de la tierra es propiedad de ellas y reciben únicamente el 1% de todo el crédito para la agricultura.” (Korol, C, 2016). América Latina no es la excepción ante estas estadísticas mundiales, pues a pesar de que las mujeres son responsables de más de la mitad de la producción de alimentos, solo el 18% de las producciones agrícolas son lideradas por mujeres (Nobre, M y Hora, K, 2015).

En el Atlas de las Mujeres Rurales de América Latina y el Caribe de 2015, la FAO señala que existe una gran brecha en cuanto a la propiedad de la tierra. El estudio muestra que las mujeres poseedoras de tierras alcanzan el 32% en México, el 27% en Paraguay, el 12% en Honduras, el 15% en Guatemala, el 13% en El Salvador, en Nicaragua el 23% sobre el total de dueños de territorios (FAO, 2015).

Pérdida de autonomía económica y vulneración del derecho a la alimentación

La sobreexplotación de la tierra, y la contaminación del agua y del aire reducen la disponibilidad de insumos necesarios para la salud alimenticia. Además, las mujeres en condición de pobreza y las de las zonas rurales, quienes son usualmente el sostén de su familia, ven reducidos sus ingresos reales y su poder adquisitivo al tener que pagar más dinero por los alimentos y los servicios esenciales. Frente a la escasez de recursos, las mujeres se ven obligadas a veces a reducir su consumo de alimentos o su acceso a los servicios esenciales para poder mantener a sus familias (Asamblea General de Naciones Unidas, 2012).

Masculinización dentro de la toma de decisiones

El sistema de extractivismo y sus actividades están asociadas al incremento de la violencia machista, la masculinización de los espacios, al reforzamiento de los roles y estereotipos de género, donde se señala al hombre cómo proveedor y a la mujer cómo dependiente (Fundación Rosa Luxemburg 2013). Además, cuando los jefes [1]de proyectos extractivistas entablan diálogos con las personas de la comunidad, lo hacen exclusivamente con hombres. Esto implica que las mujeres sean excluidas de la toma de decisiones en cuestiones que directamente afectan al territorio y sus vidas. Esto significa que el modelo extractivista favorece la interlocución y la toma de decisiones masculinizadas, que complementan las estructuras políticas patriarcales anteriores.

Barreras para la participación efectiva de la mujer en asuntos medioambientales

En 2015 Maina Kiai, Relator Especial sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación del FAU-AL, señala que:

“la participación ciudadana en el sector de los recursos naturales resulta sumamente difícil, siendo mayor el riesgo de que se vulneren los derechos humanos en determinados sectores, como el del petróleo, el gas o la minería, debido a que son especialmente lucrativos”

De hecho, ser activista ambiental en América Latina es uno de los trabajos con mayor riesgo al acoso y al asesinato. Además, las mujeres no solo se tienen que enfrentar al sistema de hostigamiento, sino que a menudo los espacios de participación son patriarcales y racistas, incluso los representantes de las comunidades y de las empresas privadas buscan negociar “entre pares” lo que excluye por completo la voz de las mujeres.

Militarización de los territorios, cultura de la violación, y redes de trata sexual

Cuando llegan las empresas extractivistas a las comunidades, el índice de violencia puede aumentar exponencialmente, en un corto periodo de tiempo, debido a las fricciones e interés de ambos grupos. Por consiguiente, se forman grupos de crimen organizado, paramilitares, y militares en un intento por mantener a flote el proyecto de explotación. La llegada de estos hombres a las comunidades puede provocar el aumento de violaciones y violencia machista de la región. Lo que provoca que las mujeres sean excluidas del espacio público “por protección” y confinadas al espacio privado. Además, la llegada de estos hombres también puede traer consigo un aumento en las redes de trata de mujeres con fines de explotación sexual, aumento en los prostíbulos, cosificación de la mujer, y un control social por medio del cuerpo de las mujeres.

Consideraciones finales

La mujer ha sido una de las figuras más oprimidas por el extractivismo y todos los derivados que este sistema conlleva. No es un secreto que la estructura contemporánea de la propiedad sobre la tierra es herencia del capitalismo, colonialismo, y patriarcado. El extractivismo se aprovecha del sistema opresivo para poder mercantilizar y explotar el capital natural sin tomar en cuenta los derechos humanos de quienes habitan la zona, las repercusiones para las mujeres, o las implicaciones de la sobreexplotación de la tierra. El modelo extractivista ha logrado sobrevivir a pesar de la brutalidad debido a las legislaciones favorables que gobiernos han hecho en nombre del “desarrollo”, la militarización de los territorios, las violaciones a los derechos de las mujeres y de las comunidades originarias y campesinas, y por supuesto la violencia hacia los defensores de la naturaleza.


[1] Sujetos “BBVAh”, es decir s decir, el sujeto blanco, burgués, varón, adulto, con una funcionalidad normativa y heterosexual

Referencias:

  • Asamblea General de Naciones Unidas . (2012). Consecuencias de la deuda externa y    de otras obligaciones financieras internacionales conexas de los Estados para el pleno goce de todos los derechos humanos, sobre todo los derechos económicos, sociales y culturales . 8-10-2020, de Naciones Unidas Sitio web: https://undocs.org/pdf?symbol=es/A/67/304
  • Carvajal, M. (2016). Extractivismo en América Latina . Bogotá, Colombia: FAU – AL Fondo Acción Urgente en América Latina.
  • García-Torres, M, Vázquez, E, Cru, T y Bayón, M. (2013). (Re)patriarcalización de los territorios: megaproyectos extractivos y la lucha de las mujeres en América Latina. En Territorio y Feminismos(1-5). Ecuador : Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo.
  • Korol, C. (2016). Somos tierra, semilla, rebeldía Mujeres, tierra y territorio en América Latina. América Latina: OXFAM.
  • LUGONES, María. Hacia un feminismo descolonial. Hypatia, vol 25, No. 4
  • Luxemburg, R. (2013). Memoria del Encuentro Regional de Mujeres y Feminismos Populares. Del 4 al 6 de junio de 2013
  • Nobre, M y Hora, K. (2015). ATLAS DE LAS MUJERES RURALES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE:. 8-oct-2020, de FAO Sitio web: http://www.fao.org/3/a-i7916s.pdf
  • Tristán, F. (1993). Feminismo y utopía. México: Fontamara.

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