Humanidad inmoral

Nacional
Imagen por Nino Carè, Pixabay.

Escrito por: David Chaparro.

Un hombre rico no es necesariamente un hombre con un bote entero lleno de dinero, sino un hombre que es muy feliz. Y yo lo soy.


Robert B.Powell

La modernidad es usualmente representada con los avances tecnológicos, la oportunidad y el crecimiento de la sociedad como un conjunto; asumir que somos una sociedad que encaja con la descripción nos invita a cuestionarnos si la tecnología permite la existencia de la moralidad humana, o si la humanidad da más importancia al factor tecno-económico y por eso la sociedad sólo piensa en el bien materialista y temporal.

El capitalismo mercantil se funda en la instauración de una autoridad, que basa sus acciones de acuerdo con sus intereses. En general, esta autoridad no significa algo negativo, con la compraventa de materiales se genera nueva tecnología, un sistema de balance comercial internacional, derechos humanos, participación ciudadana en sociedades de democracia y la mejora en la calidad de vida de la mayoría de las personas; el problema, entonces, radica precisamente en el concepto de “mayoría”, que no engloba a todas las personas. Este recurso capital-político se manifiesta en 2 partes, ambas provenientes de la autoridad, que explican el orden de la sociedad actual:

Primero, la interpretación, que se fundamenta en la traducción en acciones políticas y de alcance popular de acuerdo con la figura de poder, claramente desde la jerarquización de objetivos para esa misma figura, y el cómo traslada esos principios al convencimiento de las masas para lograr esos objetivos, lo que conocemos como política; y segundo, la opresión, también, por parte de la figura política: es la acción de los medios, cuando no se consigue el convencimiento y la participación a voluntad de la sociedad, también entendida en la historia como dictadura, asesinatos, desapariciones y colonialismo, por ejemplo. Sus objetivos y la opresión misma, así como sus consecuencias, nos compone como seres amoralmente humanos.

Históricamente, cuando no se tienen recursos de interés económico, los países fijan sus intereses en los estados en sí y, como resultado, la lucha política interna ocurre como en muchos países latinoamericanos y africanos durante la Guerra Fría, por ejemplo: aun teniendo recursos suficientes como para que toda la población sea estable económica y demográficamente, y con líneas de comercio exterior posibles, muchas naciones de estas regiones son de las más pobres y violentadas en los derechos humanos.

El establecimiento de la perspectiva “moderna” ha causado que la humanidad se deshumanice cada vez más, si solo nos preocupamos por nuestros intereses y la estabilidad en la perspectiva local de nuestro entorno, o sea la familia y amistades, dejando de lado los valores que considerábamos de “la raza más inteligente”, lo que nos diferenciaba de los animales ya no está; cada vez más somos crueles hacia lo que se oponga a nosotros, ejemplo de esto es la violencia de género, que en México es bastante evidente, los crímenes de odio por preferencias sexuales, o las posturas políticas tan polarizadas, como en el caso del discurso de fifís vs chairos, incluso los medios promocionan el interés propio al publicar la noticia más impactante, cuyo efecto los beneficia en términos monetarios, y el hecho de que la política moderna se centra en lograr la manipulación de las personas y el odio causal hacia otro grupo que ha ocasionado los problemas de la sociedad.

Entendemos a los individuos sociales con una ideología Maquiavelista-Esperanzista; preferimos hacer lo que sea necesario para lograr nuestras metas, aun pasando por encima de las libertades o derechos de los demás, ignorando por completo la dignidad o el valor humano en sí, todo en términos de lo racional-matemático de beneficio; si esto no funciona, entonces apelamos a los sentimientos, martirizando a voluntad nuestras condiciones de vulnerabilidad para legitimar nuestra oposición al sistema de “opresión” de los que están por encima de uno.

Es un círculo vicioso, de oportunismo y dependiente del poder y autoridad; al estar arriba matamos al que incumple, al llegar abajo justificamos nuestras acciones por ser “humanos”, ¿Cómo entender la solución?

La entendemos como dos componentes: la felicidad, constantemente asociada con el ideal utópico de ser merecedores con nuestro comportamiento, o sea el “hacer lo que de sentido a nuestras vidas, lo que nos permita dormir en paz”, sin embargo, habría que cambiarlo a una apreciación sobre las actitudes que consideramos humanas, de beneficio común; parte de ello es el altruismo, la voluntad de ayudar sin la necesidad de apuntar algo como problema, no para vivir de ello, si no para sembrar una esperanza ciega hacia un futuro sin violencia.

El segundo componente es la empatía, siendo un valor y virtud para comprender las opiniones ajenas, relacionando ambas para generar la idea de paz; contrario a tolerar, no busca aceptar o aprobar las actitudes individuales de las personas, si no colectivizar, sin raza, etnia u otra diferencia perceptible.

México necesita una reconstrucción de sus principios, en su percepción de la ética y valor humano, de manera que sea trascendente la jerarquización del valor digno sobre del bien material; de no ser así, puede que la sociedad no tenga punto de regreso y con ello lleguemos a una sociedad inhumana, cuya ideología central esté enfocada en el consumo, en lo material, en la indiferencia y en perseguir nuestros objetivos bajo el estandarte discursivo atribuido a Nicolás Maquiavelo: “el fin justifica los medios” (s/a).  Mientras nuestro país perpetúe la <<humanidad deshumanizada>> característica de la modernidad, los fifís y los chairos seguirán peleando, los pobres seguirán siendo pobres y nos seguirá rigiendo la ley de Herodes.

2 comentarios sobre "Humanidad inmoral"

  1. Me gustó este artículo, ojalá varias personas lo leyeran y lo entendieran, pero desafortunadamente el mundo en general se ha vuelto agresivo y materialista, que terrible, como dice David Chaparro, todavía tenemos oportunidad, yo espero que mucha gente reflexione. Gracias por el mensaje

  2. Me da mucha satisfacción, leer este artículo y saber que lo realizó un joven menor de 20 sños y lo que me llego es que lo que necesitamos o en mi caso es que tenemos que aceptar y no tolerar, como bien lo dices, juzgamos y no ayudamos. Felicidades David

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