“La guardiana de las abejas” gana batalla contra transgénicos

Nacional
Imagen: Fundación Goldman/BBC

Escrito por: Hipólito Vilchis Palacios

Leydy Araceli Pech Martín, es una apicultora maya de 55 años, conocida también como “la guardiana de las abejas” o “la dama de la miel”. Lideró por casi 10 años un conflicto legal contra Monsanto, empresa multinacional productora de agroquímicos y biotecnología destinada a la agricultura. El modelo agroindustrial de Monsanto y sus intenciones para sembrar soya (o soja) genéticamente modificada en el sur del país representaba un peligro en el hábitat de las abejas, las cuales a su vez, sostienen a múltiples ecosistemas de la región.

Leydy Pech, junto con otras mujeres de la zona de Hopelchén, ciudad de Campeche ubicada en un territorio cercano a la frontera de Yucatán, se dedican a la crianza y preservación de las abejas, en específico de la especie Melipona beecheii, un tipo de abeja domesticada por pueblos mayas desde hace mucho tiempo. Pech, así como las demás mujeres apicultoras, sustentan a sus familias a base de sus abejas, y el modelo agroindustrial que Monsanto estaba por introducir, representaba un peligro tanto para los ecosistemas que dependen de las abejas, como para las familias de los pueblos indígenas de la zona.

Según Pech, las abejas son patrimonio de su comunidad, sin embargo, se encuentran en peligro debido a la deforestación constante y excesiva de la zona. Los productos agrotóxicos empleados comúnmente para la siembra de monocultivo son nocivos para el aire, el agua y los alimentos, es por eso por lo que Pech defiende la protección de las áreas verdes y forestales, así como la protección de las abejas. Esto ha sido un reto para ella, principalmente por ser una mujer indígena, ya que debido a esto es aún más vulnerable y es complicado entrar a espacios con roles dominados por hombres que además no la representan ni a ella ni a su comunidad.

El gran logro que obtuvo la guardiana de las abejas fue conseguir que la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminara en 2015 que el gobierno violó los derechos de los mayas y los indígenas, suspendiendo así, la siembra de la soya genéticamente modificada por parte de Monsanto. Ella fue la líder de la coalición para detener la plantación de dicho producto. Ahora, a Monsanto se le fue revocado el permiso por parte del gobierno de sembrar soya GM por los daños forestales y ecológicos que este podría causar.

Este logro lo consiguió a su vez con ayuda de diferentes grupos protectores del medio ambiente y de la tierra de los indígenas; como el Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y Greenpeace México, grupos que anunciaron el 18 de agosto del presente año la resolución emitida por parte de la Sala Especializada en Materia Ambiental y de Regulación del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA), en la que se confirma la revocación del permiso de Monsanto para plantar soya GM en 7 estados de la República.

A pesar de todos los logros e intentos por proteger el ecosistema que sustenta la vida de cientos de familias indígenas, esto no ha detenido la siembra de soya transgénica de manera clandestina e ilegal en el sur del país. Aún hay mucho que hacer en materia de protección de derechos humanos de la comunidad indígena y de protección del medio ambiente. Aun así, Pech, debido a los grandes logros en pro de su tierra y de las abejas, ganó el premio Goldman 2020, un premio que se concede cada año a los defensores de la naturaleza, la bioética y el consumo sustentable de los recursos naturales.

Sin duda, el reconocimiento de Pech por su lucha en defensa de las abejas, las familias indígenas de Hopelchén y de las tierras mexicanas libres de productos genéticamente modificados y de transgénicos que atentan contra la vida de los ecosistemas, ha generado un gran margen de visibilidad para los pueblos indígenas de Campeche y Yucatán, además de que le han dado voz a grupos vulnerables que estuvieron censurados por muchos años. Sin embargo, la lucha continúa. La preservación de las tradiciones indígenas y de sus tierras se está convirtiendo poco a poco en prioridad por parte del gobierno, el hecho de que ahora se haya reconocido este acto por parte de Monsanto como violatorio de los derechos de los mayas es un gran avance para la protección de los mismos.