Precandidato a la gubernatura de las élites: Samuel García y su complicada vida de privilegiado

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Samuel García, el precandidato a la Gubernatura de Nuevo León, evidenció en una entrevista con Farid Dieck qué tan dura es la vida para las élites en este país.

Escrito por Lisania Valencia

En un país que forma parte del 25% de los países con mayor desigualdad en el mundo, de acuerdo con la asociación OXFAM, que además cerca del 40% de la riqueza se concentra solamente en el 1% de la población más rica, figuras públicas como Samuel García nos ejemplifican a través de la meritocracia; el privilegio de las élites y su constante justificación de ello. 

En una entrevista con Farid Dieck, creador de contenido, el senador con licencia mencionó que uno de los momentos que lo “forjó” fue cuando en su adolescencia su papá se puso “muy exigente, muy fuerte” con él, después de llegar de su semestre cursado en Vancouver. Mencionó que después de ir a la escuela, tenía que ir a la oficina de su padre a trabajar y más tarde a jugar fútbol americano, de igual forma expresó que para que su papá le pagara la semana, él tenía que acompañarlo al Golf los sábados y solo hasta terminar los 18 hoyos recibía su paga. 

Samuel García, el precandidato a la Gubernatura de Nuevo León demuestra qué tan dura es la vida de las élites en este país. Lo que es preocupante es que una figura así (siendo senador y que se supone debería representar a los ciudadanos) pueda representar a un pueblo inexistente o solo una fracción de el. Samuel García no representa el México de los jornaleros, de los agricultores, de los albañiles, de las amas de casa, de los zapateros, de las enfermeras, de los campesinos, de los taxistas, sino más bien, representa a las élites que durante mucho tiempo le han dicho al pueblo: “tienes que jalar, para llegar hasta aquí” o el famoso: “el pobre es pobre porque quiere”.