La esperanza Zapatista: 37 años del EZLN

Nacional

En la madrugada del primero de enero de 1994, de entre las entrañas de la Selva Lacandona, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) avanzó sobre Chiapas. Allí, la guerrilla indígena tomó las principales cabeceras municipales del estado: San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo y Chanal. La fecha no fue fortuita; ese día marcaba el inicio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual prometía convertir a México en país primermundista. Con esta primera aparición pública del EZLN el país y el mundo voltearon su mirada hacia aquellas personas sobre cuyas espaldas se construiría el llamado progreso neoliberal.

Fuente: LA Eastside

Escrito por: Brandon J. Celaya Torres

La historia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional se remonta al 17 de noviembre de 1983 cuando, según lo escrito en el libro EZLN: 20 y 10, el fuego y la palabra de Gloria Muñoz Ramírez, “un grupo de indígenas y mestizos llegó a la Selva Lacandona. En un campamento de montaña, bajo el cobijo de una bandera negra con estrella roja de cinco puntas, fundaron oficialmente el Ejército Zapatista de Liberación Nacional”. Durante 10 años se preparó la insurgencia que detonó el primero de enero de 1994. Tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz son las exigencias que el EZLN publicó en la Primera Declaración de la Selva Lacandona aquel enero de 1994.

El subcomandante Marcos (ahora Galeano), principal figura del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, comentó el 4 de enero de 1994: “formamos parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y exigimos la renuncia del gobierno federal y la formación de un nuevo gobierno de transición que convoque a elecciones libres y democráticas para agosto de 94. Exigimos que se resuelvan las principales demandas de los campesinos de Chiapas: pan, salud, educación, autonomía y paz. Los indios siempre han vivido en guerra porque la guerra hasta hoy ha sido siempre contra ellos, mientras que ahora será para los indios y será para los blancos. En todo caso, tendremos la oportunidad de morir combatiendo y no de disentería, como mueren normalmente los indios chiapanecos”.

La respuesta del gobierno a la insurgencia indígena no se hizo esperar. Tanques y helicópteros llenaron el estado de Chiapas. La violencia desmedida en contra de los guerrilleros  provocó que el 12 de enero de 1994 se llevara a cabo en la Ciudad de México una manifestación por la paz y en apoyo al EZLN. Ese mismo día el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari decretó el cese unilateral al fuego.

Pocos días después del primer cese al fuego, el Subcomandante Insurgente Marcos publicó uno de los textos emblemáticos del EZLN titulado ¿De qué nos van a perdonar? como respuesta al gobierno que proclamó que le daría el perdón a los indígenas insurrectos. En el tercer párrafo del comunicado puede leerse “¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que, durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de muerte «natural», es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? ¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así nomás, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el «¡YA BASTA!», que devolviera a esas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a los muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir? […]”.

A lo largo de 1994 el gobierno de Salinas de Gortari negoció diversos acuerdos de paz con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no obstante, lentamente las fuerzas del ejército federal avanzaron sobre territorio zapatista.

El 10 de diciembre de 1994 tomó posesión presidencial Ernesto Zedillo Ponce de León. Nueve días después el EZLN tomó el control, sin enfrentamiento alguno, de 38 municipios en el estado de Chiapas. Se crearon así los Caracoles: municipios autónomos en los que la población civil elige a sus propias autoridades y gobiernan las  Juntas de Buen Gobierno. De acuerdo al sociólogo Raúl Romero estas juntas “funcionan mediante los principios de rotatividad, la revocación de mandato y la rendición de cuentas. Son verdaderas redes del poder de abajo. En ellas se articulan los consejos municipales, los cuales a su vez agrupan a las autoridades comunitarias”. Raúl Romero agrega que “cualquier persona que visite territorio zapatista puede percibir los logros de este ejercicio de autogobierno. Los y las zapatistas han dedicado sus esfuerzos a darse a sí mismos techo, tierra, trabajo, salud, alimentación, educación, democracia, libertad, justicia, cultura e información”.

