Las mujeres territorializadas

Espacio Feminista

La mayoría de los hechos históricos que habitan en nuestra memoria aguardan consecuencias distintas a las que comúnmente señalamos. Estas solamente son visibles cuando se analizan desde otros lentes. El proceso de conquista y colonización de Abya Yala significó una violencia diferente para las mujeres que lo vivieron.

Fuente: Del taller de grabado e ilustración Estampa Feminista @estampa.feminista

Escrito por: Anahí Lima

Entre las formas de control que se llevaron a cabo durante este proceso, resaltó el uso sistemático de violaciones en contra de las mujeres por parte de los conquistadores. La violación, lejos de ser una cuestión de sexualidad, se establece como una forma de dominación física y moral. A su vez, dicha dominación convierte el cuerpo en un territorio.

Las violaciones a las mujeres originarias de Abya Yala eran dirigidas como mensaje sobre la capacidad de ejercer terror y sometimiento de los conquistadores hacia los hombres del continente. Más avanzado el proceso de colonización, la violación tomó un nuevo significado: se convirtió en un “instrumento de limpieza étnica de bajo costo” una herramienta clave para ejecutar uno de los mayores genocidios de la historia sin hacer uso de bombas. El cuerpo de las mujeres se convirtió en un territorio que usaron los hombres como un medio, para demostrar su poder, para subordinar moralmente a su enemigo y más tarde eliminarlo.

La autora argentina Rita Segato señala también que este proceso de colonización terminó por romper los lazos comunitarios que existían en los pueblos originarios. A medida que se impone la visión de la masculinidad y los valores que engendraba el hombre en su papel conquistador, se pasa de un patriarcado de “baja intensidad” hacia uno de “alta intensidad” el cual opera en la actualidad.

Sobre esta línea, los actos que conformaron lo que hoy conocemos como América aún acechan y repercuten de manera activa a las mujeres del continente, y de una forma distinta a las que comparten lazos con las primeras mujeres territorializadas de Abya Yala.

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