Fallo de SCJN sobre maternidad subrogada, ¿regulación o mercantilización?

Espacio Feminista

El pasado 7 de junio feministas protestaron afuera de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en contra del fallo que avala la participación de extranjeros y empresas en el alquiler de vientres. Dicho fallo abre un debate sobre las regulaciones de esta práctica y las implicaciones que tiene en el cuerpo de las mujeres.

Escrito por: María Fernanda Sandoval

Feministas protestan contra el alquiler de vientes. Fuente: EFE/ José Méndez

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la participación de agencias de fertilidad, y de extranjeros y extranjeras en  contratos de renta de vientres en el estado de Tabasco. La Corte declaró que las prohibiciones contenidas en la legislación de Tabasco eran una prohibición absoluta y sobre inclusiva que incide en la libertad de comercio.

Dicho litigio llegó a la Corte porque la entonces Procuraduría General de la República, presentó una acción de inconstitucionalidad al considerar que el Congreso de Tabasco no tenía facultades para regular la maternidad subrogada, lo cual avaló la corte. Aunque este amparo únicamente beneficia a la empresa quejosa al impedir que la prohibición le sea aplicada, esto puede sentar un precedente para que en el futuro otras empresas incurran en litigios contra este tipo de prohibiciones.  

Arturo Zaldívar, el ministro presidente de la SCJN, mencionó que éste será el primer pronunciamiento del Tribunal Pleno, sin precedente, y en este sentido es importante que brinde claridad sobre los derechos involucrados a fin de que sirva como referente a los legisladores y a los aplicadores del derecho en torno a cómo regular la gestación subrogada y resolver los conflictos que se susciten en torno a ella.

De la misma manera, la SCJN ha abierto la puerta a que cada Estado decida si regular las condiciones económicas para la práctica de los vientres de alquiler o  dejarlo a la libertad de las partes privadas que intervienen. Es decir, a obligar a que la práctica sea gratuita, establecer condiciones de pago o dejar el asunto a un acuerdo privado. El ministro Juan Luis González Alcántara comentó en una entrevista para El País que la inexistencia de regulación sobre los acuerdos económicos puede presentar riesgos de violencia económica y obstétrica contra la gestante, especialmente en las zonas más pobres del país, por lo que es necesario regular con perspectiva de género. Para Alcántara, una mujer en su autonomía no puede quedar expuesta a un mercado que afecte su esfera personal.

En México los vientres de alquiler solo están regulado en dos estados: Tabasco (1997) y Sinaloa (2003). Solo Tabasco está abierto a uniones homosexuales o personas sin pareja. En Coahuila, San Luis Potosí y Querétaro esta práctica se encuentra prohibida, mientras que el resto de los estados no ha legislado al respecto.

Una puerta para el tráfico de menores

De acuerdo con la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC), alrededor de 5,000 niños y niñas son gestados en México cada año para ser vendidos en el extranjero a través de agencias dedicadas a esta práctica. Asimismo, CATWLAC afirma que mujeres en todo México firman contratos como si la gestación se diera en Tabasco. Teresa Ulloa, directora de la organización, señala que la mayoría de mujeres que rentan su vientre en México suelen ser jóvenes sanas de 18 a 35 años de edad que viven en situaciones precarias.

En este marco, la SCJN, exhortó al congreso de la unión a regular esta práctica. Para Zaldívar, es de suma importancia que se exhorte al Congreso mexicano para que dentro de sus competencias regulen de manera urgente y prioritaria la materia de gestación por sustitución. De la misma forma, la también ministra Norma Lucia Piña Hernández afirma que  la prohibición de la práctica genera clandestinidad y, consecuentemente, mayores riesgos para las mujeres gestantes, así como incertidumbre para los menores nacidos a través de estas técnicas.

Las protestas y el debate

El lunes siguiente a la emisión del fallo,  un grupo de mujeres, vestidas como los personajes de la serie “El cuento de la criada”, se manifestaron afuera de las instalaciones de la SCJN. La activista Laura Lecuona expresó en una carta dirigida al supremo: “Al avalar que se considere a mujeres y bebés mercancías que se pueden rentar o comprar, están dándonos la espalda. No están con nuestros derechos humanos, están con quienes quieren mercantilizar nuestros cuerpos”.

Para muchas  feministas y defensoras de Derechos Humanos la renta de vientres no reconoce a las mujeres como individuos con derechos, sino que las reduce a incubadoras por su capacidad biológica de gestar. Además, las somete a procesos de fecundación que las arriesgan a contraer enfermedades o perder la vida, por lo que denominan a la maternidad subrogada como esclavitud reproductiva. Para ellas, el cuerpo de las mujeres se compra mediante un contrato para cumplir los deseos de personas con privilegios y enriquecer a las agencias intermediarias a costa de la autonomía de mujeres jóvenes en situaciones de pobreza.

Diversas activistas han documentado casos en los que las mujeres reclutadas para estas agencias, una vez firman los contratos, son amenazadas de muerte, inseminadas a la fuerza con uno o más óvulos fecundados, e incluso involucradas en delitos para que no puedan escapar. Asimismo, algunas  agencias intermediarias aseguran responsabilizarse de pagar los gastos de las revisiones médicas, los alimentos y demás, y en ocasiones no cumplen con dicho acuerdo.

En Estados Unidos, en los años ochenta, las autoridades encontraron una granja donde cientos de mujeres eran obligadas a tener bebés que eran enviados a otros países para ser explotados con fines sexuales. Para diversas activistas, el fallo de la Corte abre aún más la puerta a que estas prácticas ocurran en México, pues incluso antes de dicho fallo las parejas extranjeras prefieren venir a México a rentar un vientre porque es más barato para ellas. En redes sociales se pueden encontrar tutoriales en los que turistas explican cómo alquilar un vientre, las ventajas y desventajas. Sumado a esto, de acuerdo con la colectiva feminista, Las Brujas del Mar, en la semana posterior al fallo empezaron a surgir diversos catálogos de agencias intermediarias ofreciendo mujeres.

En definitiva, los alcances del fallo emitido por la corte abren todo un debate sobre los derechos reproductivos de las mujeres, la mercantilización de sus cuerpos y el acceso a una vida libre de violencia. Estas discusiones resultan contradictorias cuando esa misma corte limita el derecho al aborto y las instituciones mexicanas son incapaces de garantizar a la mujeres un acceso equitativo al mundo laboral. Sin embargo, es innegable que la prohibición de dicha práctica podría generar clandestinidad y más violencia.