Brutalidad policiaca en Quintana Roo

Espacio Feminista

Escrito por: Xiadani Medina

El asesinato de Victoria Salazar, migrante salvadoreña, a manos de agentes de policía evidencia el abuso sistemático de autoridad y la profunda desigualdad social en México.

Foto: Twitter/@ONUDHmexico/Ilustración/@sirakiry

Victoria Salazar, refugiada salvadoreña, quien había obtenido el asilo mexicano para ella y sus dos hijas en el 2017 por motivos de género, fue víctima del abuso de poder durante un arresto. Realizado con excesivo uso de violencia, este culminó en su asesinato el pasado de 27 de marzo en Tulum, Quintana Roo. Los cuatro agentes de policía ya han sido detenidos por su presunta participación en el delito de feminicidio, que podría resultar en una condena de hasta 50 años.

La presencia de la policía en el lugar se debió a una llamada de emergencia que la había reportado por alteración del orden. Sin embargo, los videos difundidos por distintos medios únicamente muestran a Victoria con un garrafón vacío entrando y saliendo de un Oxxo, haciendo movimientos extraños. En ningún momento se le ve discutir con otra persona, ni agredir a un tercero.

Tras ser esposada, fue retenida boca abajo, contra el suelo y con la rodilla de un elemento de policía sobre su espalda. La fuerza excesiva ejercida en su detención ocasionó la fractura de la parte superior de su columna vertebral, misma que posteriormente fue confirmada como la causa de muerte por el fiscal general Óscar Montes de Oca Rosales.

Grupos feministas de Quintana Roo se organizaron rápidamente para salir a las calles a pedir justicia por Victoria y manifestarse por la desigualdad social que se vive en el estado. También señalaron la problemática urbana que se enfrenta a causa del boom inmobiliario en la Rivera Maya como una de las causas de su asesinato con la afirmación “el paraíso huele a sangre”.

Abuso de autoridad y grupos vulnerables

El caso de Victoria hace evidente la imperante discriminación que se vive en el país por distintos factores y visibiliza agresiones similares. Tan solo el año pasado se difundieron ampliamente los casos de Melanie, de 16 años, agredida por agentes durante una manifestación en protesta por la violencia policial; Humberto, asesinado por uniformados dentro de las oficinas del Juzgado de Conciliación de Ecatepec, Estado de México; y Giovanni, quien falleció como resultado de la violencia excesiva por parte de los agentes en un arresto injustificado “por no usar cubrebocas”.

La Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad del 2016 arrojó que el 75% de los detenidos experimentaron algún tipo de violencia durante el arresto y al menos el 63% sufrió agresiones físicas. Los abusos sexuales incrementaban significativamente cuando se trataba de una detenida mujer. El uso de fuerza excesiva por parte de los cuerpos policiales representa un problema por sí mismo, sin embargo, de igual manera se ve atravesado por la violencia social específicamente dirigida a grupos vulnerables. El caso de Victoria nos ilustra la necesidad de entender a las personas como un todo: era una mujer, migrante, morena, madre soltera y de ingresos relativamente bajos”, sostiene la maestra en derecho por la Universidad de Harvard, Melissa Ayala.

Una investigación sobre la violencia y las mujeres migrantes en México en el 2004 indicó que El Salvador y Guatemala se encuentran como los lugares de procedencia con la mayor cantidad de mujeres migrantes que han sufrido violencia en el país, después de Ecuador. Al menos 46% del total de las entrevistadas admitieron haber sido víctimas de violencia durante su proceso migratorio y 23% específicamente por parte de autoridades migratorias.

La xenofobia en México había sido una problemática invisibilizada en la sociedad hasta los últimos años. La discusión ha sido impulsada al ojo público por la contradicción entre las demandas migratorias mexicanas hacia Estados Unidos y las condiciones brindadas a migrantes principalmente centroamericanos. El racismo, por su parte, se ha visibilizado en principio con el caso de George Floyd en Estados Unidos y después de manera más cercana con el asesinato de Giovanni López en el estado de Jalisco.

De acuerdo con las estadísticas, el color de piel está relacionado no sólo con el nivel de escolaridad, sino que también con la clase social. Se encuentra una mayor proporción de personas con tez clara en niveles socioeconómicos más altos, por lo que el racismo se relaciona estrechamente con el clasismo del país. Por esta razón, la mayor parte de la población autopercibe su tono de piel dentro de las tonalidades de medias a claras. Estos factores se interconectan de manera en la que distintos grupos se vuelven susceptibles a la discriminación.

La policía no me cuida, me cuidan mis amigas

El alarmante incremento de violencia de género en contra de las mujeres, que actualmente registra en promedio 46 violaciones y 10 feminicidios al día, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ha detonado la organización de constantes manifestaciones con la intención de pedir justicia para las víctimas. Sin embargo, las acciones de las autoridades no han sido en absoluto suficientes para hacer más efectivo el sistema de prevención, atención y denuncia.

Más allá de los ineficientes programas de concientización para los cuerpos policiales y la revictimización a la que se somete a las mujeres que denuncian, los agentes mismos son frecuentemente los victimarios de la violencia de género. Apenas en el 2019 circuló por redes el caso de cuatro policías que violaron a una chica de 17 años a bordo de una patrulla en la alcaldía de Azcapotzalco. Ese mismo año, otro agente fue detenido mientras violaba a una mujer que había acudido a levantar su denuncia. Desde el inicio de la administración actual en la Ciudad de México y hasta junio del 2020 ya existían 252 denuncias por delitos sexuales presuntamente cometidos por agentes de la policía, más de la mitad por abuso sexual y uno por feminicidio.

A esto se le suma la represión que se vive en las manifestaciones feministas por parte de las autoridades. En el 2020 se documentaron distintas agresiones a las que eran sometidas las manifestantes, que ejercían su derecho a la libertad de reunión, en toda la república. En Cancún la policía intentó dispersar la marcha por el feminicidio de Alexis con disparos, golpes, agresiones sexuales y detenciones arbitrarias. En León las manifestantes por el caso de Evelyn fueron víctimas de intimidación verbal, violencia física, denudez forzada y violación. En Ecatepec la policía esperó a la madrugada para obligarlas con uso excesivo de fuerza a desalojar la sede de la Comisión de Derechos Humanos que habían ocupado, y la lista sigue. A pesar de que dicha represión ha sido condenada por organismos internacionales en múltiples ocasiones, la violación a los derechos humanos de las mujeres sigue en aumento, así como la estigmatización de las manifestaciones.

Factores como la escasez de recursos, falta de capacitación, salarios precarios, contextos de violencia externa y subordinación a intereses políticos juegan un papel importante en el deficiente desempeño que realizan los cuerpos policiales y al mismo tiempo muestran una esquema estructural inadecuado, puesto que se concibe con un enfoque reactivo y punitivo. Sin embargo, desde su origen se plantea como un cuerpo que tiene la función de mantener la seguridad y el orden público preexistente. Si se considera que el sistema actual es misógino, racista, xenófobo y aporofóbico, es pertinente comenzar a plantear preguntas como: ¿qué función tiene en realidad la policía en la actualidad? ¿es este el sistema que queremos mantener? Si la policía existe en función de las “amenazas” al orden, ¿tendría lugar en una sociedad verdaderamente pacífica? En todo caso, ¿hacia dónde se debe encaminar la función de estos servidores públicos para servir genuinamente al bien común?

Probablemente es poco realista pensar en la posibilidad de una sociedad sin conflictos, no obstante, cabe reflexionar si es necesaria la policía para solucionarlos o si existen alternativas más viables.