¿Y si hubieran sido manifestantes negros habría pasado lo mismo?

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Escrito por: Lia Herrada

A través de redes sociales se señaló la diferencia en cuanto a la seguridad dentro y fuera del Capitolio durante la marcha del 6 de enero, en comparación con la protesta de Black Lives Matter en junio, en donde 5.000 agentes militares, al igual que vehículos blindados y helicópteros, fueron desplegados en Washington.

A tan solo seis días del inicio de este año, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reunió a sus simpatizantes en el parque La Elipse, frente a la Casa Blanca, denunciando un “fraude electoral”, el cual no ha sido confirmado en ninguna instancia judicial. BBC News Mundo comparte un fragmento del mitin de Trump llamado“Save America”, dirigiéndose hacia sus simpatizantes, sé que todos aquí estarán marchando pronto al edificio del Capitolio para hacer oír sus voces pacífica y patrióticamente”. En Twitter, plataforma de la cual ha sido removido permanentement, el mandatario incitó a más seguidores para asistir a la marcha, utilizando las frases “gran protesta en D.C. el 6 de enero”, “será salvaje”, y “detengan el robo”.

Una gran cantidad de seguidores del nacionalista estadounidense tomaron las instalaciones del Capitolio, edificio que alberga ambas Cámaras del Congreso de los Estados Unidos. A pesar de ser una multitud diversa de participantes, en el atentado destacaron grupos de personas de supremacía blanca y de extrema derecha.

Cientos de personas, o terroristas domésticos, como se les llamó a través de redes sociales y otros medios de comunicación, violaron la seguridad y destrozaron ventanas y barreras para entrar al edificio donde el Congreso se reúne, posteriormente, algunos simpatizantes y policías tuvieron que ser atendidos por heridas graves durante el enfrentamiento, en donde también murieron cuatro civiles y un policía. El medio informativo Deutsche Welle DW comparte las palabras del presidente electo, Joe Biden, “no fue desorden. No fue una protesta. No les llamemos manifestantes. Eran una turba de alborotadores, insurgentes, terroristas domésticos. Gracias a lo ocurrido, el Congreso de los Estados Unidos tuvo que ser clausurado.

A través de redes sociales se señaló la diferencia en cuanto a la seguridad dentro y fuera del Capitolio durante esta marcha a comparación con la protesta de Black Lives Matter en junio del año pasado,en donde 5.000 agentes militares, al igual que varios vehículos blindados y helicópteros, fueron desplegados en Washington. La comparativa se hizo a través de fotos y videos que se publicaron el día del asalto al Capitolio, dentro de los cuales se pueden apreciar, por ejemplo, a cuerpos de seguridad dialogando con los simpatizantes de Trump dentro del edificio. La Guardia Nacional no fue desplegada y alrededor de 2.000 agentes de seguridad estuvieron presentes en el edificio, a lo cual se pregunta, ¿y si hubieran sido manifestantes negros habría pasado lo mismo?

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La sublevación del Capitolio trae consigo una fuerte oleada de consecuencias para este país, como lo es el gran cisma en el Partido Republicano entre aquellos quienes apoyan a Trump y quienes no simpatizan con este. En cuanto al partido opositor, dos líderes demócratas del Congreso exigen la destitución del presidente por haber incitado a la insurrección en el Capitolio y socavar la democracia a través de la 25ª Enmienda de la Constitución, misma que autoriza al vicepresidente y a una mayoría del gabinete a declarar al presidente como “no apto” para ejercer sus funciones y sacarlo del poder. De no aplicar su destitución a través de la 25ª Enmienda, se pide un juicio político en contra de Donald Trump.

Para este punto es claro que el futuro presidente Joe Biden se enfrentará a gobernar una intensa polarización ideológica y a una gran parte de los estadounidenses quienes no reconocen su victoria electoral. Estados Unidos no solo atraviesa una dificultosa crisis política, sino también la crisis sanitaria que requiere indudablemente de la colaboración de ambos partidos políticos y de las y los ciudadanos del país.