¿Qué determinó Amnistía Internacional sobre el conflicto de Armenia-Azerbaiyán?

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Después de tres treguas fallidas el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por el territorio de Nagorno Karabaj llegó a su fin con la firma de un nuevo tratado de paz. Azerbaiyán conservará las zonas dentro de Nagorno Karabaj, y se concretará un intercambio de prisioneros.

Escrito por: Andrea Tinoco

Ante este acuerdo las reacciones no han sido las más satisfactorias, especialmente para los líderes y la población de Armenia, pues en Yerevan, la capital del país, hubo protestas en contra del acuerdo acompañadas del grito: “no nos rendiremos”.

No obstante, el fin de este conflicto era necesario debido a las múltiples violaciones al derecho internacional público y por la crisis humanitaria que ocasionaba a cada paso que daba. La particularidad de este caso radica en que ambas naciones negaban el uso de la violencia utilizada, lo que derivó en un desconocimiento de las cifras exactas de las víctimas, soldados y civiles incluidos. Sin embargo, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró el mes pasado que el número de personas fallecidas rondaba alrededor de 5 mil.

Consecuentemente, Amnistía Internacional, organización que investiga y combate los abusos contra los derechos humanos en todo el mundo, realizó el informe In the Line of Fire: Civilian casualties from unlawful strikes in the Armenian-Azerbaijani conflict over Nagorno-Karabakh, el cual detalla la indagación realizada a ambas zonas del conflicto una vez que este se dio por terminado.

Dentro de este informe se encuentra que, indudablemente, existe una discordancia con el manifiesto que ambas naciones hicieron sobre no haber perpetrado ciertos ataques en contra del otro y que inclusive dichos ataques figuran haber sido indiscriminados, es decir, sin precisión y sin tomar en cuenta las vidas de civiles dentro del área. 

El documento revela que fueron 18 ataques de ambas fuerzas contendientes las que mataron de manera ilegal a civiles. Por medio de un análisis realizado por el Equipo de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional  a las municiones encontradas en las zonas, videos, fotografías e imágenes de satélite, fue que se pudo establecer que la naturaleza de dichos ataques fue indiscriminada. Lo anterior debido a que el armamento utilizado, tanto por las fuerzas armenias como las azerbaiyanas, fue de escasa exactitud, como misiles balísticos, lanzacohetes múltiples no guiados y municiones de racimo (estas últimas son además prohibidas internacionalmente por ser intrínsecamente imprecisas e inestables).

Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central manifestó que: al usar este armamento impreciso y mortal en las inmediaciones de zonas civiles, las fuerzas armenias y azerbaiyanas violaron las leyes de la guerra y mostraron desprecio por la vida humana”. 

Asimismo, se evidenció que ambas partes del conflicto efectuaron diversos ataques sobre zonas residenciales civiles y ciudades que se situaban lejos del frente, en donde no se encontraban objetivos militares reconocibles en las inmediaciones. 

La organización consiguió entrevistar a 79 sobrevivientes, testigos y familiares de civiles que habían muerto o sufrido lesiones en los ataques, así como a autoridades locales, civiles y militares, personal de ONGs y periodistas. Entre sus declaraciones resultó evidente la naturaleza brutal e inadvertida de los asaltos, pues muchas víctimas se encontraban dentro de sus áreas de trabajo, hogares o realizando alguna actividad cotidiana en el momento en que se vieron embestidos.

El conflicto bélico que duró meses continúa representando un obstáculo para el desarrollo de los derechos humanos de la población en ambas naciones, pues dejó miles de vidas afectadas física, mental y patrimonialmente, y ahora que se sostiene un acuerdo, es necesario que se incluya la seguridad y rendición de cuentas, puesto que ningún acto que atente en contra del derecho humanitario debe quedar impune. 

Así fue como Amnistía Internacional, a través de Marie Struthers, instó a las autoridades armenias y azerbaiyanas a emprender de inmediato investigaciones imparciales sobre el uso incesante, y a menudo irresponsable, de armamento pesado explosivo en zonas civiles densamente pobladas.