Un navío abandonado: disputas y consecuencias que tendrían vigencia por más de 30 años

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Escrito por: Naomi Fuentes Paz y Puente

Casi cinco años abandonado es lo que lleva el navío FSO Safer en el Mar Rojo, mismo que se encuentra anclado a 7 km de la costa de Yemen. Cargado con un millón de barriles de combustible y valorado por alrededor de 80 millones de dólares, este barco representa múltiples disputas entre el Consejo de Seguridad y las partes involucradas en la vigente Guerra civil de Yemen. Asimismo, el navío es considerado un factor peligroso y causante de desastres ambientales que tardarían al menos 30 años en ser resueltos.

Construido en 1976, y adaptado en 1987 con el propósito de almacenar y distribuir petróleo, el FSO Safer fue abandonado al comenzar la Guerra Civil yemení, consecuencia del golpe de estado en contra del gobierno del actual presidente Al-Hadi en el año 2014. Mismo conflicto que ha dejado aproximadamente a 100,000 muertos, miles de personas en hambruna y es actualmente el escenario de una severa crisis humanitaria. Estos mismos hechos, han generado que el país se convierta en un foco de atención para muchos Estados y Organizaciones Internacionales, sin embargo, ante numerosos esfuerzos para establecer una negociación respecto al conflicto, la ONU no ha logrado implementar una solución pacífica.

Por otro lado, en marzo de 2015, fuerzas hutíes, o mejor conocidos como los rebeldes, tomaron control de la costa, teniendo un acceso más cercano al navío. Desde entonces, la embarcación no ha sido tripulada ni ha recibido el mantenimiento adecuado, deteriorándose día a día, razón por la cual numerosas preocupaciones han sido externadas.

Datos obtenidos por la consultora marítima IR Consilium, dieron a conocer que el navío cuenta con una tubería abierta causada por una explosión interna, misma que deja la posibilidad de su hundimiento. Asimismo, el Consejo de Seguridad decidió intervenir y obtuvo el permiso de las fuerzas hutíes para tener acceso a la embarcación con propósitos de valoración, misma que hasta la fecha no ha sido realizada.

Esta explosión en el FSO Safer da hincapié a otras catastróficas consecuencias, tales como la fuga del petróleo u otra explosión, siendo estas las posibles causantes de dos grandes hechos; la contaminación y muerte de la vida marítima y la pérdida de ingresos para el pueblo yemení. La primera es catalogada por la organización yemení, Holm Akhdar, como un hecho que tardaría tres décadas en solucionarse. Por otro lado, respecto a la pérdida de ingresos de los yemeníes, al menos 100,000 personas que viven de la pesca perderían su empelo, mismos que suministran pequeñas costas como Hudaydah, principal abastecedora de más de la mitad de la población de Yemen.

No obstante, teniendo una noción del valor monetario de la carga que existe en la embarcación, se desconoce la solución que tendrá esta disputa, dado que tanto las fuerzas hutíes, como el gobierno yemení, quieren obtener el poder del barco con todo y el cargamento para abastecer sus necesidades. Sin embargo, el Consejo de Seguridad quiere negociar la posibilidad de vender el cargamento y dividir las ganancias entre ambas partes.

Para Yemen, no resulta ser el mejor momento para lidiar con la situación que implica el navío y sus consecuencias, ya que actualmente con la pandemia, la crisis, la muerte y las pérdidas, aumentan exponencialmente.

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