Las historias de Marisela Escobedo

Espacio Feminista Nacional

Siguen existiendo muchas Rubí dentro del país y muchas Marisela que siguen caminando cada día exigiendo justicia

 -Lucha Castro, abogada de Marisela y defensora de los Derechos Humanos.

Ilustradora: Renata Escobar

Escrito por: Abril Valenzuela Domínguez 

El 14 de octubre se estrenó el documental de Netflix Las tres muertes de Marisela Escobedo, donde se narra la historia de Marisela Escobedo Ortíz y su hija Rubí Marisol Fraire Escobedo.

De forma cronológica se presenta la historia a partir de 2008, cuando la vida de estas mujeres cambió drásticamente, iniciando por la desaparición de Rubí Fraire, quien vivía con su pareja Sergio Rafael Barraza Bocanegra. En agosto del mismo año fue asesinada en Ciudad Juárez, Chihuahua por Sergio, quien no solo la asesinó, sino también se encargó de quemar sus restos y esparcirlos en lo que se conoce como “marraneras”: lugar donde las personas avientan desperdicios de cualquier tipo.

A partir de este momento Marisela Escobedo dejó a un lado la tristeza de la pérdida de una hija para convertirlo en su mayor fortaleza en búsqueda de justicia, pues inició una lucha ella sola y se convirtió en un símbolo que hasta la fecha sigue vigente para las mujeres. Con esto, hacemos referencia a su primer muerte.

La aprehensión del presunto culpable

Debido al cambio dentro del sistema penal acusatorio, Sergio debió ser juzgado como feminicida. En abril de 2010, después de un juicio donde se mostraron las evidencias concretas, Sergio Rafael Barraza Bocanegra aceptó su crimen y habló frente al juzgado pidiendo perdón a Marisela; los tres jueces encargados del caso dieron el veredicto de absolver del cargo de homicidio, dejándolo libre.  Para Marisela, esto significó que “habían vuelto a matar a su hija”. Esta es la segunda muerte de Marisela y también un momento decisivo para la fuerza que tomó para seguir marchando cada día junto con su familia, exigiendo que su caso no quedará impune.

Fue un teatro y los payasos fuimos nosotros y los que se rieron fueron ellos” mencionaba Marisela en una de sus marchas. Sus mismas palabras son aplicables a las cifras de este año, ya que el 97% de feminicidios que quedan impunes en México(cifras obtenidas de MCCI), debido a las fallas en el sistema de justicia.  A pesar que se solicitó una sentencia de reemplazo ante un tribunal de casación y éste revocó la sentencia que permitió su libertad y se nombró culpable del homicidio agravado en contra de Rubí  Fraire, el presunto asesino ya había desaparecido y se uniría al crimen organizado.

La muerte final

A partir del 8 de diciembre de 2010, Marisela tomó la decisión de hacer un plantón frente al Palacio de Gobierno. Personajes como el exgobernador y actual presunto culpable de desvío de bienes durante su mandato, César Duarte Jáquez, y el entonces fiscal Carlos Salas, hablaron con ella y bajo promesas vacías aseguraron que el caso de su hija no quedaría impune y tendría justicia.

Hasta el 16 de diciembre, Marisela continuaba con el plantón. A las 8 de la noche mientras ella recogía sus cosas, un coche parado bajó un hombre y le disparó en la cabeza. Frente al palacio, las autoridades y todas las personas que se encontraban alrededor.  

De ahí se nombra su tercer muerte. “Está bien cabrón, mirar a alguien que amas que lo maten” mencionaba Juan Manuel Fraire Escobedo, hijo de Marisela. Después de diversos atentados en contra de la familia Escobedo, su hijo Juan continuó exigiendo justicia desde EE.UU.

Sin duda, tenemos un gran problema con el Estado y la justicia, donde es más fácil asesinar a mujeres como Marisela que lograr recluir al asesino de su hija. El 16 de noviembre de 2012 se confirmó la muerte del asesino de Rubí a manos de un enfrentamiento con militares.

Respecto al asesino de Marisela, primero se confirmó que había sido José Enrique Jiménez Zavala alias el “Wicked”, quien declaró que la había asesinado y reconoció el arma. A pesar de las exigencias de la familia de detener a Andy Barraza, hermano de Sergio, la fiscalía lo ignoró y decidieron cerrar el caso. Meses después José afirmó: “ya basta, yo no voy a aceptar este asunto, porque yo no la mate”. Después de esa declaración se solicitó un juicio oral; sin embargo, el 31 de diciembre de 2012 se dio aviso de su muerte debido a un infarto fulminante- Debido a la insistencia de su madre para demostrar eso, se retractaron y afirmaron que fue asesinado por su compañero de celda. Por su parte Andy Barraza afirmó que su hermano Sergio fue el autor intelectual de los atentados y de la muerte de Marisela.

Teniendo a ambos feminicidas asesinados, se estableció que los casos podían ser cerrados; no obstante, siguen impunes.

Se trata historia de amor de una madre que lo dio todo, hasta su asesinato, por la vida de su hija. También nos relata un poco de lo que viven cada día las 10 mujeres asesinadas en México, donde la mayoría de los feminicidas son esposos, parejas, padres, o tíos y que ocurren en sus hogares, donde debería ser un lugar seguro.

Se trata de un claro ejemplo de los miles de casos que siguen existiendo en nuestro país, un documental que nos narra la dolorosa realidad de tantas madres buscando justicia. Pero también es una narrativa necesaria para seguir exigiendo que ni un caso más quede impune, que ya no haya muertas ni desaparecidas y que la justicia realmente nos escuche. 

“Salgan de sus cuatro paredes, si una puerta se cierra mañana se abrirá otra y que hasta el último rincón de la tierra pueden buscar, para que nuestras hijas vivan en libertad… porque son madres que han dejado a hijos en orfandad, porque son jóvenes hijas de familia, porque son estudiantes y porque son el futuro de nuestra ciudad  y de nuestro país”

– Marisela Escobedo Ortíz.

Seamos más empáticas y empáticos ante el dolor de las víctimas y sus familias. No juzguemos los monumentos rayados mejor a los que les han fallado en cumplir justicia a tantas madres.

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