2020, clave para el fin de la “verdad histórica”

Nacional
Imagen: WRadio/Cuartoscuro

Escrito por: Fortuna Osorio

El caso Ayotzinapa, también conocido como la desaparición forzada de Iguala, consistió en la abducción de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en la madrugada del 27 de septiembre de 2014, por parte de miembros de la policía municipal de Iguala, Cocula y de la policía estatal de Guerrero. La desaparición de los 43 estudiantes sacudió al mundo y mancho la presidencia de Enrique Peña Nieto, debido a la falta de respuesta por parte del mandatario y demás funcionarios encargados del caso. 

Hasta el 30 de junio de 2020, existía una <<verdad histórica>> en la cuál los 43 estudiantes fueron asesinados y arrojados por el grupo “Guerreros Unidos” a un basurero en el municipio de Cocula, Guerrero, sin embargo, su credibilidad fue invalidada cuando Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República, anunció órdenes de aprehensión para distintos personajes involucrados en el caso y la orden de aprehensión por parte de la Interpol para Tomás Zerón de Lucio, quien fungió como titular de la Agencia de Investigación Criminal de la antigua Procuraduría General de la República y fue el encargado de la investigación. Zerón es considerado el arquitecto de la “verdad histórica” y huyó del país luego de recibir una orden de arresto por violación a los derechos humanos y fabricación de pruebas el pasado 10 de marzo, al mismo tiempo que se ordenaron detenciones a demás servidores públicos de Guerrero por los cargos de desaparición forzada y delincuencia organizada. 

Luego de años sin tener avances en los casos y de especular sobre posibles verdades alternas, el 2020 se ha presentado como clave para por fin encontrar la realidad del crimen y poder ejercer justicia; el 26 de junio, días antes de las declaraciones de Gertz Manero, José Ángel Casarrubias Salgado alias “El Mochomo”, quien es acusado de participar en la desaparición de los estudiantes y es considerado como uno de los autores intelectuales, fue detenido en el municipio de Metepec, Estado de México; si bien, el 6 de julio un juez ordenó liberarlo, por existir faltas al proceso de detención, la Fiscalía General ordenó mantenerlo detenido por 40 días para iniciar el proceso de investigación. 

El 7 de julio, además de la detención de dos miembros de la Agencia de Investigación Criminal señalados por tortura y violación a los derechos humanos, se realizó un hallazgo clave para terminar con la “verdad histórica” y dar un paso adelante a la justicia: la Fiscalía General de la Repúblicaconfirmó el hallazgo de los restos de Chistian Rodríquez, uno de los 43 estudiantes involucrados en la masacre; la evidencia fue encontrada en el municipio de Cocula, pero no en el basurero al que hace referencia la versión oficial. Este suceso es indispensable para el desarrollo de la investigación del caso ya que confirma los veredictos de investigadores independientes, quienes sostienen que los sucesos no se llevaron a cabo de la manera en la que lo declararon Zerónde Lucio y el gobierno del PRI de aquel entonces. 

Queda claro que la “verdad” que nos fue vendida por el sexenio pasado es de todo excepto cierta y que estos pequeños pasos acercan a las familias de estos estudiantes a obtener justicia para sus hijos, hermanos y nietos, a la vez que es importante también recalcar el trabajo de la nueva Fiscalía General de la República ya que, aunque todavía no es claro si los avances son para encontrar justicia o manchar la imagen del sexenio pasado, la detención de los involucrados y la búsqueda de la verdad, sientan precedentes en el país, sin embargo, las desapariciones forzadas siguen siendo una realidad. El ser estudiante es una de las ocupaciones más peligrosas que se pueden ejercer en esta nación y, como es necesario recordar, el caso de Ayotzinapa nos debe servir para cuestionar las versiones de sucesos que nos presentan las autoridades. 

Hasta ahora, el cuerpo de Christian ha sido el tercero en ser identificado, sin embargo, nos siguen faltando 40.

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