El riesgo de ser: María Elizabeth Montaño

Nacional
Ilustración compartida en redes sociales (Instagram)

Escrito por: Gala Canedo

El 10 de junio de este año la familia de la doctora María Elizabeth Montaño Fernández se presento ante la Fiscalia de la Ciudad de México para reportar su desaparición de dos días antes, aparentemente al salir de las instalaciones del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Luego de 10 días, el 18 de junio fue encontrada sin vida en el estado de Morelos; según los informes de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, su cuerpo fue encontrado en un terreno aledaño al Parque denominado “Los Columpios” en el poblado de Tres Marías. Con este descubrimiento, la fiscalía del estado de Morelos activó los protocolos pertinentes a la atención de feminicidio por cuestiones de género, apoyandose en la Fiscalía Especializada, la Policía de Investigación Criminal y los Servicios Periciales.

De acuerdo con información proporcionada por la Fiscalía, el cuerpo de la doctora no presentó signos de violencia y este se encontraba junto con una mochila y un bolso que contaba con sus pertenencias, identificaciones y dinero, entre otros artículos, como dos bolsas resellables con varias pastillas sin etiquetar. Su cuerpo fue trasladado a las instalaciones del Servicio Médico Forense para que llevarán a cabo los estudios pertinentes para esclarecer las circunstancias de su muerte; los señalamientos que el Servicio Médico Forense proporcionó indicaron no haber encontrado indicios en el cuerpo que apunten a la intervención de tereceros. Estas declaraciones han llevado a que la investigación con respecto a la muerte de la doctora se base en una hipótesis de suicidio por ingesta de algún medicamento basándose en los hallazgos de los artículos encontrados junto con su cuerpo.

María Elizabeth Montaño Fernández era una mujer transgénero de 47 años que trabaja en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, donde laboraba en la Coordinación de Educación en Salud. También se trataba de una activista por los derechos de la comunidad trans, que desde hace ya varios años luchaba por brindar la atención médica necesaria para atender y cubrir las necesidades de la comunidad que hasta el momento habían sido ignoradas. María Elizabeth se encontraba a la cabeza de un evento a nivel nacional con conexiones a los jefes de las unidades médicas de cada estado para brindar capacitaciones acerca de como atender los casos de las personas trans y que estos procedimientos concordaran con los protocolos de respeto a los derechos humanos y, en este mismo sentido, se encontraba cerca de impartir una capacitación a nivel nacional sobre atención médica para la comunidad trans junto con la activista e investigadora Siobhan Guerrero.

Como era de esperarse, tras su desaparición, la comunidad médica, así como amigos, familiares y personas cercanas difundieron en redes sociales los datos de María Elizabeth junto con el hashtag #TeBuscamosEli con las esperanzas de encontrarla cuanto antes, sin embargo, después de las declaraciones de la fiscalía que daban a conocer sobre su muerte, no tardó la reacción de usuarios de redes sociales que demandaban justicia para María Elizabeth, así como una correcta investigación y el esclarecimiento de las circunstancias de su muerte. Su caso provoco una serie de manifestaciones de diversos colectivos LGBTTTIQA+ que utilizaron como emblema la frase “Ni cis, ni tras, ni una muerta más” para existir justicia por María Elizabeth.

Al mismo tiempo, grupos de activismo trans en la Ciudad de México han hecho una serie de denuncias a lo que consideran como inconsistencias en la investigación de la muerte de María Elizabeth y exigen que se esclaresca su muerte y se castigue a los responsables; Alexandra Rodríguez, coordinadora del Centro Cultural Jauría Trans ha instado a al presidente Andrés Manuel López Obrador a garantizar que las proximas acciones que se tomen sobre el caso sean a partir de una perspectiva de violencia de género y bajo el principio de no discriminación. La respuesta de las autoridades ante las demandas de la población solamente ha sido desde la pronunicación de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Ciudad de México, que por medio de redes sociales dijo “lamentamos profundamente la muerte de la Dra. María Elizabeth Montaño, mujer trans, quien laboraba en el IMSS. Estaremos atentas al esclarecimiento de su fallecimiento. Refrendamos nuestro compromiso en la lucha contra la violencia, la transfobia y la impunidad”.

El caso de María Elizabeth Montaño Fernández es un ejemplo más de las hostilidades y los crímenes de odio a los cuales se ve sujeta la comunidad trans, y deja en clara evidencia la vergonozosa y lastimosa situación en la cual se encuentra México y que lo conforma como uno de los países más peligrosos para vivir siendo parte de esta comunidad. Según el Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., entre 2007 y el 2017 se registraron un total de 422 casoso documentados de transfeminicidios en México, mientras que el Observatorio de Personas Trans  Asesinadas señala que México se encuentra en el segundo país de América Latina con mayor número de asesinatos a mujeres trans en el mundo.

Las condiciones de odio, discriminación y criminalización a las que la comunidad trans en México se tiene que afrontar son el resultado de un esquema que reproduce conductas y practicas violentas basadas en un sistema heteronormado y patriarcal que les reduce invisibiliza y asesina. El riesgo que constituye ser una persona transgénero en la sociedad mexicana es mayúsculo y, si no se hace algo al respecto, el camino de logros que han alcanzado como comunidad llegará a un estancamiento o incluso retroceso, especialmente en materia de derechos humanos que, como lo dice el concepto, nos tocan a todos por ser humanos o personas, sin importar ninguna otra cosa.

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