Los fideicomisos, la contrariedad de autodeterminación

Nacional
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Escrito por: David Chaparro Villafuerte

El año 2020 se ha caracterizado por la emergencia sanitaria del covid-19, en todos los aspectos y en varias escalas, se ha demostrado a nivel local, nacional e internacional que, como sociedad, no se cuenta con una estructura lo suficientemente lista para afrontar una emergencia de este nivel por mucho tiempo. Nos ha permitido ver la gran importancia que tiene la investigación científica, no sólo aplicado para el interés gubernamental, sino por la estabilidad de un sistema médico preparado para afrontar las posibles enfermedades emergentes y las necesidades constantes en materia laboral y educativa para afrontar las crisis.

En el caso de México, por parte del partido político Morena, se presentó una propuesta ante el Congreso en mayo del 2019, donde se planteaba erradicar 44 fideicomisos, mismos que actuaban fuera del presupuesto y sin regulación en su operación, además de no contar con mecanismos de control y transparencia, por lo que la manutención de los mismos durante la necesidad actual significaba pérdidas económicas. Para el aprovechamiento óptimo de recursos económicos y como medida de acción frente a los efectos de la pandemia, se decidió que se utilizaría ese fondo, de aproximadamente 91 mil millones de pesos, para generar respuesta ante la emergencia sanitaria del Covid-19.

Como resultado, se realizó un dictamen sobre la Cámara de Diputados para poner a votación la reforma modificada en septiembre de este año, en donde se aprovecharían los recursos públicos dispersos para destinarlos a la salud. Dentro de los fideicomisos a desaparecer se encuentran los fondos de financiamiento en educación e investigación científica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, mismos que funcionan como apoyo para el crecimiento del progreso científico en la nación con más de 3 mil estudiantes de Maestría y Doctorado, así como el Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural Antropológico, el Fideicomiso Arqueológico e Histórico de México, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y el Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, entre otros.


De acuerdo con el diputado Erasmo González se busca “contribuir a tener unas finanzas públicas más sanas y eficientes… para atender los retos de la pandemia de COVID […]”. Actualmente las necesidades inmediatas por las obras sanitarias tienen prioridad en la administración gubernamental, sin embargo, la eliminación del fideicomiso y los fondos relacionados con la investigación y apoyo educativo de ciencias en México puede significar un riesgo irrecuperable de la oportunidad de crecimiento en el nivel y calidad de oportunidades para las nuevas generaciones de nuestro país.

La votación del 29 de septiembre en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados dejó una aprobación general con 20 votos a favor, 15 en contra y una abstención, sin embargo, en el Pleno de la Cámara de Diputados, se declaró falta de quórum con sólo 239 de 500 diputados, por lo que se postergó la votación definitiva sobre la desaparición de 109 fondos y fideicomisos para el martes 6 de octubre del 2020.

Después de que la votación tuviera que ser repetida en más de una ocasión como consecuencia de la falta de quórum, la cámara de diputados aprobó la desaparición de los fideicomisos con 242 votos a favor, 178 en contra y 7 abstenciones, aunque con algunos matices y cambios a ciertos fondos, como último resultado del esfuerzo de algunos diputados para disminuir las afectaciones que la desaparición de los fideicomisos podían tener sobre sus gremios.

Aunque aún falta la revisión y aprobación del senado, esto nos deja reflexionando sobre el impacto de la decisión y los beneficios o repercusiones que puede conllevar. Por un lado, eliminar dichos fideicomisos y limitar a intereses del gobierno los estudios científicos para contrarrestar la emergencia sanitaria, y por el otro lado, crear instrumentos de protección económica de acción sobre los fideicomisos en beneficio del progreso educativo. La amplitud de la respuesta dependerá de la decisión que se tome sobre el funcionamiento o discontinuidad de los fideicomisos ya que, así como determinará la estabilidad de la economía durante la recuperación y después de la pandemia en curso, también redireccionará el rumbo de aquellas cosas en México que, aunque no vemos, son importantes: los desastres naturales, el deporte, la cultura, la defensoría de los derechos y el arte.

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