Tokio 2020 : batiendo récords en cuestión de género

Espacio Feminista

Estos Juegos Olímpicos fueron los más igualitarios en cuestión de género. Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer para eliminar el sexismo en el deporte.

Escrito por: María Fernanda Sandoval

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

En 1900 las mujeres debutaron en los Juegos Olímpicos de París, 22 de los 997 atletas eran mujeres, compitiendo solamente en cinco deportes. Fue hasta 1952, que las mujeres llegaron a representar más del 10% de los participantes, y hasta 2012 se les permitió competir en todos los deportes. Previo a su inauguración, el Comité Olímpico Internacional (COI) estimaba que Tokio 2020 fueran los Juegos más igualitarios en cuanto a participación femenina. Casi 11 mil atletas fueron mujeres, lo que equivale a un 49% del total de los y las atletas, un aumento del 45% de los Juegos de Río de Janeiro en 2016.

También se duplicaron el número de pruebas mixtas en comparación con las de 2018 en eventos de atletismo, natación, relevo de triatlón, dobles mixtos en tenis de mesa, judo mixto, tiro con arco y tiro. Se estableció que los deportes nuevos como karate, monopatín, la escalada deportiva y el surf, a excepción del béisbol y  sóftbol por el número de las listas, deberían tener el mismo número de hombres y mujeres. Además, se realizaron 18 nuevos eventos con el objetivo de fomentar la equidad de género.

Estas acciones también se vieron reflejadas dentro de la organización del evento. El presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos fue sustituido este año tras sugerir públicamente que las mujeres hablaban demasiado en las reuniones. De igual manera, el director creativo de la ceremonia de apertura dimitió tras haber hecho comentarios gordofóbicos sobre el aspecto físico de Naomi Watanabe, una diseñadora de moda japonesa de tallas grandes. La encargada de portar la antorcha olímpica en la ceremonia de inauguración fue Naomi Osaka,  tenista japonesa  de origen haitiano, quien, además de ser mundialmente reconocida, es activista contra el racismo.

Por otro lado, esta edición de los Juegos Olímpicos puso en los reflectores la sexualización en el deporte. El equipo de gimnasia femenino de Alemania utilizó uniformes de cuerpo completo en oposición a los tradicionales uniformes  con corte de bikini. Para la gimnasta alemana Elisabeth Seitz “se trata de lo que se siente cómodo […] queríamos mostrar que cada mujer, todo el mundo, debería decidir qué ponerse”.  De acuerdo con la Federación Alemana de Gimnasia, estos leotardos son una declaración contra la “sexualización en la gimnasia”. La gimnasta Sarah Voss mencionó “las chicas tuvimos una gran influencia en esto […] los entrenadores también estaban muy interesados, querían que nos sintiéramos más seguras y cómodas”.

Otra atleta que se pronunció  sobre un tema poco discutido en el medio deportivo fue Simone Biles. La gimnasta se retiró de la competición antes de tiempo con la declaración “tengo que centrarme en mi salud mental”. Aunque regresó para colgarse el bronce en la barra de equilibrios, su retirada abrió la puerta para discutir las repercusiones emocionales y psicológicas del deporte en alto rendimiento para los y las atletas.

Esta edición de los Juegos también contó con grandes atletas, entre ellas, la estadounidense Allyson Felix. La corredora obtuvo su undécima medalla, convirtiéndose en la deportista más condecorada de atletismo. Al igual que otras, Felix también ha criticado abiertamente la discriminación que viven las mujeres en los deportes. Al quedar embarazada, Nike impuso un recorte salarial significativo en su nuevo contrato, por lo que  decidió romper vínculos con la marca, en sus palabras:  “Nike me alentó a que soñara hasta que soñé con tener un bebé”.  Posteriormente firmó con la marca Athleta de Gap para lanzar su propio negocio de calzado deportivo. Se llevó su última medalla olímpica con las zapatillas que ella misma diseñó. Felix se define a sí misma como “Atleta. Madre. Activista“.

Otra mujer que batió récords fue An San. La arquera surcoreana ganó tres oros, con lo que rompió un récord vigente desde 1996 y se convirtió en la arquera con más medallas de oro  en los mismos Juegos. No obstante, las críticas por su aspecto físico, más concretamente su cabello corto, no se hicieron esperar en redes sociales.

Entre los insultos y ataques, muchos han sugerido que pida perdón y devuelva sus títulos. En otras ocasiones, San ha sido criticada por atender a la universidad, lo cual, de acuerdo con algunos, la evidencía como feminista. Uno de los comentarios que más llama la atención en sus redes es el siguiente: “No te entrenamos ni te dimos de comer con el dinero de nuestros impuestos para que hicieras actos feministas”. La arquera no ha sido la única que ha sufrido ataques por su corte de pelo; la surcoreana Park Hee-moon también ha recibido estos comentarios en redes. Afortunadamente,  varios atletas y políticos en su país se han pronunciado en contra de la misoginia de estos ataques. 

Uno de los podios que más atención mediática ha recibido fue el de skate en la prueba street con tres medallistas adolescentes. La japonesa Momiji Nishiya, de 13 años, se colgó el oro olímpico, la plata fue para la brasileña Rayssa Leal, también de 13 años, y el bronce para Nakayama, de 16 años.  Nishiya es ahora la deportista más joven con un oro en la historia de los olímpicos. Laurel Hubbard también hizo historia al convertirse en la primera atleta abiertamente transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos. La neozelandesa compitió en la categoría de más de 87 kilos de halterofilia femenina. 

A pesar de todos estos logros, la violencia machista sigue imperando en el medio deportivo. El esgrimista estadounidense, Alen Hadzic, compitió en los pasados olímpicos a pesar de ser investigado por tres acusaciones de abuso sexual. Hadzic había sido suspendido el dos de junio de este año, sin embargo, apeló la decisión ante un tribunal independiente, y el 29 del mismo mes volvió a ser seleccionado. Aunque dos integrantes del COI solicitaron que no se le permitiera participar, la Federación de Esgrima Estadounidense aseguró que las agresiones no estaban comprobadas. Hadzic no viajó con la delegación estadounidense y se le prohibió compartir espacios de entrenamiento con mujeres así como acudir al desfile inaugural. El estadounidense también fue suspendido un año de la universidad de Columbia por abuso sexual e, incluso, su abogado ha definido uno de las acusaciones como “un incidente sexual no consensuado”. Los demás integrantes del equipo de esgrima usaron cubrebocas rosas en apoyo a sus compañeras esgrimistas que fueron víctimas de abuso sexual por parte de Hadzic. 

En definitiva, estos Juegos Olímpicos han sido históricos para las mujeres, no solo por los increíbles logros de las atletas, sino por que han puesto en evidencia la discriminación machista en el deporte. No obstante, como nos recuerda el caso de Hadzic, todavía hay un largo camino por recorrer.