La hipocresía en Washington

Nacional
Imagen: El Sol de México/Reuters

Escrito por: Paulina Castelán González

Esta semana, los medios nacionales y extranjeros se dedicaron a cubrir la reunión de López Obrador y Trump en Washington. Señalaron que ambos presidentes se portaron muy amistosos y respetuosos, además de haberse elogiado mutuamente, pero entre toda esta amabilidad, se camuflajea la hipocresía de ambos.

Es cierto que resulta un logro para México que Trump por primera vez se haya mordido la lengua y haya evitado insultar o descalificar a los mexicanos durante la visita de López Obrador, pero esto no retira los comentarios negativos que el presidente de Estados Unidos ha dicho a lo largo de su mandato. Incluso Joe Biden, el exvicepresidente y contendiente demócrata por la presidencia, recordó desde el inicio de su campaña que Trump se ha referido a los mexicanos -entre otros despectivos- como “violadores”.

El discurso de conciliación con México y el reconocimiento a los aportes de la comunidad México-Estadounidense de Trump no fue suficiente para convencer a este sector de que ha habido un cambio real en el discurso racista y antiinmigrante con el que se ha referido a México desde ya hace muchos años, sobre todo después de que declarara el día de ayer que “Estados Unidos no está inundado de coronavirus gracias al muro con México”, descalificando y culpando una vez más a nuestro país, pese a que su estrategia contra el COVID-19 no ha sido la mejor, sin embargo, tanto Biden como Trump están conscientes de la necesidad de reconocer y halagar con sus discursos a la población mexico-americana y chicana para así poder ganar sus votos, ya que estos grupos suman poco más de 36 millones de personas en EUA.

Por su parte, en su discurso, López Obrador se mostro agredecido con Trump, ya que “siempre nos ha tratado con gentileza y respeto, nunca ha impuesto nada que viole nuestra soberanía y siempre ha ayudado a los mexicanos”, palabras que tienen un gran peso y que representan un insulto y traición del propio presidente hacía su pueblo.

¿Es que acaso AMLO ya se olvidó las veces que Trump llamó a los migrantes mexicanos “delincuentes y violadores”? ¿Tampoco recuerda cuando Trump amenzó con imponer aranceles a nuestro país si el flujo migratorio no disminuía? ¿Se le olvidaron a AMLO las veces que Trump dijo que se necesita un muro entre la frontera y que México pagará por él? También cabe señalar que temas tan polémicos como el muro, los migrantes y el narcotráfico no se trataron en el encuentro. Y como bien dijo el analista José Antonio Crespo: “no hubo pleito porque no se defendieron a los migrantes.”

A pesar de todo esto, el balance global de la visita es positivo y tuvo ventajas para los mexicanos, desde la entrada en vigor del T-MEC, hasta la continuación de la construcción de una buena relación entre los dos mandatarios y, aunque los efectos a largo plazo -y en especial con relación a Joe Biden y a las elecciones- están aún por verse,  la realidad es que, contra [casi] todo pronóstico, esta reunión fue relativamente exitosa, tomando en cuenta que el discurso y la narrativa son partes esenciales de la política y, más aún, de la diplomacia.

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