11 años de impunidad, una disculpa no es suficiente

Nacional MTY
Fuente: #TodosSomosJorgeyJavier

Escrito por Colectivo #TodosSomosJorgeyJavier

A 11 años de impunidad del asesinato de los estudiantes del Tec, Jorge Mercado y Javier Arredondo, por elementos del Ejército Mexicano, sus familias continúan exigiendo justicia: quieren sentencias conforme a derecho, que declaren como culpables a quienes perpetraron el crimen, que se repare el daño y se garantice la no repetición.

Este 19 de marzo del 2021 queremos hacer un reconocimiento a las familias de nuestros compañeros, a las profesoras y estudiantes solidarias y a las defensoras de derechos humanos que han preservado la memoria de Jorge y Javier por más de una década.

Pese a que las autoridades de seguridad y justicia mexicanas y el Tec de Monterrey le apostaron al olvido del caso de Jorge y Javier (ver: Hasta los Dientes), la fortaleza de las familias y la solidaridad de la ciudadanía han resistido.

Tras 9 años de lucha y tres administraciones federales distintas, esta resistencia se tradujo en el 2019 en una disculpa pública donde el Estado mexicano reconoció que Jorge y Javier eran estudiantes, que eran inocentes y no sicarios. Asimismo, se reconoció que fueron víctimas de un doble asesinato a sangre fría por elementos del Ejército Mexicano. 

Esta disculpa fue particularmente importante porque abonó a la principal exigencia de las familias de Jorge y Javier: limpiar el nombre de sus hijos. Sin embargo, no se ha castigado a los responsables, no se han reparado los daños y las acciones del gobierno federal actual no han sido consistentes con aquella disculpa, así como con la visión de memoria, justicia y paz que le urge a este país.

Lo que inicialmente fue considerado un acierto del Gobierno federal en turno, resultó ser sólo una estrategia política de disculpas de Estado a casos emblemáticos, en el marco de sus primeros cien días de gobierno.

La presente administración de AMLO ha optado por ignorar la acumulada evidencia que señala que la militarización de la seguridad genera más violencia, así como ha empoderado a los militares con más funciones y más presupuesto. Contrario a la retirada gradual del ejército de las calles a los cuarteles que se prometió en campaña, la actual administración ha seguido apostando no sólo por la militarización de la seguridad sino también de lo público.

La ciudadanía ya hizo, y ha seguido haciendo, la tarea de preservar la memoria de Jorge y Javier de manera exitosa. Ahora le toca a las autoridades cumplir con su trabajo para garantizar justicia en este caso.

Está en cancha del poder judicial federal castigar a los responsables del crimen del que fueron víctimas Jorge y Javier y dictar las medidas de reparación del daño pertinentes. Por su parte, es competencia del ejecutivo federal atender las medidas de reparación del daño y garantizar la no repetición de ejecuciones arbitrarias en manos de las fuerzas armadas.

Esto último se logra poniendo fin a la fallida estrategia de militarización de la seguridad pública y transitar gradualmente a un modelo de seguridad civil.

Hoy está claro que, aunque se trate de un avance histórico, una disculpa a las familias de Jorge y Javier no es suficiente. El compromiso real con las víctimas de la guerra y con la pacificación del país llegará cuando haya sentencias, se finalice la guerra contra el narco y se concluya con el papel de las fuerzas armadas en tareas que no le corresponden, como la seguridad pública.