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No soy yo… eres tú: la violencia en las relaciones

Ilustración: Renata Escobar

Escrito Por: María Fernanda Sandoval ,Renata Escobar, Xchel Yair Melo Huitrón.

El 14 de febrero es un día para celebrar el amor, sin embargo, la realidad de las relaciones en México puede ser muy difícil y violenta.

A lo largo de la historia, el 14 de febrero se ha consolidado como el día en el que se celebra el amor. A través de películas, series, redes sociales y en los espacios públicos, pareciera que todas las parejas son la imagen del amor y la felicidad. Sin embargo, en medio de este bombardeo de narrativas sobre el amor romántico, surge la pregunta ¿de verdad son felices?

En México, para las parejas heterosexuales, el panorama de la violencia en el noviazgo es desalentador. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVIN, 2007), realizada por el INEGI,  el 76% de las adolescentes ha sufrido violencia psicológica, el 17% sexual y el 15% física en el noviazgo. Cabe mencionar que los datos fueron obtenidos hace más de trece años y solamente se encuestaron a adolescentes.

Por otro lado, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) realizada en 2016, en el 64% de los casos de violencia de género, el agresor era novio, esposo o ex pareja de la víctima. Así mismo, 42 de cada 100 mujeres mayores de 15 años han sufrido insultos, amenazas, humillaciones, entre otras ofensas de tipo emocional durante o al finalizar una relación afectiva. A estas agresiones le siguen la violencia económica y patrimonial, como el control de los ingresos o salario. Finalmente, se encuentran las agresiones físicas y sexuales.

Es importante mencionar que en México, para muchas mujeres esta violencia acaba con la muerte. En 4 de cada 10 feminicidios el homicida tenía una relación sexoafectiva con la víctima (INEGI, 2017). En otras palabras, para las mujeres establecer una relación romántica puede significar la muerte.

            Estas conductas dentro de las parejas están tan normalizadas que se podría afirmar que la gran mayoría de personas han sido testigos -directa o indirectamente- de comportamientos como culpabilizar o responsabilizar a la pareja por las acciones de uno, gaslighting y demás conductas controladoras y violentas.

Para las mujeres es muy difícil salir de estas relaciones ya que la imposición de amor, la manipulación, y el vínculo afectivo que establecen con su agresor las mantiene atadas a dicha situación. Por su parte, en México, las instituciones encargadas de procurar una vida sin violencia no son efectivas en ayudar a las víctimas a salir de estas dinámicas.

¿Has escuchado de estas instituciones? En primera instancia, si te encuentras en situación de peligro inminente, es importante que lo reportes inmediatamente al 911 para que recibas asistencia de las autoridades correspondientes, las personas que trabajan en los Centros de Comando, Control, Comunicación y Cómputo Estatales (generalmente conocidos como C4 o C5 en la Ciudad de México) están capacitadas para atender estas situaciones.

Si te encuentras en alguna situación de violencia, o incluso después de que hayan ocurrido los hechos, lo mejor es que acudas lo antes posible ante la Fiscalía del lugar en donde te encuentres, y de preferencia en donde se hayan cometido las acciones delictivas. ¿Algún consejo? No dejes pasar el tiempo, entre más tiempo pase más difícil será acreditar el delito. Si bien, existe una percepción negativa de las autoridades, las y los funcionarios de las Fiscalías, deberían encontrarse debidamente preparados para atender estos casos.

No dudes en contactar a alguna fundación u organización no gubernamental enfocada en violencia de género y que ofrezca apoyo jurídico, psicológico y emocional, contactarlos te será de gran ayuda en este proceso. Ten en cuenta que lo más importante eres tú y que, aunque denunciar no sea sencillo, esto es clave para poder llevar a cabo los procesos correspondientes y garantizar tu seguridad.

Lamentablemente, a pesar de que existan estos mecanismos tanto públicos como privados, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE, 2020), en la CDMX se denunció únicamente el 1% de los delitos sexuales, esto a pesar de tener conocimiento de las autoridades a las que acudir. Es probable que esto se deba a la mala percepción que se tiene en cuanto al acceso a la justicia en nuestro país. Con base en World Justice Project (2020) de 130 países, México se encuentra en los últimos lugares de percepción en acceso a la justicia, y en cuanto a índices de corrupción en sus organismos, ocupa los primeros.

Es momento de que todas y todos sepamos nuestros derechos para hacerlos valer con las autoridades competentes al sufrir algún tipo de violencia de género en cualquiera de sus variantes y en cualquier relación. La percepción ciudadana de las instituciones de impartición de justicia es negativa pero es tiempo de promover y exigir su efectividad para así garantizar una vida libre de violencia. Ninguna y ninguno de nosotros estamos solos.