Caso Narvarte: Cinco años de impunidad

Nacional Plumas

Escrito por: Karla Lucía León Segoviano

La noche del viernes 31 de julio de 2015, Nadia Vera, Mile Virginia Martín, Alejandra Negrete, Yesenia Quiroz y Rubén Espinosa fueron torturados y ejecutados en el departamento 401 del edificio 1909 de la calle Luz Saviñón, en la Colonia Narvarte de la Ciudad de México. Hoy, a cinco años del multihomicidio, las líneas de investigación del Caso Narvarte no han sido agotadas y el móvil del crimen continúa siendo un misterio. 

Las primeras horas de la tragedia expusieron una investigación totalmente negligente y deficiente. Rodolfo Ríos, exprocurador de Justicia de la Ciudad de México, recalcó en una conferencia de prensa que no se escatimarían los esfuerzos para dar con los responsables de los hechos, mientras que Miguel Ángel Mancera, entonces jefe de gobierno, aseguró que no se descartaría ninguna línea de investigación, pero no fue así. 

En los meses posteriores, los avances de la investigación dieron como resultado la detención de tres personas: César Omar Martínez Zendejas, Daniel Pacheco Gutiérrez, y Abraham Torres Tranquilino, expolicía capitalino, a quien, en 2017, se le dictó una sentencia de 315 años de prisión y una multa de 57 mil 700 pesos, por los delitos de feminicidioagravado, homicidio agravado, y robo agravado. 

Aún y con tres detenidos – uno de los cuáles inició una averiguación previa por la probable comisión del delito de tortura en su contra –, y tras cinco años de exigir justicia, se desconoce la verdad del Caso Narvarte. ¿Cuáles fueron los motivos del delito? ¿Hubo un móvil? ¿Quién disparó? ¿Por qué lo hicieron? El acceso a la información y a la veracidad de los hechos ha sido reprimido. 

De acuerdo con las conclusiones de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, en su recomendación 4/2017 sobre el Caso Narvarte, se violaronmúltiples derechos humanos durante el proceso, principalmente, el derecho a la libertad de expresión, a la verdad, al acceso a la justicia, a la integridad personal en relación con la memoria, la honra y la dignidad, así como el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. 

En ese entonces, los familiares de las víctimas realizaron 55 solicitudes de investigación por falta de certeza en el caso y destacaron: determinar el móvil del crimen, investigar la posible participación de otro implicado, toda vez que se encontró un perfil genético y once huellas dactilares en la cuerda con la que se estranguló a una de las víctimas – elementos que la Procuraduría decidió no seguir como línea de investigación -; la recuperación de tres horas de video de las cámaras de seguridad de la zona supuestamente extraviadas, así como la investigación profunda de las agresiones y amenazas que recibieron Nadia y Rubén en Veracruz. 

Ni perdón, ni olvido

“Me da mucho coraje y dolor que una persona decida el rumbo de mi vida, que decida el momento en el que me tengo que ir”, relató Rubén Espinosa el 9 de julio de 2015, durante una entrevista realizada por Periodistas de a Pie, en la que compartió la serie de hostigamiento que sufrió durante el mes de junio en Jalapa, Veracruz, motivo por el cual, decidió autoexiliarse en la Ciudad de México por temor a un posible ataque. 

Especializado en la cobertura de protestas sociales y siempre con una actitud crítica ante el gobierno de Javier Duarte, el fotoperiodista gustaba de contar historias sobre las crisis y problemáticas latentes de un estado fallido; narrativas que Nadia Vera, desde su trinchera, defendía como parte de un activismo social progresivo y, por las cuales, numerosas veces recibió amenazas, acoso y persecución. 

Tanto el periodista, como la también promotora de arte, marcaron un foco rojo luego de que afirmaran e hicieran públicas las amenazas recibidas por parte del exgobernador y hoy preso, Javier Duarte, no obstante, durante las investigaciones del Caso Narvarte y tras una débil indagatoria en Veracruz, – en la que, incluso, no se aplicó un protocolo para investigar crímenes contra periodistas -, la hipótesis de un presunto crimen político quedó, sin más, descartado. 

Tiempo después, y tras la filtración de fragmentos del expediente a diversos medios de comunicación por parte de la PGJDF, se reforzó una versión amarillista en la que se revictimizó a la modelo colombiana Mile Virginia Martín, cuya nacionalidad, se convirtió en un estigma para lanzar una versión relacionada con el narcomenudeo, la prostitución y la venganza. 

El ataque sistemático no paró, en años posteriores, y con el cambio de personal dentro de la investigación, el entonces fiscal central de Investigación del Delito de Homicidio, Marco Reyes, recalcó a los familiares de las víctimas que su trabajo consistía en atrapar a los culpables, pues llegar a la verdad del móvil del multihomicidio, representaba una “exquisitez”. 

Las actualizaciones de la investigación son escasas. De acuerdo con información de Proceso, a casi dos años de su elección como jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum se dijo comprometida por llegar a la justicia y brindar prontos resultados por medio de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX), a su vez, enfatizó su total apoyo y compromiso con los familiares.  

“Las buenas voluntades ya no nos funcionan. Necesitamos acciones contundentes, a los responsables detenidos. No paremos hasta saber la verdad. Necesitamos resultados inmediatos, ya es tiempo que este gobierno demuestre que era los correctos para estar al frente”, dijo esta mañana Paty Espinosa, hermana de Rubén, durante una reunión con Artículo 19, en la que, además, se exigió la investigación de responsabilidades administrativas y penales de quienes filtraron información, manipularon o incurrieron en omisiones. 

A cinco años de la tragedia en la Colonia Narvarte, el caso no se ha cerrado. Hoy, más que nunca, permanece vivo y bajo la insignia de la justicia y la búsqueda de la verdad, pero, sobre todo, como un parteaguas para la construcción de mecanismos sólidos, ante un sistema que calla, estigmatiza y promueve la impunidad. 

En memoria de Nadia, Mile, Alejandra, Yesenia y Rubén.

Con información de Artículo 19.

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