Rebrote de COVID-19 en Alemania

Mundo

Por: Abril Cabrera Angeles

Cuando el Covid-19 llegó a Europa a finales de febrero, trajo consigo una inevitable situación de crisis que hizo tambalear hasta los gobiernos más estables. En los países se creaban un sinfín de estrategias y planes para poder seguir adelante a pesar de la pandemia. En algunas naciones como España, Italia e Inglaterra, los contagios crecieron exponencialmente, y con ellos, las defunciones.

 Mientras los gobiernos europeos luchaban por evitar a toda costa un aumento en la muerte de sus ciudadanos, en Alemania la mortalidad era mínima. Esto se debió a la adecuada preparación del personal médico, a la aplicación de pruebas masivas diarias y una infraestructura hospitalaria de calidad. Las acertadas decisiones del gobierno y de la canciller alemana, Angela Merkel, dejaron en claro que el país estaba haciendo frente al virus de la mejor manera.

En el mes de mayo, los contagios disminuyeron lo suficiente para que gradualmente el país tratara de volver a la normalidad. Los negocios abrieron, las escuelas retomaron sus clases, los restaurantes reanudaron su servicio y se restablecieron actividades del sector industrial, agrícola, social, etcétera. En junio, Alemania parecía haber superado la amenaza de un rebrote, pues lo casos positivos cada vez eran menores. Es por ello por lo que resulta tan alarmante el elevado número de nuevos casos en los últimos días.

El aumento de nuevos contagios fue reportado de inmediato por el Instituto Robert Koch. Al momento, el total de casos es de 187,764, habiéndose recuperado 174,000 personas.

El 17 de junio, las autoridades de la ciudad de Gütersloh, al oeste de Alemania, reportaron un rebrote en la ciudad; el origen del brote se remonta a los trabajadores de la planta cárnica más grande del país. Hasta ahora hay un total de 650 casos positivos, los cuales fueron más que suficientes para poner en cuarentena al resto de los trabajadores del matadero, 7,000 personas más, además, se cerraron escuelas y guarderías por precaución. Así mismo se informó que algunos trabajadores comparten residencia y otros realizaron anteriormente viajes a sus países de origen; la mayoría provienen de Bulgaria y Rumania. Cabe remarcar que estos trabajadores no tuvieron la oportunidad de estar en confinamiento debido a que el sector alimenticio es una actividad primaria. Por lo tanto, estuvieron expuestos a contagiarse y así mismo, a propagar el virus.

A pesar de los centenares de nuevos contagios, Angela Merkel aplaudió la rapidez y efectividad con la que actuaron las autoridades de Gütersloh. Explicó que la mejor estrategia que tienen es el estar preparados para reaccionar en cualquier momento, estrategia que funcionó para controlar el virus los anteriores meses.

Al nuevo brote se le suman  70 casos más en el centro del país, en Neukölln, Berlín. Las personas infectadas provienen del mismo lugar: varios bloques de apartamentos. También en el centro, en el distrito de Göttingen, se confirmaron 100 contagios en un complejo habitado por 700 residentes. Ambas residencias han sido puestas bajo un estricto confinamiento. Sin embargo, las autoridades locales han dicho que esto no supone ningún riesgo para el resto de la población.

Este nuevo brote demuestra que la población, no solo de Alemania, sino global, está perdiendo la disciplina al cumplir las medidas de prevención. Es difícil comprender que esto aún no ha terminado, pues el virus sigue aquí y allá. Es incierto cuándo el mundo podrá volver a la normalidad y si es que alguna vez podrá volver a ser el mismo.

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