La violenta represión de las autoridades mexicanas contra personas migrantes

Nacional

La relación de México con las personas migrantes se encuentra en un momento de tensión

Escrito por: Paulina Castelán González

Fuente: ONU

El 28 de agosto, una caravana migrante conformada por más de 500 personas salió de Tapachula, Chiapas, con destino a Estados Unidos. La mayoría provenía de Haití, Cuba, Colombia y Centroamérica, donde la pobreza, la inseguridad, la violencia y los desastres naturales las han obligado a abandonar su hogar.

Tras caminar poco más de 40 kilómetros, la caravana fue reprimida violentamente por varios agentes de la Guardia Nacional (GN) y del Instituto Nacional de Migración (INM). Las grabaciones de dichos abusos se viralizaron en redes sociales, causando indignación en la opinión pública. Esto debido a que, en uno de los videos, se muestra a varios miembros de la GN golpeando y tumbando con sus escudos a un migrante que cargaba a una menor de edad para impedirle el paso. En otro, agentes del INM golpearon a un migrante hasta tumbarlo al suelo para después patearle la cabeza, mientras la Guardia Nacional custodiaba la escena.

Como resultado, unos días después, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, informó que dos de los agentes del Instituto Nacional de Migración fueron dados de baja, además de que aseguró que no se violan los derechos humanos de los migrantes ni que hay represión en su gobierno. Asimismo, sobre los operativos contra las caravanas migrantes en Chiapas, en la mañanera del 2 de septiembre, el presidente pidió a la población de Ocosingo, la liberación de dos miembros de la Guardia Nacional que fueron retenidos mientras realizaban esta labor.

Sin embargo, los abusos y represiones continuaron durante los siguientes días hacia las demás caravanas migrantes que se formaron, e incluso el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano acusó a la GN y al INM de usar fuerza excesiva para violentar los derechos humanos de las personas migrantes, periodistas y activistas que se encontraban en el lugar.

Desgraciadamente, una constante en la política migratoria mexicana es la violencia, la represión y el abuso de poder de las autoridades hacia los migrantes, quienes han servido como una moneda de cambio a la hora de negociar la relación bilateral con Estados Unidos. Un claro ejemplo de ello fue cuando, en 2019, el expresidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con implementar aranceles del cinco por ciento para todas las importaciones mexicanas “hasta que se detuviera el flujo de migrantes indocumentados”, un tema que también preocupa a la administración actual de Joe Biden, que se enfrenta a tres problemas importantes: los infantes no acompañados que provienen mayoritariamente de Centroamérica; los solicitantes de asilo, que en su mayoría son latinoamericanos; y el creciente número de mexicanos que está volviendo a migrar a Estados Unidos.

Durante sus administraciones, AMLO y Biden han colaborado para hacerle frente a esta crisis migratoria que se ha agravado a causa de distintos factores, como la pandemia por COVID-19. Una medida que fue aplaudida por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) fue el anuncio hecho por Estados Unidos en este año, de un paquete económico de 310 millones de dólares para combatir las causas de la migración en Centroamérica, fondos que, parecen no ser suficientes. Por otro lado, Biden envió un excedente de vacunas contra el coronavirus a México, mientras que este se moviliza en la frontera sur para ayudar a Estados Unidos a contener un aumento de la migración. Funcionarios mexicanos y estadounidenses explicaron que el acuerdo no se trata de un condicionamiento para la entrega de vacunas, sino que es un esfuerzo de cooperación entre ambos países. No obstante, considerando que la migración es un tema de alto interés para Estados Unidos y que se han tomado medidas previamente que denotan que estas personas son una moneda de cambio en las negociaciones, ¿qué nos puede asegurar que esta vez no fue así; que el gobierno mexicano trata a las personas migrantes como lo que son, personas, ¿en lugar de concesiones al negociar con Estados Unidos?