Myanmar al borde de la guerra civil

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Desde el Golpe de Estado Birmano el 1 de febrero, la crisis humanitaria, sanitaria y política ha empeorado de manera preocupante.

Escrito por: María Paula Nava Ambriz

Desde el Golpe de Estado Birmano el 1 de febrero, la crisis humanitaria, sanitaria y política ha empeorado de manera preocupante. Las manifestaciones por parte de la población en contra del régimen militar ocurren diariamente. Trabajadores de diferentes sectores como el de transporte y salud se han pronunciado en huelga en varias ocasiones, afectando directamente la economía del país. Sin mencionar que los contagios por Covid-19 han aumentado de forma exponencial desde julio. El conflicto en el país del sudeste asiático que podría catalogarse como una “guerrilla urbana”, parece estar camino a convertirse en una guerra civil.

¿Cómo Myanmar llegó a esta situación?

De 1963 al 2011 los birmanos también vivieron bajo un régimen militar, esto hasta que se logró una transición pacífica, en gran medida debido a las presiones internacionales. Desde entonces la democratización del país no ha sido tarea fácil.

En las últimas elecciones, celebradas el 8 de noviembre del año pasado, el partido político Liga Nacional para la Democracia (LND) ganó por una gran mayoría en ambas cámaras, ante esto el ejército alegó fraude. Aung San Suu Kyi, líder del partido ganador, no pudo asumir la Presidencia de Gobierno debido a que la constitución prohíbe ocupar el puesto a quienes tengan hijos con un pasaporte extranjero, caso de la funcionaria quien tiene hijos con nacionalidad británica. Sin embargo, ella se desempeñó como jefa de gobierno real.

El 1 de febrero, el Tatmadaw, nombre oficial de las Fuerzas Armadas de Birmania, llevó a cabo un golpe de Estado, arrestando a la entonces Consejera de Estado Aung San Suu Kyi, acusándola de siete delitos, y a otros miembros del partido. El presidente Win Myint fue destituido y el poder se le fue entregado al jefe militar Min Aung Hlaing, desde entonces los militares han respondido con una represión sangrienta, frustrando así cada vez más las esperanzas de una democracia.

El pasado 1 de agosto, el líder de la junta militar, Min Aung Hlaing, se proclamó Primer Ministro y prometió elecciones para agosto del 2023.

Situación

Los enfrentamientos entre grupos rebeldes y militares, y la represión excesiva por parte de la Junta militar, han ocasionado un aproximado de 5,474 detenidos y 945 asesinados, así como el desplazamiento de miles de personas en la frontera hacia Tailandia y China. Se ha reportado que los militares han llegado a cobrar $85 dólares por recuperar cuerpos asesinados durante las manifestaciones. Las bases rebeldes se encuentran dentro de la selva, donde ex alumnos, trabajadores y aldeanos se preparan para luchar contra la junta militar. Los rebeldes son instruidos por miembros del Frente Nacional Chin, un ejército separatista armado que trabaja junto al Gobierno de Unidad Nacional de Myanmar, formado en abril por funcionarios electos que se oponen al régimen y actualmente en el exilio.

La gran cantidad de manifestaciones han fomentado la propagación del Covid-19, el aumento de casos ha sido exponencial desde julio. Para finales de ese mes se estimaron más de 279,000 contagios acumulados y más de 7,800 muertos. El gobierno militar se encuentra en negociaciones con China y Rusia para recibir seis millones de vacunas, actualmente solamente el 3% de la población ha recibido el esquema completo de vacunación. Doctores han sido arrestados por negarse a trabajar bajo las órdenes de los militares y tratar pacientes de forma independiente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró 260 ataques contra trabajadores sanitarios en el país.

En abril, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) buscó condenar las acciones de las fuerzas armadas en Myanmar, sin embargo, China y Rusia interrumpieron dicho intento. En junio, la Asamblea General aprobó la resolución que “exhorta a todos los Estados miembros a que eviten la afluencia de armas hacia Myanmar” (El País, 2021). China y Rusia se abstuvieron de votar.