El 9 de febrero de 1995 el ejército federal lanzó una ofensiva en contra de territorio zapatista y el gobierno reveló la supuesta verdadera identidad del subcomandante Marcos: Rafael Sebastián Guillén Vicente, estudiante de filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor de la carrera de comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana.

Durante el sexenio de Zedillo diversos grupos paramilitares indígenas fueron creados para combatir al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, muchos respondiendo a los intereses del gobierno federal. Uno de estos grupos paramilitares fue apuntado como el responsable de la masacre de Acteal de 1997, en la cual fueron asesinados “cuarenta y cinco indios tzotziles en su mayoría mujeres y niños”. Las víctimas pertenecían a un grupo simpatizante del EZLN. Esta masacre ha sido catalogada como “crimen de Estado” por los periodistas Hermann Bellinghausen y Francisco López Bárcenas.

Con la entrada de Vicente Fox al gobierno el 1 de diciembre del año 2000, se reanudaron los diálogos de paz. El subcomandante Marcos puso tres condiciones al nuevo gobierno para volver al diálogo: cierre de siete bases militares, liberación de presos zapatistas y aprobación de la ley indígena. El 28 de abril de 2001 el Congreso aprobó una reforma constitucional de derechos indígenas que se alejaba de lo acordado en los diálogos por la paz, lo que provocó que el EZLN suspendiese contactos con el gobierno.

El 6 de enero de 2006 falleció la Comandanta Ramona, figura femenina líder del EZLN, “mujer tzotzil de pequeña estatura, tez morena y ojos negros, considerada el arma más importante y el corazón del Ejercito Zapatista, con su frase ‘Nunca más un México sin nosotras”.

En 2006, antes de las elecciones presidenciales de julio, el EZLN inició una gira por México encabezada por el subcomandante Marcos. La gira recorrió más de 45 mil kilómetros. El 17 de diciembre de ese mismo año el subcomandante Marcos anunció que iniciaría un “largo retiro”.

A pesar de que la lucha armada del EZLN ha dejado de ser tan mediática, la batalla por defender sus territorios continúa. El 10 de Noviembre de 2020 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional denunció el secuestro de una base de apoyo zapatista de la comunidad San Isidro por parte de paramilitares, así como la tortura de un compañero zapatista que se encontraba en ella.

Anterior a esto, el 5 de octubre de 2020, el EZLN lanzó el primero de seis comunicados (numerados inversamente, es decir primero está titulado como el sexto) en los cuales anuncia su nueva propuesta política para el futuro, así como el recorrido que emprenderá hacia Europa en abril de 2021. En el primer (sexto) comunicado se lee: “Miramos y escuchamos un mundo enfermo en su vida social, fragmentado en millones de personas ajenas entre sí, empeñadas en su supervivencia individual, pero unidas bajo la opresión de un sistema dispuesto a todo para saciar su sed de ganancias, aún y cuando es claro que su camino va en contra de la existencia del planeta Tierra. […] Hay que retomar las calles, sí, pero para luchar.  Porque, como hemos dicho antes, la vida, la lucha por la vida, no es un asunto individual, sino colectivo. Ahora se está viendo que tampoco es asunto de nacionalidades, es mundial”.

El comunicado también reafirma la posición feminista de las mujeres del EZLN: “En una escalada previsible (acoso, violencia física, mutilación y asesinato), con el aval de una impunidad estructural (‘ella se lo merecía’, ‘tenía tatuajes’, ‘¿qué andaba haciendo en ese sitio a esa hora?’, ‘con esa ropa, era de esperar’), los asesinatos de mujeres no tienen ninguna lógica criminal que no sea la del sistema. De diferentes estratos sociales, distintas razas, edades que van desde la niñez temprana hasta la vejez y en geografías distantes entre sí, el género es la única constante. Y el sistema es incapaz de explicar por qué esto va de la mano de su ‘desarrollo’ y ‘progreso’. En la indignante estadística de las muertes, mientras más ‘desarrollada’ está una sociedad, mayor es el número de víctimas en esta auténtica guerra de género”.

Finalmente el comunicado cierra anunciando un recorrido por todo el mundo: “Somos zapatistas, portador@s del virus de la resistencia y la rebeldía.  Como tales, iremos a los 5 continentes”.

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