Intercambio de bates (para golpear)

Cartones Nacional
Cartón por: Mariana Teysser

El pasado 8 de Julio el presidente de México, Lopez Obrador, se reunió por primera vez con su homólogo en Washington, Donald Trump, para celebrar la entrada en vigor del T-Mec, el nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. 

Durante el encuentro en la casa blanca ambos mandatarios intercambiaron bates de beisbol, un deporte del cual ambos son fanáticos, siguiendo la costumbre de intercambio de obsequios entre jefes de estado.  

La visita fue descrita como un éxito por gran parte de los medios periodísticos, y episodios como el intercambio de bates y la conferencia de prensa conjunta, fueron aplaudidos por la opinión pública. 

Sin embargo, vale la pena recordar que hace apenas unas semanas, anteriores al encuentro de ambos mandatarios, uno de ellos se encontraba escondido en el bunker de la casa blanca y el otro registraba una caída histórica de su aprobación. Ambos casos debido a las protestas resultantes por la violencia policial ejercida hacia grupos históricamente vulnerados, afroamericanos en Estados Unidos, gente con rasgos indígenas y/o morenos en el caso de México. 

Los abusos de las fuerzas de seguridad adquirieron especial notoriedad esas semanas, pero en realidad, estos son actos cotidianos en ambos países. La aceptación social, o más bien, la indiferencia social ante estos abusos dimana del racismo fuertemente arraigado en ambas culturas. 

Si bien sería insensato culpar a la figura presidencial por el racismo imperante en un país con una historia de cientos de años de opresión y desigualdad, sí es sensato responsabilizar al comandante en jefe de las fuerzas armadas (y su gobierno) por los actos atroces que los elementos de estas instituciones militares y policiales cometen. 

De nada sirve la cordialidad en reuniones diplomáticas, ni la elocuencia en los discursos políticos, si el ejercicio del gobierno no resulta en una mejor calidad de vida para los gobernados. Es nuestro menester, como pueblo soberano, recordar a quienes trabajan para nosotros su responsabilidad ante la nación. Habrá que señalar todo lo que esté mal, hasta llegar a la solución.

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