Mujeres en el islam: Entrevista a Nofret Hernández Vilchis

Espacio Feminista

Tras 20 años de ocupación estadounidense, el pasado 15 de agosto el Talibán retomó el control de la capital afgana. Durante días, se manifestó el interés global respecto al futuro de las mujeres afganas y el rol que ocupan bajo el nuevo régimen. 

Escrito por: Anahí Lima

Medios informativos de todo el mundo han cubierto la ocupación de Kabul, capital de Afganistán, desde la llegada del Talibán el pasado mes agosto. Al día de hoy más de 120,000 personas han sido evacuadas del país. Mientras tanto, Estados Unidos y la Unión Europea ponen en marcha nuevos planes para desplegar ayuda humanitaria y evacuar a la mayor cantidad de gente posible. Sin embargo, un grupo en particular se encuentra en el foco del interés público: las mujeres. 

El régimen talibán es conocido por sus con interpretaciones ultraconservadoras del islam, específicamente, de la ley islámica (también conocida como sharía). Para las mujeres musulmanas esto implica una serie de privaciones que, de acuerdo al punto de vista occidental, las pone en desventaja. Esta inquietud ha sido reflejada por los medios de comunicación y redes sociales, que enfatizan la situación de las mujeres afganas para poner en evidencia el peligro que corren con la llegada del Talibán. ¿Representa esta visión del islam un verdadero riesgo? ¿hasta qué punto hablamos de opresión o de islamofobia? En esta ocasión, entrevistamos a la Dra. Nofret Berenice Hernández Vilchis, experta en Medio Oriente y mundo árabe, y feminista de convicción. 

Velos religiosos: ¿opresión patriarcal o elección individual?

El velo islámico ha sido un símbolo utilizado reiteradamente por la prensa para aducir a cierta opresión patriarcal que pueden vivir las mujeres musulmanas. Dicha creencia se ha visto reflejada dentro de la legislación de países europeos, como Francia y Bélgica, que han prohibido su uso en espacios públicos. Antes de compartirnos la historia y significado del velo, la Dra. Nofret nos hizo el favor de aclarar cuáles son los principales tipos. 

Hiyab, el más común

El hiyab cubre desde el cabello hasta la barbilla. Es el velo más común y hay distintas maneras de utilizarlo, por ejemplo, hay quienes lo prefieren más ajustado o más suelto. Por lo general, el resto de la vestimenta no se ve limitada.

Niqab, el que cubre nariz y boca

Foto de Jari Hytönen en Unsplash

El niqab cubre la nariz y boca, como un cubrebocas, dejando visibles los ojos. En muchas ocasiones se combina junto con el hiyab

Burka, el velo completo

Fuente: Infobae

La burka cubre todo el rostro, dejando únicamente una rejilla para permitir la visibilidad de los ojos a quien la usa.

Chador, el velo iraní

Foto de mostafa meraji en Unsplash

El chador es una prenda iraní, que del rostro cubre el cabello hasta la barbilla de manera similar al hiyab. Sin embargo, es más largo, ya que cae desde la cabeza hasta los pies como un vestido largo. Generalmente se encuentra en colores más oscuros como el negro. 

En primera instancia, el origen de los velos en el islam surge para identificar a las mujeres que formaban parte de la comunidad islámica. En la época del profeta Mohammed, cuando se formaba la primera comunidad musulmana, las tribus árabes no estaban bien establecidas. Aunado a esto, la ruta comercial fomentaba mucho el tránsito de personas y nómadas. Por tanto, el velo era una forma de identificar y reconocer a aquellas mujeres que se habían convertido o nacido dentro del islam. 

Por otro lado, también se debe a una cuestión climática. El velo protege el rostro y la visión del clima del desierto, por ejemplo, de las tormentas de arena. Por esta misma razón, los hombres, sobre todo en el Golfo, también suelen usar tocados tradicionales en la cabeza y el rostro como para cubrirse de la intemperie. 

Hoy en día, este significado ha transicionado a una cuestión de tradición y cultura, aunque en un inicio fue parte de la forma de vida. Para las mujeres musulmanas de la actualidad, puede significar muchas cosas: imposición (de la tradición familiar y religiosa) o decisión propia, como forma de expresar su fe. “No es que el Corán lo haga obligatorio, pero sí habla de la modestia, para hombres y mujeres en general” nos comenta Nofret, para muchas mujeres “es una expresión externa de una forma de vivir internamente la religión”. 

