Congreso de la CDMX aprueba penalizar las terapias de conversión

Nacional

Escrito por: Indra Morales

El viernes 24 de julio, el Congreso de la Ciudad de México aprobó, con 51 votos a favor, 9 en contra y 5 abstenciones, la iniciativa para realizar reformas al Código Penal de la capital para tipificar las llamadas “terapias de conversión”, también conocidas como Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género, o Ecosig. Con esto, México se une a países como Brasil, Alemania o España en los que existe una prohibición, ya sea total o parcial, para este tipo de prácticas.

Con estas reformas, a todos aquellos que impartan u obliguen a otras personas a someterse a estas prácticas con la intención de modificar la identidad u orientación sexual de los individuos, se les sancionará con penas de entre dos a cinco años de prisión y entre 50 a 100 horas de trabajo comunitario. También se menciona que estas penas se agravarán cuando se trate de menores de edad, aumentando en una mitad de la pena inicial, y serán perseguidas de oficio por la fiscalía.

Cabe mencionar que la nueva legislación define estas prácticas como aquellas “consistentes en sesiones psicológicas, psiquiátricas, métodos o tratamientos que tengan por objeto anular, obstaculizar, modificar o menoscabar la expresión de identidad de género, así como la orientación sexual de las personas, en las que se emplea violencia física, moral o psicoemocional, mediante tratos crueles, inhumanos o degradantes que atenten contra la dignidad humana”.

Estas actividades incluyen, de acuerdo con los testimonios recabados por el experto de la ONU en contra de la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, Victor Madrigal-Borloz, violaciones, golpizas, electrochoques, medicación forzada, ofensas verbales y humillaciones, entre otros actos de abuso físico, psicológico, sexual y emocional que dejan graves secuelas, como depresión, ansiedad y tendencias autodestructivas, en las personas que son sometidas a ellas, según lo que indicó en 2016 la Asociación Mundial de Psiquiatría. Cabe mencionar que estas “terapias” nunca han tenido un sustento científico y han sido constantemente desacreditadas por la comunidad científica y médica.

La iniciativa para esta reforma fue realizada desde 2018 por Temístocles Villanueva, diputado local morenista, bajo la consigna “no hay nada que curar, porque la homosexualidad no es una enfermedad”. En marzo de este año la comisión comenzó las discusiones respecto al tema y el 10 de julio el dictamen fue aprobado y referido al pleno.

Ahora, el documento será enviado a Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la CDMX, para su publicación en la Gaceta Oficial y, con esto, entrará en vigor. Sheinbaum respaldó la iniciativa mencionando que estos tratamientos no se alinean con los sistemas de salud del siglo XXI, ni con las libertades de la CDMX.

La nueva legislación viene poco tiempo después de que Víctor Madrigal-Borloz pidiera, el pasado 8 de julio, al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que se tomaran medidas para una prohibición global de las prácticas con acciones concretas entre los Estados, la comunidad médica y la sociedad civil.

Es importante recordar que México es un país con una población altamente religiosa y mayormente católica, por lo que las Ecosig son prácticas relativamente comunes en las comunidades y, por lo mismo, la decisión del Congreso se vuelve una decisión de gran relevancia y es vista en general como un gran avance en los derechos y libertades sexuales de la población mexicana.

Con esta reforma, la capital mexicana da un paso importante hacia la igualdad, la no discriminación y la garantía de que la homosexualidad o el transgenerismo no sean tratados como enfermedades mentales, y fungirá como precedente para que la prohibición de estas prácticas se extienda y acelere a otros estados de la república.

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