A tu cuerpo politizado, regulado y condenado

Nacional
lustración por @anacecipreciat

Escrito por: Pamela Benítez Cedillo

No habías nacido aún, pero la decisión había sido tomada

porque cuando naciste, la libertad no lo hizo contigo.

Serías madre o no serías alguien.

Serías madre o serías culpable,

condenada

criminal

asesina.

Las voces en unísono no pudieron hacerte justicia,

quien redactaba tus condenas no podría comprender.

Obligada a dar a luz a la prueba del final de tu inocencia,

a la normalización de tu agresión.

Obligada a dar a luz en la primera década de tu vida,

tan solo tenías diez.

¿Por qué, cuando naciste,

 la libertad no lo hizo contigo?

No solo son obligadas a dar a luz a quienes están en la primera década de su vida, sin importar la edad, lo son las mujeres, a secas. A pesar de que el aborto sí es regulado en México, solo 2 entidades federativas, de las 32, reconocen a la libre decisión de la mujer como un argumento válido y suficiente para abortar, los demás estados se limitan a otorgar este derecho únicamente a casos de violación, amenaza a la salud o vida de la mujer, malformación, inseminación artificial no consensuada, economía precaria o aborto accidental.

La aceptación de estas causales varía entre estados. Guanajuato y Querétaro sólo validan ante la ley 2 de las 8 causales, siendo las 2 entidades federativas con el menor número de causales aprobadas. Ninguno de los 32 estados considera válidas las 8 causales simultáneamente. El mayor número de causales aprobadas son 6 en 5 entidades federativas, las cuales son Baja California Sur, Ciudad de México, Colima, Michoacán y Tlaxcala. Recordemos que de estas 5, solo la Ciudad de México, y fuera de ellos, Oaxaca también, consideran legal la interrupción del embarazo por libre decisión de la mujer hasta las 12 semanas de gestación, lo cual nos conduce a las siguientes cifras:

De acuerdo con Elige, en México se registraron, entre 1990 y 2016, 2 mil 418 muertes por aborto, dentro de las cuales 305 correspondieron a niñas y adolescentes que tenían entre 10 y 18 años. El 70% de ellas habían sido violadas. Enfocándonos en la Ciudad de México, a partir del año de su legalización (2007) hasta el actual (2020) la Secretaría de Salud de la Ciudad de México ha registrado a 226 mil 904 mujeres que fueron atendidas en clínicas públicas para realizarse abortos. El número de muertes se redujo a cero. En Oaxaca, de acuerdo con El Universal, desde su despenalización en el 2019 hasta marzo del 2020, se han registrado 3 casos de abortos legales y ninguna muerte dentro del periodo.

Anualmente, a nivel mundial, entre el 4.7% y el 13.2% de las mujeres embarazadas mueren por abortos clandestinos, de acuerdo con datos recabados por GIRE; para los países en desarrollo, estos porcentajes representan que de cada 100 mil abortos inseguros, 220 terminan en defunción, cifra que se reduce a 30 muertes en países ya desarrollados. El aborto inseguro es la causa de muerte de 47,000 mujeres a nivel mundial cada año y es la número cuatro en muertes maternas en México, algunas de las que no mueren, alrededor de 5 millones, sufren de discapacidades de tipo temporal o incluso, permanente.

Las cifras de la CDMX nos demuestran que la despenalización del aborto, y el hecho de que sea tratado como un tema de salud pública, evitará que las mujeres que decidan abortar mueran en el proceso. Aquellas que decidan ejercer este derecho reproductivo y sexual, reconocido a nivel internacional, dejarán de ser criminalizadas y condenadas. Los derechos humanos no son un tema de debate y los cuerpos de las mujeres, no son un campo de estrategia política ni sujetos de condena.

La solución está en la separación palpable entre el Estado y la religión, al igual que en la realización ciudadana de que el derecho al aborto es abrir la puerta para la reducción del abandono y el embarazo infantil. Es el reconocimiento de que no todas ni todos son lo suficientemente privilegiados para entender de educación sexual, cuando ni siquiera tienen acceso a educación básica, y podría representar el fin de la justificación de la cultura de violación, porque una niña obligada a dar a luz a los diez años, no es un caso único, ni de un solo país.

La negación a este derecho daría respuesta al porqué cuando nacieron, la libertad no lo hizo con ellas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *