La revolución de las pibas

Espacio Feminista Nacional
revistaanfibia.com

Escrito por: María Fernanda Sandoval

En la madrugada del 30 de diciembre de 2020, después de más de doce horas de debate, el senado argentino aprobó la ley de interrupción del embarazo. Esto sienta un precedente para que la marea verde se extienda a los demás países de América Latina, entre ellos México.

El proyecto de ley  permite la interrupción del embarazo en las primeras 14 semanas de gestación y obliga a las entidades de salud a practicarlo, incluso si un médico se declara en objeción de conciencia. Este fue presentado por el presidente Alberto Fernández, sin embargo, es fruto de años de lucha de las mujeres argentinas.

El proyecto obtuvo 38 votos a favor, 29 votos en contra, 1 abstención y 4 ausentes. Con esto Argentina, se suma a un reducido grupo de países en América Latina en donde el aborto está despenalizado, los cuales son: Uruguay, Cuba, Guyana, Guayana Francesa, Puerto Rico y México en dos estados (Oaxaca y la Ciudad de México).

revistaanfibia.com Fotógrafa: Daniela Cilli

“El mundo los está mirando”, este era el mensaje que mandaba Amnistía Internacional a los senadores de Argentina en la víspera de la votación de dicho proyecto de ley.  La vigilia comenzó con números ajustados entre legisladores a favor y en contra, anticipando un probable empate.  Mientras, afuera del Congreso miles de mujeres, guardando distancia social y con pañuelos y mascarillas verdes, esperaban hacer historia. Después de la medianoche se dio a conocer los resultados finales de la votación, y entre lágrimas de felicidad y abrazos, las mujeres argentinas celebraron poder finalmente decidir sobre sus propios cuerpos.

Solo resta la reglamentación del Poder Ejecutivo, que se espera sea rápida pues Fernández ha mostrado un apoyo fuerte a la causa. Asimismo, en su campaña prometió enviar el proyecto de la despenalización del aborto al Congreso.

Esta no es la primera vez que se discute la interrupción del embarazo en el congreso argentino. En los últimos veinte años ha sido objeto de discusión de los legisladores al menos ocho veces. La Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito ha presentado el proyecto de ley de forma continua desde el 2006. 

Sin embargo, esta ocasión ha sido histórica. En 2018, la ley perdió por siete votos en el Senado, esta vez ganó por nueve votos. Algunos senadores y senadoras clave que antes votaron en contra cambiaron su voto. Por ejemplo, el caso de Sergio Leavy o las declaraciones de Flavia Morales: “Desde la votación de 2018 he reflexionado, he analizado. La penalización no logra evitar que muchas mujeres realicen esta práctica y más aún en la clandestinidad. En efecto, la intervención del Estado, en este momento, es fundamental”. Ambos senadores son de provincias del norte del país, las cuales son profundamente conservadoras y están sobrerrepresentadas en el Congreso.

Este cambio de opinión muestra la tendencia de la población y la fuerza con la que la marea verde ha impactado el contexto social y político argentino. De acuerdo con la encuestadora Ipsos, la cifra de argentinos y argentinas que apoyan el aborto en ciertas circunstancias pasó de 64% a 75% entre 2014 y 2020. Además, el  35% los argentinos aprueban un aborto libre en cualquier situación, una de las cifras más altas en Latinoamérica.

El movimiento feminista en Argentina ha sido uno de los pioneros en América Latina en leyes como el voto femenino, la igualdad de derechos y la protección de los niños. En los últimos años, ha cobrado una relevancia y protagonismo enorme en toda la región, particularmente por tomar el aborto como una de sus principales luchas. De esta manera,  el verde y el pañuelo con la consigna “aborto seguro, legal y gratuito” se ha convertido en se ha convertido en parte esencial de la iconografía del feminismo latinoamericano.

Activistas como Nelly Minyersky mencionan que el aborto siempre ha existido, ahora solo “ha salido del armario, el debate (de la ley) permitió que salga a la luz esta realidad clandestina y que castiga a las mujeres”.  Asimismo, Minyersky, colectivos feministas y organizaciones como Amnistía Internacional afirman que el aborto seguro también es una cuestión de justicia social, pues este solo existe para las mujeres que pueden pagarlo.  “Son ellas, las más pobres, las que sufren las injustas consecuencias de una legislación discriminatoria”, dice Minyersky.

De acuerdo con un estudio realizado por del Ministerio de Salud en el 2005, en Argentina se realizan entre 350.000 y 500.000 abortos clandestinos al año, cifra que se mantiene igual al día de hoy según las realizadoras del estudio. Esta misma entidad registró  35 muertes de mujeres embarazadas a causa de abortos clandestinos en 2018. Por otro lado,  Amnistía Internacional afirma que los abortos mal hechos son una de las principales causas de muertes maternas en Argentina. Las mujeres recurren a métodos muy peligrosos como, utilizar objetos punzantes para romper el saco amniótico del útero. Uno de los objetos más comunes para hacer esto, la cabeza de una percha, se ha vuelto uno de los símbolos de la lucha para despenalizar el aborto.

En definitiva, la revolución de las pibas se ha tomado con fuerza Argentina y miles de mujeres en toda Latinoamérica esperan que pronto llegue la revolución de las morras, las parceras, las chamas, las mães y todas las mujeres de América Latina.