El BOA: la paranoia presidencial

Nacional
Imagen: Miguel Dimayuga/Proceso

Escrito por: Anahí Lima

Hace unas semanas, durante la conferencia de prensa matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador, junto con el vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, dio a conocer un documento enviado anónimamente que insinúa ser un plan de acción opositor para ganar las elecciones legislativas de 2021 y lograr la revocación de mandato del presidente de la república en 2022. La presentación de este documento, que da a conocer a un grupo denominado BOA “Bloque Opositor Amplio”, además de funcionar como una buena fuente de chistes y memes, se trata también de una estrategia política recurrente de Andrés Manuel, sin embargo, hoy en día resulta preocupante que, como cabeza del Ejecutivo federal, haga uso de tácticas atribuibles a las de un líder populista.

En primera instancia, el documento, sus intenciones y supuestos participantes, se dieron a conocer a pesar de que no se ha comprobado la veracidad del proyecto. Asimismo, exponer este tipo de información durante la mañanera, que ya ha sido clasificada como propaganda gubernamental, resulta en una violación al artículo 134 constitucional: “La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación, […] deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. […] En ningún caso incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen la promoción personalizada de cualquier servidor público.”

Por otro lado, en caso de que el documento describiera acciones ilícitas para lograr sus objetivos –como el supuesto involucramiento de funcionarios del Instituto Nacional Electoral– la forma correcta de proceder es presentar una denuncia ante las instituciones correspondientes para investigar y castigar estas acciones. El ejecutivo, lejos de intervenir en las presuntas amenazas al proceso electoral, tiene como objetivo el acto más peligroso de los regímenes populistas: deslegitimar a la oposición.

La característica principal de los líderes y aspiracionistas populistas es, de acuerdo con un artículo de Jan-Werner Müller, que no tienen inclinación particular dentro de la brújula política. Se trata de autodenominarse como la única opción que representa a la “verdadera población”. Es decir, que descalifica al resto de los contendientes que no entren dentro de su partido, argumentando que ese pueblo silenciado, ignorado, y hecho a un lado es el único que existe. Es por ello que más que ir en contra del sistema o las élites, los populistas se caracterizan por ir en contra del pluralismo político. Esto pone en riesgo la democracia incluso si los líderes populistas no llegan nunca a ocupar un cargo importante; al mismo tiempo, da pie a una serie patrones autoritarios.

La presentación del BOA en la mañanera habrá logrado su objetivo sin importar mucho su autenticidad, o los resultados de las elecciones del año siguiente. Sean verdaderos o falsos los nombres presentados que, además, incluyen a todo tipo de partidos, funcionarios, organizaciones y comunicadores (insinuando la amplitud del bloque opositor), sus nombres habrán sido ya señalados y castigados por el representante máximo del Estado.

Por otro lado, también pone en peligro el proceso electoral en 2021 y la revocación de mandato, ya que en caso de que los resultados obtenidos sean los indicados en el documento, no resultaría sorprendente que el Ejecutivo regresara al BOA para descalificar los resultados.

En caso de ser cierto, es vital recordar que la oposición política puede y sobre todo debe existir para asegurar la democracia. Como fue mencionado anteriormente, los actos ilícitos en los que incurra deberán ser castigados por las instituciones correspondientes, pero su organización no debe ser en ningún momento limitada o bloqueada. Si bien actualmente México no cuenta con una oposición fuerte o bien afianzada, sí lo hace con una legítima y sumamente necesaria.

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