Por otro lado, es posible que sí exista cierta presión social por usar el velo. En los últimos años, la visión conservadora del islam ha incrementado. Aunque no haya una imposición de manera literal, puede existir presión social. Sin embargo, este tipo de presión puede ser similar a las que se viven en otros lados del mundo; “como casarse” nos comparte Nofret. En última instancia, el velo es un distintivo cultural de la vestimenta de la región; no significa que necesariamente las mujeres sean sometidas por su pareja o familia, ya que depende de cada mujer. 

Entonces, ¿por qué desde occidente es visto como una forma de opresión? La Dra. Vilchis nos comenta que tiene que ver con la concepción del feminismo. Se trata de un movimiento que surge en Francia –europeo desde un principio– con la premisa de que las mujeres hagan con su cuerpo lo que quieran. “[Costó mucho] trabajo para este feminismo blanco-burgués […] el entender otras realidades”. 

Para la mujer europea la lucha era trabajar, tener el mismo salario, poder votar y poder vestirse como quisieran, en este caso, desafiar la modestia es una forma de emancipación. “No pueden entender que en otras culturas la mujer decida taparse, o que decida casarse y tener hijos y no trabajar”. Este es un desafío para el feminismo occidental, ya que “[…] incluso dentro de su propia cultura a muchas feministas les cuesta trabajo [entenderlo]”. Este tipo de afirmaciones, cuando no son cuestionadas o revisadas caen en “un discurso colonialista y orientalista, que podemos decir que incluso cae en lo islamófobo”. El pensar que todo lo que no es parte del modelo blanco-burgués está mal, cae en la simplificación de toda una cultura y religión solo por el uso de una prenda. 

Hoy en día, cada vez son más los feminismos que se cuestionan la visión hegemónica de la emancipación de las mujeres, iniciativa que ha sido fomentada en mayor parte por activistas musulmanas. Sin importar la cultura o región, la Dra. Nofret nos invita a cuestionarnos: ¿realmente nos vestimos y desvestimos por libertad, o porque es el modelo de feminidad que se ha impuesto desde nuestra cultura? Desde esta perspectiva, el uso del velo no va a hacer a una mujer más sometida, ni tiene por qué quitarle agencia:

“Todavía falta mucho cuestionarse por qué nosotras como mujeres nos vestimos o nos desvestimos, nos maquillamos o desmaquillamos, nos depilamos o no nos depilamos, si lo hacemos realmente porque así lo queremos o es para darle o no darle gusto al sistema patriarcal. Y de la misma manera entonces respetar cómo en otras culturas hacen eso”

¿Puede el feminismo ser islámico?

La Dra. Vilchis nos comparte que hay muchas mujeres musulmanas que no se sienten identificadas con el término “feminismo”. Esto se debe a que al ser un concepto del Norte global, colonial, occidental y eurocentrista, finalmente es una imposición de lo mismo. En todo caso, el “feminismo islámico” es un término utilizado para identificar de dónde viene la lucha, pero es necesario evitar perspectivas hegemónicas de lo que significa la emancipación, como el uso del velo señalado anteriormente.

Asumir que en la cultura musulmana es más patriarcal, o la mujer es más sumisa, es una conclusión racista y colonialista. Se trata de la caricaturización de toda una cultura y religión a la idea de que es más machista por ser musulmana, cuando el patriarcado es un sistema que está inmerso en todos lados. La crítica a lo patriarcal debe ir en todos los sentidos y no hacia una cultura o religión específica: “Por ejemplo, en Afganistán ahorita habrá muchas [mujeres] que a lo mejor no quieran ponerse la burka, pero lo tendrán que hacer y desde ahí van a tener que luchar” o por el contrario “hay otras [mujeres] a las que no les importa tanto y otras que ya lo hacían, sobre todo en las comunidades rurales”.

“Finalmente hay que respetar que cada mujer vaya haciendo su lucha como mejor le parezca, en esta premisa básica de que el feminismo eso es lo que busca: que la mujer pueda hacer lo que quiera con su vida y con su cuerpo”.

