La violencia en el mundo de la prostitución

Espacio Feminista Nacional
Fuente: ACV

Escrito por: Ariadna C. Pérez Rechy y Diana Jiménez Tovar

La prostitución muchas veces es un camino elegido ante los distintos retos económicos que enfrentan las mujeres, pero el interior de este mundo suele ser violento. La mejor forma de conocerlo es escuchando los testimonios de las mismas sexoservidoras.  

            Como primer punto es importante mencionar que 83% de las mujeres que ejercen la prostitución comienzan antes de los 16 años, y aunque se acostumbre decir que las mujeres se prostituyen por placer y gusto; ellas señalan que lo hacen principalmente para salir de la pobreza, por el desempleo, la falta de oportunidades laborales o por su formación precaria, ya que las sexoservidoras apuntan que los beneficios de este negocio son que se les paga cinco veces más que en otro trabajo.

No obstante, las desventajas son muchísimas más, ya que, cabe destacar que también hay mujeres en la prostitución que se encuentran ahí debido a la trata de personas: las obligaron, persuadieron, amenazaron, manipularon, engañaron o secuestraron. Un ejemplo es el caso de Lily, una menor de edad de Guatemala, a la cual le dijeron que se tomara unas pastillas para el mareo. Cuando ella despertó se encontraba en Toluca.

Como se mencionó anteriormente, existe la trata de personas, lo que incluye explotación y por lo tanto la deshumanización por parte de los clientes hacia las trabajadoras;  muchas veces el hombre paga y cree que compró una mercancía y puede hacer lo que quiera porque él es quien manda; es el dueño. como es el caso de una sexoservidora que relata: algo me dio mala espina y sonaron todas las alarmas. Sacó una bolsa de basura que llevaba consigo y me la arrojó a la cara. Medía 1.80 metros, y yo tan solo 1.50. Comencé a gritar y él me metió un calcetín en la boca. Me pidió el dinero y yo le dije que se llevara todo lo que había. Luego me desmayé. Esta carencia de respeto a la dignidad humana da pie a que sufran violencia y abusos mientras se encuentran dando el servicio, por lo que terminan siendo víctimas de violación, feminicidio robos y más.

A continuación se muestran más testimonios de sexoservidoras y sobrevivientes de la trata de mujeres:

“Lo hago por necesidad, no por malicia”, comparte María, “Cuando consigo un empleo, dejo de venir aquí. Cuando se termina el empleo, vuelvo”.

“Yo tenía 17 años y una hija, no teníamos casi qué comer, mi madre se prostituía aquí, me trajo y estoy desde hace 21 años”, agrega una anónima, “Espero que ella me pida disculpas un día”.

“Te mientes constantemente de que tienes que hacerlo. Realmente es lo único que puedes hacer para salir adelante. Es difícil parar e intentar salir; el dinero que recibes es rápido y fácil”, comenta una anónima.

“Lo peor es hacer todo lo que ellos quieren. No elegimos el cliente, es por pago”, comparte Coral, “Un día un cliente me pidió más tiempo y yo le dije que costaría más. ‘¿Qué no te gusta?’, me preguntó. Yo le respondí que no, que yo trabajaba con tiempo.”

“En la cama con un hombre me siento mal, sólo pienso en qué voy a hacer con ese dinero”, menciona Rosy. “Comencé a trabajar a los 18 años”, agrega.

“La que me reclutó me pegó diciendo que yo tenía que hacer lo que el cliente pidiera porque me estaba pagando”, comparte Luisa.

“Me engañaron y terminé en burdeles de Estados Unidos. Amenazaron las vidas de mis hijos para mantenerme ahí”, dijo Cindy.

“Dios mío, ¿por qué me diste a una persona así como esposo? Bueno, pues que se haga tu voluntad sobre mi vida”, menciona Lily.

“Todo es por culpa de internet. Es un sitio en el que puedes comprar cualquier cosa, es tan fácil como pedir una pizza”, comparte Lola.

“Los clientes piensan que las sexoservidoras andamos buscando marido para que nos mantengan porque estamos sufriendo y necesitamos que nos rescaten, o piensan que estamos necesitadas de sexo”, comparte Violeta, “La verdad es que estoy en este trabajo porque gano dinero de una forma rápida, más no fácil; me ayuda a mantener a mis hijas; gano dinero en una semana que en otros trabajos no lo ganaría ni en un mes”.

En resumen, los testimonios dictan que las sexoservidoras sufren demasiada violencia, abuso y discriminación por formar parte de la prostitución; sin embargo, la necesidad de sustentar económicamente a sus respectivas familias y a ellas mismas, las ha obligado a sumergirse en este mundo. Cabe recordar que las mujeres que forman parte de la trata de personas, en su mayoría, no tienen la libertad de escoger.

En definitiva, hacen falta más oportunidades laborales donde se pague un salario digno y equitativo; al igual que, es de suma importancia proporcionar un mejor acceso a la educación e implementar la perspectiva de género a esta misma. Todo esto con el fin de eliminar la cultura sexista que indica que el cuerpo de las mujeres es consumible y desechable.

El Estado debe garantizar la seguridad de las mujeres, rompiendo el pacto con proxenetas y agresores; este problema social podrá comenzar a erradicarse con el desarrollo de estas y más soluciones.