Marcha AntiAMLO: Un México divido

Nacional
Manifestantes frente a Palacio Nacional (Imagen: Milenio)

Escrito por: Gala Canedo

El sábado 30 de mayo, se realizó una caravana de automóviles como medio de protesta en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y las políticas que ha implementado hasta el momento, especialmente en el contexto de la pandemia por covid-19; la protesta fue organizada por el Frente Nacional AntiAMLO o, como es llamado por sus siglas, FRENAAA. Dicha organización aseguró a través de sus redes sociales la participación de 70 ciudades de varios estados alrededor del país, entre las cuales figuraban la Ciudad de México, Acapulco, Aguascalientes, Cancún, Ciudad Juárez, Chihuahua, Mérida, Oaxaca, Querétaro y Zacatecas.

La protesta que tuvo lugar en la Ciudad de México inició a las 10:00 de la mañana, empezando su recorrido en el Auditorio Nacional, con el objetivo de llegar al Palacio Nacional. Según los datos ofrecidos por el gobierno de la Ciudad de México, la caravana estuvo compuesta por un aproximado de entre mil y mil doscientos vehículos y sesenta motocicletas; el principal objetivo de los protestantes fue exigir al presidente su renuncia a causa de lo que ellos consideraban como incompetencia para hacerle frente a la pandemia, así como a la poca eficacia de las medidas que se han tomado hasta el momento con el objetivo de frenarla.

Los automoviles que participaron en la caravana llevaban una serie de cartulinas con consignas como “AMLO vete ya” y “MéxicoNoTeQuiereAMLO”, igualemente los pasajeros de dichos automoviles tocaron sus cláxones durante todo su recorrido; las declaraciones ofrecidas por los integrantes de dicha caravana, así como de las organizaciones que fueron parte de esta, aseguran que el presidente  esta encaminando al país hacia un crisis económica, hacia la pérdida de más empleos y a una enorme pérdida de vidas a causa de la pandemia. Destacan en sus comentarios la incapacidad del gobierno que ha sido evidenciada por su lenta y poco acertada reacción ante el rápido crecimiento de la pandemia, así como a la falta de transparencia y congruencia en los informes ofrecidos sobre la tasa de contagios y defunciones que se han presentado hasta el momento.

Al mismo tiempo, los manifestantes aprovecharon para hacer sus denuncias en contra de la reanudación de proyectos nacionales como el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía y la Refinería Dos Bocas, al igual que críticas sobre la decisión de López Obrador de continuar con su recorrido a través de diversos Estados de la República en medio de la pandemia.

Este movimiento ha tríado consigo una serie de reacciones que se encuentran dividas entre aquellos que buscan legitimarla y aquellos que critican sus medios y razones de acción: las personas que se encuentran a favor de estas protestas y sus exigencias argumentan que se trata de una acción legitima de oposición que hizo uso de los propios medios que los actuales gobernantes utilizaron en un momento, asegurando también que solo están defendiendo sus libertades; por su parte, FRENAAA, el grupo encargado de la organización de las protestas, argumenta que están pronunciándose en contra de un “dictador comunista” y que, al tratarse de una asociación hecha por ciudadanos mexicanos sin ningun tipo de  afilización política o comercial, su principal objetivo es rescatar a México de las manos del comunismo, creando un ambiente donde la democracia y el Estado de derecho prevalezcan.

Mientras tanto, las críticas en contra de esta manifestación denotan la flagrante demostración de privilegios y la falta de sensibilidad política hacía las realidades que otros ciudadanos mexicanos viven dentro del contexto actual; ha sido muy criticado el hecho de que la marcha estuvo consituida por grupos de personas de un nivel socioeconómico alto, aludiendo a la exposición de autos de marcas consideradas de lujo y a los personajes que se encuentran detrás de la organización encaragada de su creación, como  Gilberto Lozano, Pedro Ferriz de Con y Rafael Loret de Mola, entre otros. Las reacciones negativas también fueron fuertes en redes sociales, dentro de estos espacios predominaron los comentarios acerca del clasismo y egoísmo exhibido por los participantes de la protesta, al igual que se han hecho denuncias sociales por su inactividad en otras situaciones que también dañaban y amenazaban el bienestar de los ciudadanos pero que no necesarimanten ponían en peligro sus intereses políticos y económicos.

Si bien, el impacto que se pensaba que iban a tener estas protestas no es algo fácil de divisar, o tan si quiera ver como algo tangible, una vez más comprobamos que la población mexicana se encuentra polarizada, alimentada por discursos divisores cuyo origen se le puede atribuir a muchos pero continuamente tanto a la oposición, y a personajes de la política retirados, como el ex presidente Felipe Calderón en su cuenta de Twitter, como al mismo aparato ejecutivo, cuya narrativa ideológica se ha enfocado en remarcar las diferencias entre los fifís y los chairos.

El impacto tan grande que tiene para la sociedad mexicana actual este nivel de polarización en la opinión pública y personal ha llevado a que discursos de odio como el clasismo y los debates de ideologías políticas se vuelvan cada vez más violentos y más ofensivos; recordemos que la finalidad del debate político es, precisamente, criticar lo criticable y aplaudir lo aplaudible, y en un México así de dividido difícilmente se va a poder dialogar y negociar, y aunque cada persona es responsable de su propio juicio, un responsable en este tipo de fenómenos siempre será quién incide en la opinión de las personas, llámese influencer, presentador de televisión, periodista, político, empresario o presidente de la república.

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