El Talibán y las mujeres afganas

De acuerdo con Nofret, la llegada del Talibán sí representa un retroceso, ya que se trata de un versión del islam muy conservadora en la que las mujeres no tienen cabida en el espacio público. Sin embargo, no es el único país de mayoría musulmana que se enfrenta a esto: “¿por qué nos espanta el Talibán cuando en Arabia Saudita –no a ese grado– pero las mujeres también están muy limitadas? […] hay pocas mujeres en el espacio público, necesitan de la figura paterna para el permiso del hombre de estudiar, viajar y salir”.

A pesar de que el régimen talibán es más violento, puede que sus aspiraciones políticas lo lleven a moderarse a comparación de lo que se vivió en los años noventa: “No soy optimista pero tampoco quiero ser pesimista” comenta la Dra. Nofret.

Por otro lado, tampoco es lo mismo para las mujeres afganas de hoy. Se trata de una nueva generación, menos ingenua y con más experiencia de lucha. “Seguramente van a estar dispuestas a dar la lucha de alguna manera y [dispuestas] a que no se les cierren todos los espacios, aunque sea en la clandestinidad” mas es algo que no se puede saber con certeza en este momento. Tendremos que esperar para ver cómo actúa el Talibán de hoy y la capacidad de reacción de las mujeres afganas. 

20 años de presencia estadounidense en Afganistán

De 2001 a 2021, el ejército estadounidense ocupó Afganistán y tomó control de la forma de gobierno y vida pública. Tras su retirada, de acuerdo con Nofret, era cuestión de tiempo para que regresara el Talibán; se trataba de un escenario esperado. Durante este periodo ¿existía más libertad para las mujeres afganas? 

“Pues no tanto”, nos respondió Nofret. Las áreas rurales no cambiaron mucho, a comparación de la capital: “No es lo mismo una familia en la capital, en Kabul, que una familia en los poblados rurales donde es difícil llegar a la escuela”. También depende de cada familia, pues “habrá algunas que no le den tanta importancia a la educación de los niños en general y de las niñas en particular”. Por otro lado, a pesar de que hubo más presencia de mujeres en puestos políticos, su seguridad no estaba garantizada. Tal fue el caso de Hosna Jalil, exministra afgana de Asuntos de la Mujer, quien renunció a su puesto tras recibir amenazas de muerte. 

“En este caso queda muy claro que no es el único lugar donde pasa, también pasa en Palestina y en Siria, incluso en América Latina” pero esto es una muestra de “cómo se instrumentalizan los derechos y el cuerpo de las mujeres para estos discursos de derechos humanos o del ‘islam autóctono y verdadero’”. La subordinación de la mujer en regímenes más conservadores es utilizada para justificar intervenciones en nombre de la democracia y los derechos humanos. No obstante, dichas intervenciones no han mejorado sustancialmente la vida de las mujeres, como lo demuestran las dos décadas de ocupación estadounidense en Afganistán.

Enfrentar las narrativas colonialistas y ser feminista… al mismo tiempo

Es posible nombrarte feminista, estar en contra de cualquier tipo de opresión patriarcal y respetar la lucha de las mujeres musulmanas. Para ello, la Dra. Nofret nos compartió que lo más importante es escuchar la experiencia de las propias mujeres musulmanas. En la medida de lo posible y a través de redes sociales, buscar información que sea contada desde su propio punto de vista. “Sin que sea tu interés particular, hay que estar más conscientes de cómo es fácil repetir estereotipos colonialistas, racistas, y sexistas […] finalmente, al decir que las mujeres no tienen agencia, estás siendo machista con ellas”. 

La generalizaciones, no nos permiten comprender otras realidades; la simplificación de todo un grupo de personas solo por su religión o su etnia, es una forma de cosificación y “al cosificarlo, lo deshumanizas; y al deshumanizarlo, justificas que se les invada”. Una de las recomendaciones de la Dra. para comprender más sobre este tema, es el libro “Orientalismo” de Edward Said. 

Pero el aprendizaje no se queda ahí. Además de leer y escuchar voces de mujeres musulmanas, se puede consumir y compartir otro tipo de contenido, como cine y arte musulmán. Al difundirlo, permitimos que más personas comprendan estas realidades con menos prejuicios. Hoy en día no hay excusa, pues la tecnología nos pone a la mano las herramientas para escuchar otras historias, otros puntos de vista y otras realidades; acercarnos a las voces que geográficamente se encuentran lejos, para conocerlas mejor y entenderlas. 

La Dra. Nofret Vilchis participará en el panel “Afganistán, historias de migración y movilidad” el próximo jueves 23 de septiembre.