#Llévame a Oaxaca, la ilusión de ser primermundistas

Nacional
Cartón de: Karina Garrido

Escrito por Brandon Julien Celaya Torres

El 6 de agosto de 2020 se aprobó en Oaxaca una reforma al artículo 20 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado. La reforma prohíbe la venta, obsequio o donación de alimentos chatarra a menores de edad. De acuerdo al citado artículo “la medida se aplicará en instituciones públicas y privadas de educación básica y media superior. De esta prohibición quedan exentas “las personas que realicen lo anterior en calidad de madres, padres o tutores legales hacia sus hijas e hijos o menores de edad bajo su tutela”. 

La anterior reforma fue celebrada en redes sociales, creándose el hashtag #LlévameaOaxaca. Tanto en Facebook como en Twitter usuarios comentaron que Oaxaca se acerca a países primermunidistas como Finlandia, gracias a las decisiones tomadas en materia de derechos que permiten el matrimonio igualitario y el aborto, además del reciente veto a la venta de alimentos chatarra a menores de edad. 

De continuar la comparación entre Finlandia y Oaxaca se caería en un error metodológico. Más allá de las leyes que puedan compartir, la entidad mexicana todavía cuenta con carencias que la dejan lejos de ser “primer mundo”.

De acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) “en 2018, el 91.5% de la población en Oaxaca estaba en situación de pobreza o de vulnerabilidad por carencias o ingresos”. Más aún, de 2008 al 2018 la pobreza aumentó 1.5 puntos porcentuales. Es decir, en 2008 el 90% de la población se encontraba en situación de pobreza, en contraste con el 91.5% del 2018.

De acuerdo al Reloj de Desnutrición del del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, al menos 60 mil niñas y niños de cero a cinco años de edad padecen desnutrición en Oaxaca. Aunado a esto, Oaxaca se encuentra en la quinta posición de incidencia de explotación laboral de niñas, niños y adolescentes

Oaxaca también se encuentra entre las entidades con mayor rezago educativo. La escolaridad promedio en Oaxaca es de 7.5 años, lo que equivale a un poco más del primer año de secundaria, según datos del INEGI. De acuerdo a este instituto, en Oaxaca 13 de cada 100 habitantes no saben leer ni escribir. 

La pobreza de la población contrasta con la riqueza natural oaxaqueña. De acuerdo al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), Oaxaca cuenta con una gran diversidad de ecosistemas y al menos 26 tipos de vegetación o asociaciones de plantas. Además es “una entidad privilegiada por su riqueza biológica y socio-cultural”. 

En Oaxaca también se encuentra uno de los centros turísticos más conocidos del país: Huatulco. Una rápida búsqueda en Google sobre dicho municipio arroja imágenes de enormes resorts y hoteles all inclusive. Las imágenes no parecen pertenecer al mismo estado que ocupa el último lugar en la dotación de servicios básicos a sus pobladores. Sin agua, sin electricidad y sin alimento es como vive la mayor parte de los habitantes oaxaqueños. Mismos que conforman la mayor a nivel nacional de  población indígena y diversidad cultural, con 16 grupos originarios, aparte de  núcleos de población afroamericana y afromestiza. 

El hashtag #LlévameaOaxaca se construye bajo la ilusión de invisibilizar todos el rezago que existe en la entidad y en todo el país. La ilusión de ser primermundistas.

¿Qué ocurrirá el día en que pidamos se nos lleve con las comunidades marginadas y comprendamos las razones de sus carencias? 

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