Myanmar: la historia violenta de Siria se repite

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Como consecuencia del golpe de estado de Myanmar y los conflictos sociales que le siguieron, la ONU se encuentra preocupada por la situación del país y teme que los conflictos de la última década Siria se repitan.

Escrito por: Melissa Tovar Becerra

Hkun Lat / Getty Images

En Myanmar han estallado conflictos sociales derivados del golpe militar que el 1 de febrero destituyó a la exlíder civil Aung San Suu Kyi. Según un recuento llevado a cabo por la Asociación de Asistencia de Presos Políticos (AAPP), la represión ante las protestas ha provocado por lo menos 710 muertos, entre los cuales se encuentran 50 niños. Además de los asesinatos, alrededor de tres mil personas han sido detenidas.

 El martes 13 de abril debía de haberse celebrado el Año Nuevo budista, una celebración que llena de alegría las calles de las grandes ciudades como Rangún, sin embargo, las celebraciones de este año se vieron afectadas por manifestantes que se pronunciaron sobre la situación política del país. 

Christine Schraner Burgener, quien es una enviada especial de la ONU para Myanmar, compartió vía twitter:Thingyan debería ser una celebración de alegría, pero desafortunadamente no hay nada que celebrar”. Y mientras la mayoría de las protestas han sido pacíficas, en los últimos días se ha visto un número creciente de manifestantes que están respondiendo a la violencia militar con armas caseras, fusiles y cócteles molotov.

Debido a esta situación, la ONU declaró que Myanmar se encuentra en un ‘conflicto total’. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, declaró: “temo que Myanmar se hunda en un conflicto generalizado como en Siria”.  También comentó: “hay claros ecos de los conflictos de Siria del 2011’” refiriéndose a la guerra civil que ha dejado a casi 400,000 mil muertos y que ha obligado a más de 6 millones de civiles a escapar del país en la última década. En el caso de Myanmar, también se pueden ver protestas pacíficas que han sido recibidas con una fuerza innecesaria y, claramente, fuera de control, como en el caso de Siria.

Michelle Bachelet recordó que la junta militar está cometiendo “graves violaciones de los derechos humanos y posibles crímenes de lesa humanidad contra el pueblo“. La preocupación de Bachelet se arraiga principalmente en que los países con capacidad de presión sobre la Junta militar de Myanmar no respondan de manera conjunta ante las desgracias contra los civiles birmanos como ocurrió en Siria en el 2011. Bachelet suplico a los estados “tomar medidas inmediatas, decisivas y efectivas“.