Turkmenistán: ¿un país sin coronavirus en medio de Asia?

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Hasta ahora, Turkmenistán no ha reportado casos oficiales de coronavirus, lo que resulta cuestionable considerando la frontera de 60 km que comparte con Irán, uno de los países más afectados por la pandemia contando con más de 100,000 infectados

Turkmenistán es un país centroasiático que formó parte de la Unión Soviética hasta su caída en 1991. Desde su independencia, declarada ese mismo año, se ha caracterizado por tener un régimen dictatorial. Su primer presidente, Saparmyrat Niyazov, gobernó desde 1991 hasta su muerte, en 2006. Durante su mandato prohibió la presencia de 888 perros en las calles, restringió las artes escénicas y cambio el nombre de meses y días de la semana con palabras que estuvieran directamente relacionadas con él, como el nombre de su madre. Cuando hubo un cambio de dirigente y el actual presidente, Gurbanguly Berdimuhamedow, llegó al poder, la política turcomana se flexibilizó. Las artes escénicas regresaron y los sectores de salud y educación mejoraron, sin embargo, el país sigue distinguiéndose por su falta de libertad de expresión. 

Durante mayo de 2020, un viajero llamado Manuel Dopazo hizo una visita a Turkmenistán y presenció la situación actual del país ante la crisis de covid-19. A lo largo de su visita, Dopazo experimentó la supuesta inexistencia del coronavirus, lo que resultó en una prueba más del poder del gobierno turcomano. En medio de una campaña política en la que Berdimuhamedow se autonombra “el Protector”, asegura que en su nación hay felicidad absoluta y el pánico que causa la pandemia no es conveniente. El mandatario asiático ha prohibido que se pronuncie el nombre del virus en medios de comunicación, ha arrestado a personas que salen a las calles usando cubrebocas y ha dado a conocer casos de “enfermedades respiratorias estacionales”, pero no de covid-19.

A pesar de la negación de la existencia de la pandemia, el gobierno turcomano sí ha tomado medidas tales como la restricción de vuelos internacionales y el control de entrada y salida en sus fronteras terrestres. Ante la incongruencia que tiene establecer tales medidas con la supuesta inexistencia del coronavirus, el mandatario Berdimuhamedow ha solicitado a la población procurar mantenerse en casa y, en caso de presentar síntomas de alguna enfermedad respiratoria, tratarla con un remedio natural usando la hierba conocida como yuzarlik. En los últimos meses la demanda de yuzarlik ha aumentado, junto con su precio de mercado, lo cual hace que se levanten sospechas sobre la verdad de la pandemia en Turkmenistán, pues el aumento de la demanda significa que los turcomanos se han visto en la necesidad de usar el remedio casero para tratarse. 

Las personas en Turkmenistán no están siendo atendidas en hospitales, o recibiendo material para combatir el coronavirus porque no tiene otra alternativa, ni la conocen. Los medios de comunicación nacionales no pueden hablar del tema, y los medios de comunicación internacionales están bloqueados, además de que solo el 20 por ciento de la población en el país tiene acceso a internet. Dopazo asegura que, aunque no hay personas conglomeradas en las calles, sí hay tráfico y las actividades económicas no han parado. Para los turcomanos la pandemia es invisible gracias al autoritarismo de su gobierno, pero la falta de libertad de expresión y el control extremo de la comunicación podría desatar una crisis sanitaria más fuerte e incluso, incontrolable en el futuro. 

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