El aborto en Argentina y el género como prioridad secundaria

Nacional
Ilustración: @ren.expressions

Escrito por: Fortuna Osorio

“No olvides que jamás bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Esos derechos nunca se dan por adquiridos. Debes permanecer atenta durante toda tu vida” – Simone De Beauvoir

Argentina fue el país que vio nacer el movimiento de la Marea Verde por el aborto legal, seguro y gratuito como lo conocemos hoy en día. Hasta la fecha, han sido ocho las veces que los colectivos y las mujeres del país han propuesto proyectos de ley para legalizar el aborto en la nación en todos los casos y volverlo seguro y gratuito. El 6 de marzo de 2020, luego del último intento de discusión en el senado, el presidente Alberto Fernández declaró que pronto presentaría un nuevo proyecto de ley para poder garantizar libre acceso al aborto y la modificación de los protocolos sanitarios para llevar a cabo la interrupción del embarazo.

El 10 de agosto del presente año, medios argentinos reportaron que la propuesta de ley había sido suspendida hasta nuevo aviso debido al crecimiento de la pandemia en el país.  A pesar de que ni el presidente ni el gobierno han proporcionado información, se rumora que el proyecto sea retrasado hasta inicios del año próximo. De ser así, esto se vuelve problemático, ya que no solo la legalización del aborto fue una de las promesas de campaña más populares de la campaña presidencial de Fernández, sino que recalca la idea de que las cuestiones de género son prioridades secundarias para los gobiernos latinoamericanos.

Cuando se habla de despenalización, se busca que se le quite la cualidad de “crimen” al aborto, eso es importante porque el aborto no es un delito, sino un acto de elección. Una vez que el aborto no sea considerado como tal, tiene que ser legalizado por el gobierno para que este asuma la responsabilidad de garantizar su libre y seguro acceso.

La situación en Argentina, como lo notamos en otros países de América Latina, es que al ser un país con un arraigo cultural fuerte hacia la religión, se vuelve complicado poder pasar leyes de despenalización y legalización del aborto sin caer en un debate religioso. El Movimiento Provida en Argentina es reconocido a nivel mundial por sus niveles de organización y de presión sobre el gobierno, siendo uno de los actores más poderosos en este debate. En distintas ocasiones, miembros de la Iglesia Católica argentina, han llamado al aborto “asesinato” e incluso lo han comparado con “genocidio”, teniendo estas comparaciones un  gran efecto sobre la opinión de las personas, ya que retratan el aborto como algo “malo”.

Ilustración: @ren.expressions

Se vuelve importante conocer la historia de un movimiento para poder entender el contexto actual que este atraviesa. En los años 70, con las Madres de la Plaza de Mayo, las mujeres argentinas comenzaron a rebelarse contra una dictadura misógina y violenta.

Las Madres de la Plaza de Mayo, conocidas así por salir todos los días a la Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires para protestar por sus hijos desaparecidos durante la dictadura, utilizaban un pañuelo blanco en la cabeza, sin embargo, no fue hasta el 2003 que en el marco del XVII Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, en Argentina se comenzó a utilizar el pañuelo verde como forma de diferenciar al movimiento feminista que apoyaba la despenalización y legalización del aborto y, ahora, lo tomamos como símbolo de la lucha por la garantía de obtener el derecho a decidir libremente sobre nuestros cuerpos, a nivel mundial. Lo que hoy conocemos como la Marea Verde en Latinoamérica, es un movimiento que lleva más de 20 años peleando contra un gobierno que no escucha ni procura las voces de las mujeres argentinas.

Desde que se establece oficialmente como movimiento social en el 2003, la lucha por la despenalización del aborto ha sido llevada al congreso un total de 8 veces. A pesar de haber sufrido rechazos, los votos en contra de las iniciativas de ley cada vez son menores y, aunque sigue existiendo una mayoría, la lucha por el aborto ha logrado permearse como necesidad pública y no solamente un debate sobre “morales y religión”.

El caso de nuestras hermanas argentinas, sirve como un reflejo de los gobiernos actuales que terminan evitando posicionar las políticas de género dentro de sus prioridades. En Latinoamérica y en muchas otras regiones del mundo, nuestro derecho a la educación sexual, a la decisión y a la maternidad deseada siguen siendo temas incómodos y con una fuerte carga religiosa. Una pandemia, una crisis política o una crisis económica, siempre terminará por ser priorizada por encima de los derechos humanos de las mujeres.

Para nuestras hermanas en Argentina, México y Latinoamérica:

Estar dentro de casa no significa abandonar la lucha. La maternidad será deseada o no será, y el aborto será libre, gratuito y seguro. No fue el 29 de julio en Veracruz, México; ni el 2018 en Argentina, pero pronto será en toda América Latina, porque será feminista.

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