Fracking, la otra nueva normalidad para Nuevo León

Nacional
Fuente: Alianza Mexicana contra el Fracking

El sismo de baja intensidad ocurrido el pasado 28 de octubre con epicentro en el municipio de #Cadereyta es atribuido al fracking, un método de extracción de hidrocarburos no convencional.

Escrito por Rita Gutiérrez González 

La noche del pasado 28 de octubre gran parte de la zona metropolitana de Monterrey se vio sorprendida al experimentar un pequeño sismo de 4.0 en la escala de Richter cuyo epicentro se encontraba en el municipio de Cadereyta. Si bien la intensidad y duración del sismo no causó ningún daño estructural, este es sólo un reflejo de la creciente incidencia de temblores experimentados a lo largo del estado de Nuevo León. 

A pesar de que el noreste del país se encuentra en un área geográfica denominada  “Zona A” por el Servicio Sismológico Nacional—caracterizada por tener una baja actividad sísmica—en los últimos años se ha podido observar un incremento en la frecuencia de sismos que, si bien son de baja intensidad, son inéditos en la región. Se tienen alzas y bajas considerables dependiendo del año pero entre el 2010 al 2018 se han presentado 321 reportes de sismos de baja intensidad. Los “enjambres” sísmicos donde se experimenta mayor intensidad se encuentran alrededor de los municipios de China, Terán y Cadereyta, es decir, en los municipios cerca de la cuenca de Burgos. La cuenca de Burgos es la reserva de gas natural más importante de todo el país y por lo tanto una gran cantidad de actividad extractiva toma lugar en la zona. 

En repetidas ocasiones activistas como Alianza Mexicana contra el Fracking, científicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y mandatarios de los municipios que se han visto afectados por este incremento en la frecuencia de sismos han atribuido al fracking por estos sismos inéditos. La fractura hidráulica o fracking se refiere a un método de extracción de hidrocarburos no convencional; en el noreste se usa principalmente para la extracción de gas de lutitas, comúnmente llamado gas shale. Este proceso consiste en utilizar grandes cantidades de agua y químicos que se inyectan a presión para poder acceder a yacimientos poco permeables donde se encuentra atrapado el gas.  En la actualidad hay 26 municipios en Nuevo León en los que se permite el fracking según el Plan Quinquenal del gobierno de México, eso abarca alrededor de la mitad del estado. 

A pesar de que el mayor sismo registrado por la estación sismológica del Noreste por el momento ha sido de 4.8 grados en la escala de Richter, se advierte que la mayoría de las estructuras en la región no se encuentran preparadas para soportar un sismo de 5 o 5.3 grados debido a que la normativa de construcción y materiales no contempla actividades sísmicas de tal intensidad. 

No es sólo la posibilidad de un incremento en actividades sísmicas lo que lleva a que se tenga un rechazo de la práctica del fracking en múltiples países a nivel mundial, también está la amenaza que presentan las fugas que son relativamente comunes durante este tipo de extracciones, lo que contamina suministros de agua locales. En una declaración para Posta.mx el doctor en Ciencias Geológicas y jefe del Departamento de Geohidrología y Geofísica del Instituto de Ingeniería Civil de la UANL, Juan Manuel Rodríguez Martínez, asegura que podría incluso provocar el rompimiento de la presa El Cuchillo. Dejando a la ZMM sin suministros de agua y posiblemente desapareciendo municipios. El especialista ha estudiado la actividad sísmica en el estado y sostiene que los registros recientes en Nuevo León se ven relacionados de manera directa con la fractura hidráulica. La universidad de Columbia ha llegado a conclusiones similares al estudiar el sureste de Estados Unidos donde también se practica dicha actividad. 

La posición oficial dentro del cuerpo legislativo y administrativo del Estado en torno al fracking es diversa ya que los hidrocarburos pueden traer fuertes ingresos para los municipios que permitan dichas prácticas de extracción en el corto plazo. Aunque, dada sus consecuencias para el medio ambiente queda claro que el fracking no es sostenible, mientras se continúe realizando en Nuevo León la población tendrá que acostumbrarse a una mayor frecuencia de actividad sísmica. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *