“No se cayó, lo tiraron”

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El pasado 2 de octubre la población chilena se conmocionó frente a la caída de 7 metros de un menor de 16 años, tras ser supuestamente empujado por un policía durante una protesta en la capital de Santiago, Chile. Se inició una investigación en contra del policía al que señalaron como responsable y este ha sido destituido de sus cargos. Hasta la fecha se han acumulado 2.449 causas judiciales por abusos de agentes del Estado en las manifestaciones.

Este hecho —a tan solo unos días del plebiscito constitucional, programado para el 20 de octubre del año en curso en donde se espera que se esclarezcan asuntos en materia de economía y seguridad— generó indignación entre la ciudadanía y se prevé que genere una nueva ola de manifestaciones, las cuales han sido recurrentes desde el estallido social del 19 de octubre del 2019.

Los hechos apuntan a que un cuerpo de Carabineros (policía militarizada) intervino en la protesta social para detener a un grupo que causaba inmovilización del flujo vehicular e “incidentes” en Puente Pío Nono y avenida Santa María. Varias imágenes y videos capturados por cadenas televisivas evidencian a los protestantes huyendo de los grupos policiales. En estos se observa la caída de un joven desde la barandilla del puente hasta una zona del río Mapocho en donde apenas y se encontraba un charco de agua. La caída supuestamente se produjo por el forcejeo con uno de los carabineros.

“[Chile] Un carabinero tiró al río a un joven de 16 años durante la represión a una manifestación” Por: ElCanciller Fuente: Twitter

Escrito por: Andrea Tinoco

El menor, identificado con las siglas A.J.A.A, fue trasladado a La Clínica Santa María, en donde se informó que había ingresado con fractura bilateral de muñeca y un “traumatismo encéfalo craneano cerrado en evolución”, y se afirmó que se encontraba en observación, con condición estable y fuera de riesgo vital.

La institución de Carabineros, emitió un comunicado en el que se desmentía lo mostrado en las imágenes y videos capturados, expresando que los hechos correspondían a un “accidente” ocurrido en un “contexto de detención de personas que causaban desorden”. Sin embargo, horas después, se reconoció la participación del policía y se informó que se le había retirado de sus funciones tras haberse emitido una investigación en su contra.

La Fiscalía Centro Norte de Chile, informó el sábado 3 de octubre que se había identificado al agente gracias a los videos capturados durante el suceso. De igual forma, se anunció que este fue detenido y que sería imputado el día domingo por delitos de homicidio frustrado y omisión de socorro.

El Presidente de la nación, Sebastián Piñera, declaró que tanto el gobierno como la institución de Carabineros se han puesto en total disposición del Ministerio Público para poder hacer las exhaustivas investigaciones correspondientes y llegar a un esclarecimiento de los hechos.

Tras lo sucedido, centenares de ciudadanos se alzaron en contra de la brutalidad policiaca y protestaron en la capitalina Plaza Italia, renombrada por los manifestantes como Plaza Dignidad. Por su parte, sectores de la oposición piden que se responsabilice al director de Carabineros, Mario Rozas, y al ministro de Interior, Víctor Pérez.

Este episodio, ha reavivado las críticas contra las autoridades policiales por el uso excesivo de fuerza a la hora de intervenir en protestas. La Defensoría de la Niñez, por ejemplo, anunció su querella contra Carabineros por lo que consideran delitos de “homicidio frustrado y socorro”. Asimismo, El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), hizo un llamado a aclarar la situación, al igual que lo hizo Amnistía Internacional y Human Rights Watch, recordó que desde el estallido de protestas del año pasado han sido testigos de múltiples vulneraciones a los derechos humanos de los protestantes por parte de las autoridades ejecutivas y policiales.

De acuerdo a las fuentes, hasta la fecha se han acumulado 2.449 causas judiciales por abusos de agentes del Estado en las manifestaciones, siendo el caso más reciente el de un señor en silla de ruedas derribado por cuerpos policiales durante una manifestación en Santiago, Chile, el pasado domingo 11 de octubre. 

Lo que comenzó en octubre 2019 como protestas contra el aumento al precio del boleto en el metro, se ha convertido en una de las crisis sociales más fuertes que Chile ha vivido desde la dictadura de Pinochet (1973-1990), siendo escenario de miles de heridos y detenidos, además de jornadas que involucran violencia tanto a mobiliario público como a ciudadanos que gritan por la exigencia de un modelo político, social y económico más justo.

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