Margarita López: madre que investiga el feminicidio de su hija

Espacio Feminista
Fuente: Foto: EFE

Tras el feminicidio de su hija, Margarita López comenzó su propia investigación. Durante esta descubrió que funcionarios públicos y miembros del cártel de los Zetas estaban implicados.

Escrito por: Daniela Jocelyn Tovar Hernández

Margarita López perdió a su hija, Yahaira, en el año 2011 a manos del crimen organizado. Yahaira Guadalupe Bahena, originaria de Michoacán, fue secuestrada, decapitada y enterrada en una sierra. Ella fue sustraída de su hogar en Oaxaca y la sometieron, torturaron,sin brindarle alimento ni agua y violaron por más de una semana hasta que la asesinaron.

Margarita investigó en cárceles, morgues, cuarteles militares, entre otros; además de unirse al Movimiento por la Paz, y marchar en México y Estados Unidos por la incompetencia gubernamental de dos administraciones. Eventualmente, descubrió que había funcionarios públicos municipales, estatales y federales implicados en el asesinato de su hija, junto con miembros del cártel de los Zetas. Incluso se hizo pasar como funcionaria para lograr contacto directo con varios de estos y descubrir el paradero de su hija. A la par de la investigación, López se declaró en huelga de hambre en dos ocasiones en la Ciudad de México para llamar la atención de las autoridades.

Después de dos años, dos meses y 20 días, en 2013, Margarita López recibió los restos de su hija por parte de la Procuraduría General de la República (PGR). El Equipo Argentino de Antropología Forense le confirmó que el cuerpo correspondía a su hija de 19 años, ya que, en el pasado, había recibido cuerpos que supuestamente pertenecían a ella cuando no era así. Posteriormente, Margarita descubrió que las autoridades habían desenterrado los restos de la sierra de Oaxaca y los habían recolocado en una fosa más cercana para que sus indagaciones cesaran.

Durante los servicios funerarios, otras madres y padres de personas desaparecidas y activistas de derechos humanos la acompañaron. Incluso en los procesos funerarios tuvo que enfrentarse a la burocracia. El traslado de los restos desde Oaxaca hacia Michoacán se vio obstruido porque López tenía que hacer un juicio de jurisdicción voluntario para dar de baja el acta de defunción que se tramitó en Oaxaca inicialmente cuando aún no se reconocía el cuerpo como perteneciente a Yahaira. Tras la oposición de la madre de la víctima a este proceso, el entonces Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, ordenó a un equipo de abogados que eliminaran este obstáculo.

López afirmó que no descansaría hasta obtener justicia por las autoridades que bloquearon y retrasaron el hallazgo de los restos de su hija, y por las que mantuvieron impunes a los responsables del feminicidio. Entre los implicados en esta obstrucción menciona al general Murillo, por no atender su denuncia, y a los funcionarios de la PGR: Oscar Báez Soto y Rodrigo Archundia.

A 10 años de este suceso, Margarita López encabeza el colectivo Buscando Cuerpos, el cual ayuda a familiares de las víctimas de violencia a recuperar los restos de ellas. Este proceso de búsqueda lo hace por cuenta propia, “[…] con pico y pala, y sus propias manos. Recorre cerros, campos y montañas para encontrarse frente a frente con la muerte en la peor de sus expresiones”. Ese colectivo es impulsado por un sentimiento colectivo, de víctimas y voluntarios; por la frustración de la inhumanidad de los feminicidios y la impunidad feminicida que promueven las autoridades gubernamentales.

Actualmente, dicho colectivo está buscando obtener protección del gobierno, dado que no existe una ley que las resguarde de las adversidades que se les puedan presentar durante los procesos de búsqueda. Además exigen un presupuesto que les permita continuar con dichas investigaciones sin tener que enfrentarse a obstáculos en materia económica. Sin embargo, los plantones en la Secretaría de Gobernación, que ha empleado para insistir sobre estas peticiones, han resultado fallidos.

Las tres administraciones a las cuales se ha tenido que enfrentar Margarita desde el asesinato de su hija —la de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador—, no han respondido a estas solicitudes ni han garantizado ningún protocolo de protección y apoyo para víctimas y defensores de derechos humanos.