¿Qué está pasando entre Etiopía y Tigray?

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El gobierno de Etiopía lanzó un último ataque a Tigray, región que está al norte del país, después de que el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) se negara a aceptar su rendición tras un ultimátum de 72 horas. La tensión en el país africano pone en peligro a miles de civiles, causando el desplazamiento de alrededor 25,300 etíopes hacia Sudán y Eritrea en medio de esta crisis humanitaria.

Etiopes cristianos ortodoxos se reúnen en la Catedral de Medhane Alem, en Addis Abeba, capital de Etiopía, para enceder velas y rezar por la paz en su país el jueves 5 de noviembre. El nombre de la catedral se traduce a “Salvador del Mundo” y es la más grande en Etiopía y la segunda más grande en África.
Fuente: El País

Escrito por: Karime Simán

Después de semanas de intensa lucha entre Etiopía y la región de Tigray al norte del país africano, el gobierno de Etiopía ordenó lanzar un último ataque contra Mekele, la capital de Tigray, para contener a los rebeldes del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), después de que estos se negaron a aceptar la rendición tras el ultimátum de 72 horas que se les presentó. Sin embargo, el gobierno aseguró que se protegerá a la población, para que esta no sufra las consecuencias del ataque militar.

El conflicto inició el pasado 4 de noviembre cuando Etiopía organizó una ofensiva en contra de la región, después de que el gobierno acusara al TPLF, el partido que gobierna en la región del norte, de haber atacado dos bases del ejército federal luego de que se estableciera un gobierno interino en la región, nombrado por la capital de Etiopía, Adís Abeba. A pesar de esto, el TPLF negó haber participado en el ataque y acusó a Adís Abeba de buscar una excusa para intervenir militarmente en Tigray.

No obstante, las tensiones entre el TPLF y el gobierno de Etiopía comenzaron en 2018 cuando el primer ministro y ganador del Premio Nobel de la Paz, Abiy Ahmed, llegó al poder y realizó reformas gubernamentales, entre las que se encuentra la disolución de coaliciones en el gobierno las cuales se conforman por diferentes etnias. La consecuencia de esto fue que el gobierno de Tigray celebró sus propias elecciones, las cuales fueron consideradas ilegítimas, y Etiopía nombró un presidente interino, lo cual no fue bien recibido por el TPLF.

El resultado del conflicto es que se ha declarado una crisis humanitaria en la región por los bombardeos y los enfrentamientos entre el TPLF y el gobierno central de Etiopía. Estos enfrentamientos han provocado que alrededor de 25,300 etíopes, entre los cuales destacan mujeres y niños, se desplacen hacia Sudán, el país vecino, así como hacia Eritrea. 

La Unión Africana teme que el conflicto concluya en una guerra civil, por lo que anunció en un comunicado: “el presidente [Moussa Faki Mahamat] insta a un cese inmediato de las hostilidades y pide a las partes que respeten los derechos humanos y garanticen la protección de los civiles”, para así evitar que la lucha escale.