La crisis de la pandemia

Nacional Plumas
Foto: El Universal via ZUMA Wire/dpa

POLÍTICAMENTE INCORRECTA

Columnista: Karla Lucía León Segoviano

“El control de la epidemia de #COVID19 requiere una respuesta de Estado con sentido de corresponsabilidad. La conducción desde el gobierno federal se hace a partir de la ciencia, no de la política. Siempre vamos a construir sobre la realidad y la evidencia”, escribió López-Gatell en Twitter, como respuesta a la carta que nueve gobernadores extendieron las últimas horas de este viernes en la que exigen la destitución del funcionario.

Los gobernadores de Aguascalientes, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Tamaulipas, procedentes de PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y un independiente, aseguran que la crisis en México se ha agudizado por un “manejo errático de la epidemia y la falta de una respuesta eficaz”, además, señalaron una incapacidad autocrítica para corregir los errores.

“Demandamos al Gobierno-Federal la salida inmediata de Hugo López-Gatell y que se ponga al frente, a un experto en la materia, con conocimiento y humildad para entender en toda su dimensión los temas de esta crisis de salud. […] No hay justificación válida para mantener una estrategia que no ha dado resultado y que ha costado la vida a decenas de miles de mexicanos”, afirmaron.

La llegada de López-Gatell como vocero de la Secretaría de Salud, a finales de marzo, marcó un escenario de esperanza ante dos semanas previas de desinformación que le costaron un inicio intempestivo a México, para contrarrestar los efectos de la Fase 1 de la pandemia. Conferencias diarias, mensajes insistentes del resguardo en casa, así como medidas de sana distancia denotaron que el gobierno de la 4T sabía lo que hacía.

Sin embargo, con el paso de los días y el incremento de casos y muertes, la veracidad, consistencia y actitud de López-Gatell ante múltiples cuestionamientos se fue deteriorando. La aplicación del método Centinela, el establecimiento de México como un país que no realizaría pruebas médicas masivas, así como un escenario cambiante entre fechas para conocer el alcance máximo de la curva epidemiológica, e incluso, el uso obligado o no de un cubrebocas desató una crisis mucho más grande de la esperada.

Un tema de transparencia y, por demás, político se planteó sobre la mesa. Periódicos internacionales como The New York Times, El País y The Wall Street Journal revelaron una preocupación por el presunto encubrimiento de cifras, a lo que el secretario de Prevención y Promoción de la Salud encapsuló en un asunto trillado.

Más tarde, las olas de esperanza se deterioraron cuando se presentaron los primeros brotes en médicos y enfermeras, quienes, además, denunciaron la falta de equipo médico adecuado, la saturación de camas, la falta de respiradores, y el desentendimiento de las autoridades por resolver cada una de sus peticiones.

Ante la subestimación por muertes y contagios, y el replanteamiento de las estadísticas, la Fase 3 de la pandemia llegó con un semáforo de reapertura que, sin más, aseguraron que permitiría gestionar la nueva normalidad en los municipios de la esperanza, localidades que, presuntamente, carecían de brotes por COVID-19, cuando en realidad, no lo sabían porque no se había realizado prueba alguna para la detección del coronavirus.

La decisión de López-Gatell, ante la funcionalidad del semáforo, fue dejarla a consideración de los gobernadores, quienes hoy, acusan al gobierno federal de hacer uso político de la gestión de la epidemia, de la que presumen, “comienza a tomar la dimensión de una crisis humanitaria”, por el fallo de la estrategia de contención.

“No ha dejado de mentir, de caer en contradicciones sobre las proyecciones y las estrategias a implementar. […] La receta del doctor Gatell ha tenido terribles consecuencias […]. Hoy México está en el peor de los escenarios. Al número de muertos se suma el colapso de la economía nacional, que ya arrastraba una recesión, que comenzó el año pasado”, enfatizaron los funcionarios de oposición en el documento.

Las predicciones para México son desalentadoras. De acuerdo con datos de la primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), elaborada por INEGI, al menos 12 millones de personas se encuentran desempleadas, mientras que, datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), alrededor de 500 mil empresas formales cerrarán de forma definitiva. Hoy, con un corte al 1 de agosto de 2020, suman ya 47 mil 472 defunciones; 434 mil 193 casos confirmados y 90,022, sospechosos.

La crisis por COVID-19 debería atender al incremento de circunstancias que permitan la prevención máxima de contagios y muertes. Una crisis sanitaria no tiene cabida en una lucha de poderes, sino en una concientización colectiva de que la pandemia, a cinco meses de su desarrollo en México, provoca actualmente la muerte, en promedio, de más de 500 personas todos los días. Existen razones, por demás suficientes, para generar un estado empático en momentos tan deplorables. 

¿Volverá el presidente López Obrador a proclamar en las mañaneras de esta semana el ya reconocido: ‘No estás solo, no estás solo’ ? La petición está sobre la mesa. López-Gatell se suma, una vez más, a las crisis exhaustivas de la pandemia.

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