GUARDIA NACIONAL: LA MILITARIZACIÓN DEL PAÍS Y LOS DERECHOS HUMANOS

Nacional

Escrito por: Lia Herrada

La Guardia Nacional es, en esencia, una institución política cuyo principal objetivo es mantener el orden y la seguridad pública nacional, con la que el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende combatir la violencia, la crisis de inseguridad y el crimen organizado.

El 28 de febrero del 2019, el Congreso de la Unión aprobó la creación de esta institución y fue ratificada el 26 de marzo; está fundamentalmente constituida por miembros de la Policía Federal, Naval y Militar, bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Entre sus facultades federales está salvaguardar la integridad de las personas y su patrimonio, la seguridad pública, prevenir la comisión de delitos en todo el país, vigilar vías de transporte y comunicación, aduanas, puertos, aeropuertos, prisiones y centros de detención, entre otras. 

Este plan, sin embargo, alertó a los mexicanos e incluso a la comunidad internacional, producto de la preocupación por el nivel y el grado de merced a las facultades que esta nueva merced a las institución posee y las denuncias a las fuerzas armadas, desde hacía ya varios años, por ejecuciones extrajudiciales, desaparición de personas y tortura, entre otras actividades cuestionables. Gracias a esto, México se puso en el centro de atención del espacio crítico mediático, cuestionando la jurisdicción de este cuerpo armado, así como las negligencias y los abusos que este pueda propiciar y que claro, ponen en una situación delicada a los derechos humanos. 

En abril del año pasado, el jefe de la Guardia Nacional salió en defensa de los soldados que han abusado de su poder para cometer violaciones a los derechos; él reconoció la existencia de los actos, pero declaró que fueron cometidos sin malas intenciones; la Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, la CMDPDH, reveló que las fuerzas armadas han participado, en diversas ocasiones, en actos criminales e ilícitos, aprovechando su posición de autoridad. 

Si bien es un hecho que la creación de este cuerpo militar no está completamente polarizada, surge luego de una reacción política frente a la sistemática corrupción de administraciones pasadas, que pudieran haber permitido que las fuerzas armadas federales estuvieran coludidas con el crimen organizado; por tal motivo, y a inicios de la campaña por la nueva presidencia, Andrés Manuel López Obrador decidió incluir la iniciativa de la formación de la Guardia Nacional.

A pesar de que la narrativa de esta institución está estrictamente basada en la preservación de la seguridad pública, México tiene ya antecedentes políticos de carácter militar que cuestionan la capacidad del Gobierno Federal para proveer de seguridad a sus habitantes y procurar los derechos de cada uno de ellos. 

Según reportes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las secretarias de Defensa Nacional y Marina fueron las entidades con más alto índice de comisión de violaciones graves a derechos humanos; algunos de estos hechos resonaron bastante, como la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas en Iguala en 2014, situación con la cual no solo mexicanos han demostrado su descontento, sino que han confirmado que la participación del personal militar y político para intervenir en cualquier tema pone en juego su legitimidad; en el mismo año, militares del Batallón de Infantería asesinaron y torturaron a 22 personas en Tlatlaya, Estado de México, argumentando que eran criminales, sin embargo, investigaciones periodísticas demostraron que las víctimas no cometían ningún delito y que los hechos se habrían modificado con la intención de que pareciera un enfrentamiento armado. 

Este tipo de violaciones a derechos humanos, entre muchas otras, son las que alertan, no solo a las víctimas, sino a la sociedad mexicana en su totalidad, pues hasta el día de hoy estos hechos no han sido esclarecidos ni han logrado rendir cuentas a las víctimas relacionadas, ni al pueblo en general.

Ahora, con la militarización de la seguridad pública, se ponen en riesgo tanto los procesos de transparencia, así como los procesos para, paradójicamente, reducir la violencia en el país y supervisar el cumplimiento de los derechos humanos.  

Es compromiso de la actual administración, y de todas, garantizar que el “fortalecimiento” de la seguridad pública preservará la naturaleza del valor humano y sus derechos; a pesar del poco tiempo desde su aparición en el entorno, esta decisión del gobierno puede significar una importante oportunidad para el gobierno de México de demostrarle a los habitantes que es posible la constitución de una Guardia Nacional legítima y que respeta los derechos y la dignificación humana. 

1 comentario sobre "GUARDIA NACIONAL: LA MILITARIZACIÓN DEL PAÍS Y LOS DERECHOS HUMANOS"

  1. El grupo al que pertenecían los 43 también solían cometer delitos tolerados por las autoridades como el secuestro de unidades de transporte público. Lo importante es saber quién los azuzaba, independientemente de quién los desapareció. Seguramente conocerlos a ambos pudiera resultar una sorpresa.

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